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Bantierra no está salvada: falta determinar la cuantía del rescate y quién lo pone
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DESCARTADA LA OPCIÓN DE LOS GRANDES BANCOS

Bantierra no está salvada: falta determinar la cuantía del rescate y quién lo pone

La caja rural de Aragón no está ni mucho menos salvada, ya que la operación de rescate por el Grupo Caja Rural no tiene definido ni el importe, ni el modo, ni quién pone el dinero

Foto: El presidente de la Asociación Española de Cajas Rurales, Ernesto Moronta (i). (EFE)
El presidente de la Asociación Española de Cajas Rurales, Ernesto Moronta (i). (EFE)

Bantierra, la problemática caja rural de Aragón, se apresuró a anunciar el viernes pasado una operación de rescate por parte del Grupo Caja Rural (que agrupa a la mayoría de estas cooperativas de crédito) tras la información de El Confidencial que daba cuenta de los esfuerzos del Banco de España por organizar un rescate privado que evite volver a tener que nacionalizar una entidad financiera. Sin embargo, la realidad es que esta operación dista mucho de estar cerrada, puesto que no se sabe ni el importe definitivo que será necesario, ni quién lo pondrá, ni de qué forma se realizará la operación, ni si habrá alguna contrapartida para los que participen.

Foto: Edificio del Banco de España. (Reuters)

Por tanto, no está descartado que finalmente el FROB tenga que inyectar dinero público en la entidad si no se encuentran suficientes rurales dispuestas a poner el dinero necesario para salvar a Bantierra. Fuentes conocedoras de la situación afirman que el gobernador del Banco de España, Luis Linde, está haciendo todos los esfuerzos posibles para alcanzar una solución privada y evitar el uso de dinero del contribuyente. Algo de lo que el ministro Luis de Guindos no quiere ni oír hablar, por el daño que haría a la reputación internacional de España tener que rescatar una entidad cinco años después y cuando el Gobierno ha insistido en diferenciar nuestro sistema financiero del italiano.

En esencia, faltan tres elementos por definir de la operación de rescate: el cuánto, el quién y el cómo.

1. ¿Cuánto dinero hace falta?

El plan de rescate del Grupo Caja Rural contempla un traspaso de activos inmobiliarios valorados en 320 millones, se entiende que antes de las provisiones que le faltan a Bantierra y para las que necesita ayuda. Las fuentes consultadas cifraron la semana pasada sus necesidades en unos 400 millones, y la experiencia de los rescates bancarios en España nos enseña que las cifras finales siempre son mayores (normalmente, mucho mayores) de las planteadas inicialmente.

En todo caso, una de las fuentes explica que todavía no está cerrada una cifra, que se está discutiendo con el Banco de España y con las cajas rurales que en teoría van a poner el dinero. Por tanto, puede haber diferencias con la cantidad anunciada el viernes.

2. ¿Quién va a poner ese dinero?

La propia comunicación del Grupo Caja Rural afirma que también participarán otras entidades que no identifica, lo cual ya da idea de que en solitario no puede hacerse cargo de todo el rescate. El problema es que, aunque se denomine grupo, se trata simplemente de una asociación que comparte una serie de servicios entre las cajas rurales miembros, pero ni consolida contablemente, ni tiene recursos propios, ni existe un compromiso para respaldar la solvencia de sus miembros (los antiguos SIP, sistemas institucionales de protección). Ni mucho menos una cabeza que imponga una disciplina al grupo.

En consecuencia, cada una de las 73 entidades que integran el grupo debe decidir de forma individual si participa en la operación voluntariamente y con cuánto dinero. Ese es el proceso en el que el grupo está enfrascado ahora, y su resultado es de lo más incierto: es posible que muchas cajas rurales se nieguen a participar o que lo hagan con cantidades inferiores a las necesarias. Por tanto, existe la posibilidad de que tengan que entrar otras entidades en la operación.

¿Cuáles? Las fuentes consultadas aseguran que la primera opción, un rescate generalizado entre todas las entidades sanas, ha quedado descartada por los desacuerdos entre los grandes bancos (como informó El Confidencial, BBVA se negó a participar). Por tanto, tendrían que ser las rurales no integradas en el Grupo Caja Rural, como Cajamar (la más grande del sector, la única supervisada por el BCE), y las cooperativas profesionales o laborales. ¿Están dispuestas a ello? Según las fuentes, no les hace ninguna gracia, pero si no les queda más remedio, lo harán... si las condiciones son aceptables. Una cuestión clave que nos lleva al tercer punto.

3. ¿Cómo se va a realizar el rescate?

Inicialmente, la opción que abanderaba el Santander consistía en crear un vehículo que inyectara capital a la entidad y que, a cambio, pasara a ser su propietario. Una opción que fuentes del sector explican que tiene más sentido que hacer un 'banco malo' de sus activos tóxicos: "Ya que hay que rescatarla, mejor quedarse con lo bueno y con lo malo que solo con lo malo", según una entidad. Pero, dado que esta iniciativa se ha venido abajo y vistas las dificultades del Grupo Caja Rural para reunir recursos, solo queda la posibilidad de esa especie de 'mini Sareb' a la que se traspase el ladrillo de Bantierra.

Hablando de Sareb, otra cuestión muy relevante es el precio de traspaso de esos activos. Por lógica, tiene que ser su valor antes de provisiones, ya que, si se calcula después, Bantierra vendería por debajo del valor en libros y tendría que apuntarse la misma pérdida que si dotara las provisiones que le faltan. Para ese viaje no hacen falta alforjas. Eso implica que los propietarios del banco malo tendrían que poner dichas provisiones, es decir, partirían con una pérdida ya de saque, lo cual es lo que echa atrás a muchas rurales y prácticamente imposibilita atraer inversores privados. En el caso de Sareb, como es sabido, fue el Estado el que cubrió la diferencia con inyecciones de capital a las entidades rescatadas, justo lo que se pretende evitar ahora.

Para compensar esas pérdidas iniciales, las entidades rescatadoras pedirían algún tipo de pago a Bantierra. El problema es que le queda poco que ofrecer puesto que, según 'El Periódico de Aragón', el Grupo Caja Rural ya ha inyectado 245 millones a la entidad aragonesa en los últimos años, a cambio de cederle los derechos de cobro en el futuro de comisiones de seguros, planes de pensiones o tarjetas, entre otros conceptos. Es decir, estos negocios ya están hipotecados.

Como informó El Confidencial, Bantierra es la fusión de las antiguas Cajalón y MultiCaja. Tiene unos activos de unos 5.500 millones, de los que 4.300 son créditos, y cuenta con 341 oficinas en las que trabajan 855 empleados. Arrastra problemas desde hace dos años, pero la nueva circular contable del Banco de España —pese a suavizarse— le ha dado la puntilla al obligarle a dotar unas provisiones adicionales para el ladrillo para las que no tiene recursos. El futuro de la caja rural que preside Luis Oliveró Bardají está lejos de estar resuelto. Y los obstáculos que hay que salvar son lo suficientemente grandes como para que no se pueda descartar todavía que haya que utilizar dinero público.

Caja Rural dice que la venta está garantizada

Tras esta información publicada por El Confidencial este martes, el Grupo Caja Rural ha emitido un nuevo comunicado en el que reconoce que es posible que no todas las entidades potencialmente interesadas participen finalmente en la operación, pero afirma que la venta del ladrillo de Batierra está garantizada.

"El Grupo Caja Rural ha acordado comprar la mayoría de estos activos, comprometiéndose, adicionalmente, a adquirir la totalidad de los mismos, en el caso de que alguno de los otros inversores que han manifestado su interés en participar en la operación, finalmente no hiciera frente a su compromiso", sostiene la nota de prensa.

 "El éxito de la operación está, por tanto, garantizado, quedando únicamente pendiente la formalización de la misma, que se completará en las próximas semanas", añade. No obstante, siguen abiertas las preguntas planteadas en la información: si esa cantidad (320 millones) será suficiente, quién la pondrá, cómo se formalizará y que contrapartidas recibirán los participantes.

 

 

Bantierra, la problemática caja rural de Aragón, se apresuró a anunciar el viernes pasado una operación de rescate por parte del Grupo Caja Rural (que agrupa a la mayoría de estas cooperativas de crédito) tras la información de El Confidencial que daba cuenta de los esfuerzos del Banco de España por organizar un rescate privado que evite volver a tener que nacionalizar una entidad financiera. Sin embargo, la realidad es que esta operación dista mucho de estar cerrada, puesto que no se sabe ni el importe definitivo que será necesario, ni quién lo pondrá, ni de qué forma se realizará la operación, ni si habrá alguna contrapartida para los que participen.

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