un mes después de la reestructuración

Santander y CaixaBank rescatan otra vez a Isolux con un préstamo de 300 millones

La compañía de ingeniería consigue una segunda línea de financiación apenas un mes después de cerrar la reestructuracion de sus 2.100 millones de deuda

Foto: Sede de Isolux en Barcelona. (EFE)
Sede de Isolux en Barcelona. (EFE)

Los 1.500 empleados de Isolux, sus proveedores y sus accionistas pueden respirar tranquilos. La compañía de ingeniería ha conseguido un nuevo préstamo de entre 250 y 300 millones para salir de una situación agobiante dados sus graves problemas de liquidez, apenas un mes después de cerrar el primer rescate. Santander, CaixaBank y Bankia han acordado concederle una segunda línea de financiación mientras la empresa consigue desprenderse de activos para rebajar su deuda.

Según han confirmado fuentes financieras, estos tres bancos, a su vez accionistas de Isolux, lideran un nuevo préstamo sindicado al que se van a sumar el resto de entidades que ya participaron en la reestructuración del balance acordada en julio del pasado año y que se dio por terminada en diciembre. El dinero nuevo permitirá a la empresa financiar los proyectos que tiene ahora en marcha, poder optar a nuevas adjudicaciones y pagar los gastos corrientes.

Isolux lanzó el pasado 16 de enero un nuevo SOS a la banca tras haber recibido en 2016 hasta 275 millones con los que evitó entrar en concurso de acreedores. La operación incluyó el canje de 1.400 millones de euros de deuda por capital y la emisión de un bono de 250 millones. El mercado daba por hecho que, con esa reestructuración, la empresa controlada anteriormente por Luis Delso había dejado atrás sus problemas.

Sin embargo, el valor de los nuevos bonos empezó a hundirse justo después de la citada reunión con los acreedores. La nueva petición de ayuda al conocido como G5 —Santander, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular— sembró el pánico entre los bonistas, que empezaron a vender sin piedad. La cotización de Isolux en el mercado de renta fija cayó la semana pasada hasta los 47 puntos, un 53% por debajo de su valor nominal, ante la incertidumbre sobre la viabilidad del grupo. La rentabilidad, que se mueve a la inversa que el precio, se disparó hasta casi el 20%.

La nueva petición de ayuda al G5 —Santander, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular— sembró el pánico entre los bonistas, que empezaron a vender

No obstante, fuentes próximas a la compañía aseguran que los hasta 300 millones nuevos que han aprobado ya sus principales bancos acreedores estabilizan su posición de caja y su circulante, para poder seguir operando con tranquilidad mientras trata de acelerar la venta de determinados activos calificados como no estratégicos. El principal es la desinversión del negocio de líneas de trasmisión eléctrica en Brasil encargada a Banco Santander, por el que se interesó el fondo canadiense Brookfield. Pero, tras llegar a un acuerdo inicial, la firma de capital riesgo declinó comprar los activos de Isolux en el país latinoamericano, que habían sido valorados en 500 millones.

Después de esta ruptura de negociaciones, en diciembre de 2016, Ferrovial, que ya había preguntado por este negocio meses atrás, fue sondeada de nuevo para hacerse con estas 11 concesiones en Brasil, que arrastran una deuda de 650 millones de euros. Sin embargo, la empresa controlada por la familia Del Pino ha declinado adquirir estos activos, salvo que se los vendan a un precio que desde Isolux se considera irrisorio. Según otras fuentes, “en Brasil hay menos valor de lo que se creía en un principio”.

La empresa controlada por la familia Del Pino ha declinado adquirir estos activos. (Ferrovial)
La empresa controlada por la familia Del Pino ha declinado adquirir estos activos. (Ferrovial)

La venta del EPC

Según distintas fuentes, CaixaBank y Santander están totalmente comprometidos en ayudar a Isolux, que, no obstante, tendrá que decidir a medio plazo si se deshace del negocio mollar del grupo, el de construcción, denominado internamente 'engineering, procurement and construction' o EPC. El mandato de esta operación fue concedido a Rothschild, otro de los bancos asesores de la reestructuración, pero todavía no se ha puesto oficialmente en el mercado pese al interés de varias empresas internacionales por quedárselo.

Actualmente, CaixaBank es el primer accionista de Isolux, con el 14,36% del capital, seguido del Santander, con el 9,58%, y Bankia, que se quedó con el 6,54% de las acciones. Después se sitúan Banco Sabadell, con el 4,19%, ING, con un 3%, y otras entidades con participaciones más pequeñas como Liberbank, Societé Générale, Banco de Castilla-La Mancha, SA, Unicaja, Natixis, Novo Banco, Bankinter, Abanca, Banco de la Nación Argentina, Banco Mare Nostrum, BMCE, BNP Paribas, Caja Rural de Teruel, Commerzbank, Ibercaja, Mapfre, Popular, y Banco Ceiss (Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria).

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