apenas nueve meses después de su llegada

El presidente de Isolux amenaza con dimitir si la banca no aprueba el rescate

Nemesio Fernández-Cuesta ha asegurado a sus más íntimos que no está dispuesto a gestionar el concurso de acreedores de la empresa si no llegan 300 millones adicionales

Foto: Consejo de administración de Isolux.
Consejo de administración de Isolux.

“No he venido a gestionar un concurso de acreedores”. Esta es la frase que Nemesio Fernández-Cuesta ha repetido en los dos últimos meses a las personas de su confianza que se han interesado por su futuro y por el de Isolux. El presidente de la empresa de ingeniería ya ha comunicado a CaixaBank, Santander y Bankia, las tres entidades que le nombraron primer ejecutivo en junio del pasado año, que abandonará su puesto si este viernes no aprueban un segundo rescate que garantice la viabilidad de la multinacional a medio plazo.

Fernández-Cuesta, ex director general de Repsol, ha lanzado este órdago a Isidre Fainé, Ana Botín y José Ignacio Goirigolzarri, los mismos que en la primavera de 2016 le propusieron hacerse cargo de Isolux para enderezar un grupo con 3.000 millones de euros de deuda. El que fuera secretario de Estado de Energía aceptó el reto a sabiendas de que contaba con el apoyo de los tres principales acreedores y el colchón financiero de una aportación de fondos de al menos 300 millones de euros, tal y como adelantó El Confidencial el 26 de enero.

Su compromiso fue cerrar la reestructuración de la deuda con los inversores institucionales dueños de los bonos en circulación y poner en marcha un plan de futuro a tres años vista. Una estrategia que, no obstante, se basaba en un análisis pormenorizado del balance del grupo y de sus debilidades. El informe conciso lo tuvo Fernández-Cuesta en diciembre una vez que un juzgado y la junta de accionistas habían aprobado la refinanciación y se había completado tanto la inyección de dinero nuevo como la capitalización de 1.450 millones de deuda.

Oficinas de la empresa Isolux Corsán. (EFE)
Oficinas de la empresa Isolux Corsán. (EFE)

La conclusión fue que Isolux necesita al menos otros 300 millones más para poder completar sus proyectos de ingeniería en marcha. La petición del presidente fue toda una sorpresa para CaixaBank, Santander y Bankia, que no contaban con tener que extender otro cheque adicional. La nueva solicitud de rescate cayó como un jarro de agua fría que ha terminado por agrietar lo que Fernández-Cuesta definió como gran “clima de cooperación entre los accionistas y los acreedores financieros” cuando fue nombrado presidente.

El presidente ha reconocido a sus más cercanos que “recuperar la normalidad en las operaciones” de Isolux no era un proyecto fácil. Pero admite que nunca pensó que la compañía correría el grave riesgo de caer en concurso de acreedores y entrar en una fase de liquidación ordenada. De no aprobarse el segundo rescate, al que se ha negado a día de hoy el Banco Santander, o al menos una solución provisional a los problemas de liquidez, en el consejo de administración que se celebra este vienes Fernández-Cuesta pedirá acogerse al artículo 5 bis de la Ley Concursal.

La situación es muy dramática porque Isolux se ha quedado sin dinero en caja para atender los proyectos en curso, pagar las indemnizaciones del expediente de regulación de empleo (ERE) aprobado el pasado año y hacer frente a las facturas de los proveedores. Una insolvencia que ha provocado que varios contratistas le hayan ejecutado avales, que países como Brasil le hayan expropiado algunos activos y que las facturas impagadas a suministradores se apilen en el despacho del director financiero.

Santander, decisión final hoy

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (EFE)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (EFE)

Tras la decisión del consejo de administración del pasado martes de no aprobar las cuentas del ejercicio 2016 y la negativa del Banco Santander a aportar dinero al segundo rescate, la compañía mantuvo este miércoles una reunión con CaixaBank, Bankia y el propio Santander para tratar de reconducir la crisis. La opción que se baraja es conceder un préstamo exprés de menos de 100 millones de euros para que Isolux pueda tener oxígeno para llegar al 30 de junio. En estos tres meses para esa fecha límite, Fernández-Cuesta debería conseguir cerrar la venta de la división de aparcamientos a Alinda Capital y encontrar un socio para tomar la mayoría del capital del negocio de construcción.

Aunque esta alternativa parece poco probable dado lo apresurado del calendario, responsables del Banco Santander han aceptado replantearse su negativa y responder hoy a la propuesta de Isolux, de CaixaBank y Bankia. La decisión final del grupo presidido por Ana Botín va a ser vital para el devenir de la reunión del consejo de administración de este viernes, momento en el que se conocerá si Isolux y Fernández-Cuesta siguen de pie.

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