por sus 2.700 millones de deuda

Santander da un golpe de mano en Celsa y propone ejecutarla con la entrada de KKR

El banco tiene grandes dudas sobre el plan de negocio presentado por la familia Rubiralta y plantea el canje inmediato de deuda por capital con la ayuda del fondo estadounidense

Foto: (Celsa Group)
(Celsa Group)

A los bancos de Celsa, el primer grupo siderúrgico de España, se les ha acabado la paciencia. Según aseguran fuentes financieras, los cuatro principales acreedores acordaron la semana pasada tomar el control de la multinacional de la familia Rubiralta, que este año tiene que hacer frente a un préstamo de 739 millones de euros para el que no tiene fondos. La propuesta lleva aparejado el cambio del canje de un tercio de la totalidad de la deuda por capital y la entrada en el accionariado de KKR.

Pese a los intentos de los Rubiralta por convencer a los acreedores de que su plan de negocio, visado por KPMG, era consistente y suficiente para hacer frente a los 2.700 millones de deuda que arrastran, Banco Santander (350 millones prestados a Celsa), BBVA (360 millones), CaixaBank (300 millones) y Banco Sabadell (360 millones) se reunieron la semana pasada con la dirección de Celsa para imponer su criterio. Los cuatro principales bancos españoles, más Bankia (215 millones), Popular (205 millones) y Abanca (140 millones), dijeron basta ante la incapacidad de la compañía para abonar los 739 millones que vencen en noviembre.

Antes de caer en impago, Santander fue a la reunión con una propuesta agresiva, basada en la refinanciación a cinco años de 1.800 millones y la conversión inmediata de los restantes 900 millones de deuda —la que se considera no sostenible— por capital. En otras palabras, tomar el control de la compañía de la misma forma que se ha hecho con Abengoa e Isolux. La posición de BBVA, CaixaBank y Sabadell fue algo más flexible. Aceptaron renegociar los plazos de pago de la deuda hasta 2022, a un precio de euríbor más 4%, incluir la cláusula de conversión, pero pidieron algo de tiempo para ejecutar a los Rubiralta y entrar ya en el capital de Celsa.

Sin embargo, Banco Santander no está por la labor porque, según sus cálculos, un tercio del pasivo no podrá ser repagado en ninguno de los casos. Los ejecutivos de Ana Botín explicaron que cuando se alargaron los vencimientos de los actuales 2.700 millones de deuda, ya se fue muy benévolo con la familia catalana, puesto que apenas se les exigió el pago de una pequeña cantidad próxima a los 50 millones y la venta de unos activos para rebajar la factura, que finalmente no se han traspasado por distintas razones.

La propuesta del Santander viene acompañada de la entrada en el capital de KKR, el fondo de EEUU dirigido en España por Alejo Vidal-Quadras

En el Santander consideran que la situación de Celsa es insoltenible por la generación de caja y, sobre todo, por la advertencia del auditor, EY, que lleva dos años señalando que las cuentas de Celsa deben ser deterioradas en 980 millones por la pérdida de valor de varias de las filiales, Nervacero y Celsa Atlantic. Dos divisiones a las que el grupo ha concedido créditos financieros participativos y créditos financieros ordinarios por 64, 200 y 162 millones de euros, en el caso de la primera, y 81, 110 y 349 millones, en el caso de la segunda, así como cuentas a pagar de distinta naturaleza por 25 millones con Nervacero y 126 millones con Celsa France, entidad dependiente de Celsa Atlantic.

La fórmula de Telepizza

En el contexto actual, EY sostiene: “Consideramos que el importe recuperable de dichas inversiones, prudentemente valorado, a través del descuento de flujos de efectivo esperados de cada entidad, implica que, excepto una parte del crédito financiero ordinario concedido a cada una de ellas, la sociedad debería deteriorar íntegramente el resto de las citadas inversiones”.

Francesc Rubiralta Rubió, presidente del Grupo Celsa.
Francesc Rubiralta Rubió, presidente del Grupo Celsa.

La propuesta del Santander viene acompañada de la entrada en el capital de Kohlberg Kravis Roberts (KKR), el fondo estadounidense dirigido en España por Alejo Vidal-Quadras. La fórmula es similar a la que en su día se empleó para la salvación de Uralita y del también grupo siderúrgico Gallardo, que han acabado bajo el aura del 'private equity' americano. Antes hizo algo similar en Telepizza, a través del fondo especializado en empresas en riesgo de quiebra del gigante financiero dirigido por Henry Kravis y George Roberts. KKR ha invertido en España cerca de 5.000 millones de euros, incluida la reciente compra del 40% de Telxius a Telefónica por 1.250 millones.

De concretarse esta propuesta del Santander, los bancos españoles y el fondos estadounidense se convertirían en los principales accionistas de Celsa, por lo que la familia Rubiralta perdería el control del capital.

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