JP MORGAN, DEUTSCHE BANK Y GOLDMAN SACHS

Saracho encarga a tres bancos que sondeen el mercado sobre las opciones del Popular

El Popular celebró ayer la junta de accionistas extraordinaria que aprobó el nombramiento de Saracho en sustitución de Ángel Ron, coincidiendo con la publicación del informe de remuneración del consejo

Foto: Emilio Saracho, nuevo presidente de Popular, junto a su antecesor, Ángel Ron (i), y el CEO, Pedro Larena.
Emilio Saracho, nuevo presidente de Popular, junto a su antecesor, Ángel Ron (i), y el CEO, Pedro Larena.

Emilio Saracho ya es oficialmente presidente del Banco Popular. Y llega al cargo decidido a ponerse manos a la obra cuanto antes para sacar al sexto banco español del abismo en que se encuentra. Por ello, ha encargado a JP Morgan (su antiguo banco), Deutsche Bank y Goldman Sachs que sondeen al mercado sobre las opciones que tiene para reflotar la entidad: la ampliación de capital, la fusión o la venta por partes. Es la herencia de Ángel Ron, que ayer fue objeto de duras críticas y burlas crueles por parte de los accionistas en la junta que refrendó su salida de la presidencia.

Según fuentes conocedoras de la situación, Saracho quiere saber cómo respiran los potenciales inversores del banco ante las diferentes salidas que puede tomar. Como adelantó El Confidencial —al igual que su elección como presidente—, Saracho ha aparcado el 'proyecto Sunrise', el banco malo al que Ron fiaba la salvación del Popular- En su lugar, pretende centrarse en la venta de negocios con valor, como la aseguradora y gestora de activos que tiene a medias con Allianz. Pero es consciente de que será muy difícil lograr ingresos suficientes para evitar una ampliación de capital que los analistas cifran en 3.000 millones. Y si no logra cubrirla, dada la falta de credibilidad del banco (las posiciones bajistas han marcado un nuevo récord en el 11,75% del capital) y el hartazgo de los accionistas, la única salida será la venta de la entidad.

Emilio Saracho, nuevo presidente del Popular.
Emilio Saracho, nuevo presidente del Popular.

Las respuestas de los inversores consultados coinciden en que, para que cualquier opción tenga éxito, el Popular debe presentar un plan de negocio creíble, el gran fallo de Ángel Ron que acabó costándole el puesto. El ejemplo a seguir, a su juicio, es el italiano Unicredit, que ha presentado unas pérdidas de 11.790 millones en 2016 (a cuyo lado palidecen las de 3.485 millones del Popular) y aun así pretende levantar 13.000 millones en una ampliación de capital porque ha convencido al mercado de su viabilidad.

Una vez presentado este plan, la solución más favorecida es la nueva ampliación de capital: "Debería captar más capital demostrando un plan claro para reducir los activos tóxicos [NPA]. El tiempo no juega a su favor y una ampliación tiene menos riesgo de ejecución que la venta de activos", según uno de los encuestados. Otro inversor recuerda que "el BCE ha mostrado poca tolerancia con los bancos reticentes a eliminar los activos malos o que están poco capitalizados", como es el caso del Popular, cuyo capital 'fully loaded' se ha quedado en un magro 8,17%, muy por debajo de las exigencias del mercado.

Sucursal del Banco Popular en Madrid. (Reuters)
Sucursal del Banco Popular en Madrid. (Reuters)

Ahora bien, colocar una ampliación tampoco sería nada fácil en la dramática situación actual: "El valor tiene que cotizar a una valoración de entre dos veces y 2,5 veces su beneficio antes de provisiones para ser suficientemente atractivo para una operación corporativa", estima otro analista encuestado. Algo que, en su opinión, se explica por el significativo potencial bajista que todavía suponen las necesidades de saneamiento del Popular. El banco obtuvo un beneficio antes de provisiones de 797,8 millones en 2016, por lo que estaríamos hablando de un valor de entre 1.595 y 1.995 millones, muy por debajo de su capitalización actual de 3.521,2 millones.

"Que Ron se gaste el dinero en farmacia"

El Popular celebró ayer la junta de accionistas extraordinaria que aprobó el nombramiento de Saracho en sustitución de Ángel Ron, que el banco hizo coincidir con la publicación de su informe de remuneración del consejo. En este documento, se recoge que el ya expresidente cobró 1,47 millones el año pasado pese a las pérdidas históricas y, lo que es más importante, que el banco ha dotado 23 millones para pagarle una pensión vitalicia de 1,1 millones... anuales (detalle este último que Roberto Higuera, el maestro de ceremonias de la junta ante la ausencia de Ron, omitió). Algo que enfureció, como cabía esperar, a los pequeños accionistas, que han perdido casi todo su dinero con el desplome del valor en bolsa.

El expresidente del Banco Popular Ángel Ron. (EFE)
El expresidente del Banco Popular Ángel Ron. (EFE)

"Ángel caído" o "ángel exterminador" fueron algunos de los calificativos que le dedicaron. Un accionista fue más lejos y dijo que "podría desearle que se gaste todo el dinero en farmacia". Las 28 intervenciones de pequeños inversores fueron monotemáticas sobre la catástrofe del banco, de la que consideran único responsable a Ron, y algunos llegaron a solicitar que responda con su patrimonio del quebranto causado al banco.

Aparte del dinero, les ofendió muy especialmente su frase de que se iba "con la satisfacción del deber cumplido" tras hundir el banco y arruinar a sus accionistas. Algunos compararon su situación con la de Bankia o Abengoa, y se lanzaron llamamientos a asociarse para adoptar acciones legales contra el consejo saliente. Hasta el presidente de Naturhouse, Félix Revuelta, dijo que los accionistas tenían parte de culpa por haber sido demasiado tolerantes con los gestores.

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