COMPARTIRÁN PODERES TRAS DIVIDIR LA CNMC

El Gobierno cederá al PSOE una de las presidencias de los reguladores económicos

El Gobierno tiene un pacto con Ciudadanos para dividir la CNMC pero el gran beneficiario será el PSOE, que elegirá al presidente de uno de los dos nuevos organismos resultantes

Foto: Saludo entre Antonio Hernando y Mariano Rajoy en el Congreso. (EFE)
Saludo entre Antonio Hernando y Mariano Rajoy en el Congreso. (EFE)

El Ministerio de Economía se ha mostrado receptivo ante la petición formulada por los actuales portavoces parlamentarios del PSOE para que el primer partido de la oposición disponga de una presidencia en alguna de las dos autoridades de la actividad económica que surgirán tras la anunciada división de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC). El ‘Supervisor mayor del Reino’ será convenientemente despiezado y partido por el eje en cumplimiento de los pactos suscritos el pasado mes de agosto con Ciudadanos para la investidura de Mariano Rajoy, pero el PP es consciente de que los cimientos de la nueva arquitectura regulatoria en España exigen la colaboración indispensable del grupo socialista en el Congreso de los Diputados.

La primera piedra de la ‘entente cordiale’ que los responsables económicos del Gobierno tratan de mantener con el PSOE y C's ha sido virtualmente colocada a partir de un protocolo de acuerdo destinado a regenerar el pleno del consejo de la CNMC antes incluso de que la entidad presidida por José María Marín Quemada sea disuelta y troceada. En la actualidad tres de los diez vocales del organismo único de regulación trabajan en funciones desde septiembre de 2015 lo que facilita la incorporación de nuevas caras en un reparto equitativo entre las tres formaciones políticas que actúan en calidad de socios ocasionales.

La renovación está prevista desde hace semanas y si no se ha llevado a cabo todavía es por las singulares circunstancias que vive el PSOE, bajo control de una gestora que tampoco quiere adoptar decisiones irreversibles hasta que no se resuelva el proceso de elecciones primarias que decidirá en mayo el futuro liderazgo del partido. Otro factor que influye también en la ejecución de los relevos es la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a reponer en sus puestos de comisionados al anterior presidente de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT), Bernardo de Lorenzo, y al exconsejero Xabier Ormaetxea; ambos cesados de manera anticipada cuando se creó la CNMC en 2013.

Estos condicionantes facilitan que tanto el Gobierno como el PSOE se tomen con cierta calma unos cambios que, en el mejor de los casos, podrán efectuarse a gusto de todas las partes, incluido Ciudadanos, cuando entre en vigor la nueva ley de organismos reguladores. La normativa acaba de cumplimentar la fase de consulta pública por lo que aún restan varios meses hasta que vea la luz verde definitiva en el Parlamento. Para entonces las grandes incógnitas que pesan sobre el horizonte político en España se supone que estarán despejadas, incluida la opción real de apuntalar la actual legislatura o, en su defecto, la imperiosa necesidad de acudir a unas elecciones anticipadas que ofrezcan una nueva alternativa para la gobernabilidad del país.

El PSOE considera que Ciudadanos ya ha recibido parte de su botín en los organismos reguladores con la designación de Sebastián Albella en la CNMV

El acuerdo a tres bandas se sustenta por lo demás en la certeza de que Ciudadanos ha empezado a recibir la parte del botín correspondiente con la designación del nuevo presidente de la CNMV. A nadie escapa que Luis de Guindos ofreció en bandeja de plata el cargo que ostentaba Elvira Rodríguez para satisfacer la voluntad de veto del partido que preside Albert Rivera y, más en concreto, de sus asesores económicos, Luis Garicano y Manuel Conthe. Éste último, antiguo presidente del organismo de regulación bursátil en la etapa de Zapatero, resultó después decisivo en la nominación y posterior proclamación de su amigo Sebastián Albella como nuevo titular de la Comisión de Valores.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

El PSOE quiere ahora cobrarse por anticipado la eventual colaboración que reclamará Rajoy en el supuesto de que Susana Díaz cruce definitivamente Despeñaperros para tomar el timón de Ferraz. Si es Pedro Sánchez el elegido no habrá nada que hablar, más allá de la configuración de nuevas listas electorales, pero si la presidenta de la Junta de Andalucía gana las primarias el mejor termómetro para conocer la temperatura de cocción de la supuesta gran coalición será la denominada ley de Secesión de la CNMC. Los socialistas tratan así de recuperar la posición que empezó a ser negociada con el PP cuando se creó el organismo único de supervisión hace cuatro años, pero que Rubalcaba se negó a ratificar en última instancia por razones de estrategia política.

La propuesta que estaba entonces sobre la mesa apuntaba la incorporación al pleno de la CNMC de hasta cuatro vocales en representación del PSOE, incluyendo la vicepresidencia del organismo regulador para la que se postulaba el antiguo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez. La actual gestora socialista ha certificado ahora la restauración de este esquema de poderes con el fin de perfilar una hoja de ruta que implicará importantes cambios en los altos mandos de las nuevas entidades de supervisión económica. Dichos centros neurálgicos de poder fáctico volverán a servir como moneda de cambio entre los partidos políticos. Todo ello con el fin de hacer buena esa supuesta ‘legislatura de diálogo’ que, de momento, sigue estancada en el más absoluto limbo político y sin ningún acuerdo parlamentario verdaderamente estable.

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