LAS DOS EMPRESAS EMPIEZAN A TRABAJAR EN PARALELO

Renfe y Adif designan a sus dos 'maquinistas' ejecutivos para conducir hacia la fusión

Adelaida Careaga y Alberto García serán nombrados en los próximos días responsables de Estrategia dentro de los nuevos y respectivos organigramas gemelos de Adif y de Renfe

Foto: Personal de mantenimiento del AVE Madrid-Valencia. (EFE)
Personal de mantenimiento del AVE Madrid-Valencia. (EFE)

Sin prisa pero sin pausa. Renfe y Adif avanzan poco a poco en su proceso de fusión, con movimientos que sitúan a ambas compañías en la vía libre de un proyecto que ha dejado de ser un mero análisis exploratorio de futuro para convertirse en un objetivo ineludible, tras la llegada de Íñígo de la Serna al Ministerio de Fomento. El paso más reciente y significativo se materializará con la designación de los dos respectivos directores corporativos de Estrategia, que se encargarán de coordinar todos los trabajos preparativos de las dos compañías y definir el marco estructural de la integración, bien sea a través de un nuevo 'holding' financiero o incluso mediante una misma y única empresa.

Las dos compañías estatales, tanto el dueño de la vía férrea como la operadora ferroviaria, han definido sendas estructuras directivas gemelas en forma de espejo bajo las respectivas presidencias de Juan Bravo en Adif y de Juan Alfaro en Renfe. Ambos ejecutivos, antiguos colaboradores en el Ayuntamiento de Madrid durante la etapa de Alberto Ruiz-Gallardón, van a nombrar también de manera simultánea a las dos personas que encabezarán los grupos de trabajo encargados de desbrozar el camino de la fusión. En Adif, el cargo recaerá en Adelaida Careaga, hasta ahora directora de Estrategia, Marca y Cultura Corporativa en Metro de Madrid, mientras que en Renfe será designado Alberto García, actual gerente de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Adelaida Careaga, que accedió este mismo martes a su nuevo puesto en Adif, ha trabajado en Metro de Madrid bajo la dirección de Juan Bravo y es una experta en gestión empresarial y desarrollo corporativo tanto dentro del sector público como a nivel privado. Su designación completa la nueva estructura directiva del Administrador de la Infraestructura Ferroviaria (Adif), a la que se han incorporado recientemente Manuel Fresno como director financiero, que ocupaba hasta ahora el mismo cargo en Renfe, y Miguel Nieto en calidad de director general de Servicios a Clientes y Patrimonio, procedente de Metro de Madrid. Además, Elena Marín ha relevado en la dirección de Comunicación a Iñaki Garay, quien ha pasado a desempeñar la misma función en Renfe.

Alberto García Álvarez. (Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid)
Alberto García Álvarez. (Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid)

Alberto García es un clásico del sector ferroviario en España: se incorporó a Renfe como el ejecutivo más joven de la compañía en el año 1981. Desde entonces, ha ocupado múltiples cargos de máxima responsabilidad en distintos departamentos operativos de la antigua Red Nacional de Ferrocarriles. Entre otras funciones, fue director del AVE a partir de la inauguración en España de la primera línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. También ha sido jefe de explotación del Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF), antecedente de la actual Adif. En su última etapa ha impulsado la Fundación de los Ferrocarriles que a día de hoy es uno de los grandes referentes intelectuales para el análisis y desarrollo del mercado ferroviario en España.

Renfe y Adif no quieren lanzar las campanas al vuelo con la fusión y prefieren hablar por ahora de un mayor esfuerzo de coordinación entre empresas

La designación de estos dos directivos supone el punto de inflexión definitivo que evidencia la clara voluntad política del Gobierno por aunar esfuerzos para la constitución de una nueva entidad estatal en el mercado ferroviario español. La idea del Ministerio de Fomento es seguir los modelos de Francia y Alemania, verdaderos impulsores del proceso de reintegración entre la compañía que explota la vía férrea y la empresa operadora del servicio. La Unión Europea ha dado también un viraje de 180 grados en la concepción inicial que existía en favor de un sistema separado de actuación, y los funcionarios de Bruselas no han tenido más remedio que someterse al designio de los grandes estados miembros, que defienden la fusión.

En España, el divorcio de Renfe y Adif ha mostrado todas sus carencias desde su implementación en el año 2005, generando una amplia serie de conflictos de interés que han entorpecido la toma de decisiones estratégicas para el sector. De ahí la estructura en espejo con dos direcciones gemelas orientadas a caminar paralelamente en busca de un mismo desarrollo corporativo. Con independencia de la naturaleza jurídica que finalmente se imponga en la nueva arquitectura del ferrocarril en España, está claro que Adif y Renfe han emprendido una nueva etapa de gestión conjunta, que deberá trasladarse aguas abajo desde la propia planificación estratégica a todas las divisiones operativas de ambas compañías.

Las interacciones entre la infraestructura ferroviaria y los vehículos que transitan por la vía han puesto de manifiesto que el ferrocarril debe funcionar como un sistema, por lo que su evolución exige una coordinación a nivel ejecutivo como condición indispensable para un servicio eficiente. Esta es la principal misión encomendada por el Gobierno a los nuevos presidentes de Adif y Renfe, que ambos han trasladado a sus respectivas organizaciones. La solución podría hacerse efectiva a través de un nuevo 'holding' ferroviario, cuya raíz ha sido implantada en la configuración estructural de una organización gemela y en las dos nuevas direcciones de Estrategia a las que dentro de pocos días se incorporarán los respectivos ‘maquinistas’ de la fusión.

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