ESTE MARTES, DECLARACIÓN CLAVE DE PEDRO COMÍN

Restoy y Segura dejan la solución del caso Bankia en manos de la cúpula del BdE

Los despejes a córner de los responsables de la CNMV cuando Bankia salió a bolsa dejan la resolución del caso en manos del Banco de España. La declaración de Pedro Comín, clave

Foto: Julio Segura (d), expresidente de la CNMV, junto a su abogado, en la Audiencia Nacional. (EFE)
Julio Segura (d), expresidente de la CNMV, junto a su abogado, en la Audiencia Nacional. (EFE)

Julio Segura y Fernando Restoy, presidente y vicepresidente de la CNMV durante la OPV de Bankia, siguieron a pies juntillas este lunes el guion que ya había esbozado el actual presidente del supervisor del mercado la semana pasada: no es responsabilidad de la CNMV revisar las cuentas auditadas de las empresas, sino que es competencia del auditor (Deloitte en el caso de Bankia) y del Banco de España (supervisor de solvencia). Este despeje los libra 'a priori' de los posibles delitos cometidos en la operación y, sobre todo, deja en el tejado del BdE la solución del caso.

El exvicepresidente de la CNMV Fernando Restoy.
El exvicepresidente de la CNMV Fernando Restoy.

Y la pieza clave para ello puede ser la declaración prevista para este martes de Pedro Comín, director general adjunto de Supervisión en aquellos momentos (verano de 2011) y el destinatario de los correos del inspector José Antonio Casaus donde se encuentran los indicios delictivos que han llevado a la imputación de la cúpula del BdE y de la CNMV. Comín tendrá que hacer hoy un difícil equilibrio para explicar cómo es posible que se ignorasen unas advertencias tan contundentes sobre la viabilidad de la entidad y que Bankia saliera a bolsa a pesar de ellas, y vendiendo acciones a inversores minoristas, para colmo.

La papeleta de Comín es doble. Por un lado, debe aclarar si él se tomó en serio las reiteradas advertencias de Casaus sobre la situación de BFA-Bankia o las descartó por considerarlas exageradas o equivocadas —pese al profundo conocimiento que tenía de la entidad el jefe de los inspectores destinados en ella—. En este segundo caso, estaríamos ante una probable negligencia, cuya posible calificación penal correspondería al juez. Pero si nos encontramos en el primer caso (sí se tomó en serio los correos), vendría la segunda papeleta: ¿por qué entonces se siguió adelante con la fusión y posterior salida a bolsa?

Reloj en la fachada de la sede del Banco de España en Madrid. (EFE)
Reloj en la fachada de la sede del Banco de España en Madrid. (EFE)

Y ahí de nuevo nos encontramos ante una disyuntiva: o Comín se echa la culpa a sí mismo (cosa muy poco probable) o lo achaca a instrucciones de la cúpula del Banco de España, que es lo que sospecha todo el mundo que vivió el hundimiento de las cajas en el supervisor. Recuerden que el cáncer de la institución fue plegarse a las presiones políticas, y la OPV de Bankia fue una cuestión de Estado. En este segundo caso, podríamos asistir a una guerra delante del juez Fernando Andreu en la que sus superiores de entonces (Mariano Herrera, Jerónimo Martínez Tello, Javier Aríztegui y Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que declararán entre el martes y el jueves) negarán esas acusaciones.

La salida de las excusas técnicas

Fuentes del proceso apuestan por una posible salida para Comín: la 'technicality'. La base de la misma es que los correos se refieren a BFA, la matriz, y no a Bankia, la filial que se sacó a bolsa, una estrategia de defensa que ha seguido el BdE tras la publicación de los correos (Casaus matizó en una carta posterior que se refería al conjunto de BFA-Bankia). Así, si algo era inviable y si hubo morosidad oculta y falseamiento de cuentas, fue en BFA, mientras que las cuentas de Bankia —las del folleto de la OPV— sí reflejaban la realidad de esa parte del grupo. Por tanto, no hubo estafa a los inversores.

Esta explicación se completaría con que la alternativa que sugería Casaus, la venta a otro banco, preferiblemente extranjero, no fue viable pese a que se intentó con La Caixa. Ahora bien, Casaus llegó a decir que se vendiera a cero euros, porque saldría mejor que sacarla a bolsa y posteriormente rescatarla (como así ocurrió), y esa posibilidad tampoco se estimó en un momento en que se habían subastado entidades nacionalizadas (como la CAM) no sólo a cero euros, sino con una garantía que cubría posibles pérdidas futuras (EPA).

Si finalmente esta vía es la elegida para la defensa de Comín, Andreu será el que tenga la patata caliente de determinar si la excusa es suficiente para que técnicamente no pueda hablarse de delito en la salida a bolsa (en cuyo caso, podría sobreseer la causa) o si simplemente se trata de ramas que intentan ocultar el bosque de la inviabilidad del grupo y de su salvación mediante una colocación engañosa (tesis que parece respaldar la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, y por eso ha imputado a las cúpulas del BdE y la CNMV sobre la base de los correos). Empezaremos a salir de dudas este mismo martes

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