NECESITARÍAN GRANDES AMPLIACIONES DE CAPITAL

Bankia y Sabadell, los más beneficiados si compraran el Popular... pero es muy grande

KBW considera que ningún banco español va a correr para comprar el Popular porque, aunque incremente su rentabilidad, prefieren esperar a un precio más bajo o a que se sanee

Foto: Banco Popular. (Imagen: Enrique Villarino)
Banco Popular. (Imagen: Enrique Villarino)

Las entidades que más saldrían ganando con la compra del Banco Popular serían Bankia, Sabadell y CaixaBank, por este orden, ya que lograrían los mayores incrementos del beneficio por acción. Sin embargo, las fuertes provisiones que tendrían que aportar para sanear los activos tóxicos del banco que preside Emilio Saracho les obligarían a acometer grandes ampliaciones de capital, de entre el 25% y el 52% de su valor bursátil actual, lo que aleja esta operación. Los grandes lo tendrían más fácil, pero sería mucho menos rentable. La conclusión es que no hay que esperar una carrera por hacerse con el Popular y que estas especulaciones no van a sujetar su cotización.

Desde que la semana pasada Saracho anunció que el Popular debe ir a una macroampliación o venderse, la banca de inversión ha empezado a sondear el mercado para estudiar el importe que podría obtenerse con el aumento de capital y a qué precio se podría hacer. Pero, al mismo tiempo, está extendiendo rumores sobre posibles interesados en adquirir la entidad. Con los números en la mano, los analistas de la prestigiosa firma KBW concluyen que "cualquier comprador será extremadamente conservador y no esperamos que los bancos entren en una carrera de ofertas que sujete las acciones, sino que mejor esperarán a un precio más atractivo o a mayores progresos en su limpieza de balance".

Para hacer sus cálculos, KBW estima una compra a los precios actuales, en los que Popular vale unos 2.500 millones en bolsa (0,29 veces su valor en libros, cifra que Bloomberg rebaja a 0,23). Con esta oferta, encuentra que la rentabilidad sobre el capital de cualquier banco español se incrementaría entre el 13,2% en el caso de Bankia y el 18,5% en el de Santander (ver la sexta columna del cuadro adjunto). si tomamos el incremento del beneficio por acción (EPS), llegaría al 71% en Bankia, al 46% en Sabadell y al 20% en CaixaBank, mientras que para Santander se quedaría en un magro 3% y para BBVA, en el 7% (séptima columna). En consecuencia, los bancos puramente nacionales serían los más beneficiados por la adquisición.

Demasiado grande y demasiado 'malo'

Ahora bien, el problema es que el Popular es demasiado grande y demasiado 'malo' para estas entidades. Deberían elevar la cobertura de los activos tóxicos del Popular (crédito moroso e inmuebles adjudicados por valor de 36.000 millones) hasta el 55% —un nivel similar al del resto del sector—, pagar el precio del banco y devolver sus ratios de solvencia a los niveles del 11,5% en que se encuentran, en general, en la actualidad. Las tres cosas exigirían unas enormes ampliaciones de capital, del 25% de su tamaño en el caso de Bankia, del 27% en el de CaixaBank y del 52% en el de Sabadell, el más pequeño de los candidatos (quinta columna del cuadro). Y aun así, se dispararía su proporción de activos tóxicos sobre el capital más las provisiones, el llamado 'Texas ratio'. Por otro lado, Merrill Lynch citaba el riesgo de demandas como freno a una compra y, en el caso de Bankia, además habría problemas regulatorios al tener capital público.

Los consejeros delegados de Banco Sabadell, Jaime Guardiola (i), y de Bankia, José Sevilla (d). (EFE)
Los consejeros delegados de Banco Sabadell, Jaime Guardiola (i), y de Bankia, José Sevilla (d). (EFE)

Para llegar a estas conclusiones, KBW parte de que el comprador puede reducir la base de costes del Popular en un 25% —para ello, lo habitual es el cierre de oficinas redundantes y de los servicios centrales—, unos 277 millones anuales después de impuestos. Asimismo, asume unos costes de reestructuración de 2,5 veces esas sinergias (pero una sola vez). En cuanto a las provisiones, considera que alcanzar esa cobertura del 55% requeriría 3.600 millones adicionales, y finalmente considera que un precio de 2.500 millones generaría un fondo de comercio negativo o 'badwill' (diferencia negativa entre el dinero pagado y el valor razonable del banco, más alto) de 1.618 millones, que el comprador puede utilizar para cubrir parte de esas provisiones o apuntárselo como beneficio.

Seguir solo supone captar 4.100 millones

Si ni así cabe esperar que los bancos españoles presenten ofertas por el Popular a estos precios, solo queda la otra alternativa de Saracho: la de la macroampliación de capital. En ese caso, KBW coincide con otros bancos de inversión, como el citado Merrill Lynch, en que el presidente no va a correr el riesgo de quedarse corto como le pasó a Ángel Ron el año pasado —y además, sabe que el BCE no le va a conceder tiempo—, así que calcula que buscará la citada cobertura del 55% y, después, elevará la ratio de solvencia, muy deteriorada tras las irregularidades contables descubiertas, hasta el 12%.

Este banco de inversión considera que la venta de activos anunciada también por Saracho no aportará más que 1.350 millones, lo cual significa que seguirá necesitando una gran inyección de capital adicional. ¿De cuánto? Pues, al menos, de 4.100 millones. Una cifra que empieza a proliferar en los informes de análisis sobre el Popular y que ha dejado obsoleta a la de 3.000 millones que estimaba el consenso cuando el nuevo presidente accedió a su cargo.

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