pagos millonarios a políticos del kremlin

Los informes de Pricewaterhouse que revelan los sobornos de Zed en Rusia

Los documentos de la consultora ponen de manifiesto el saqueo de la filial rusa de la empresa española, que ha derivado en una guerra accionarial sin cuartel

Foto: Mikhail Fridman.
Mikhail Fridman.

“Las reglas para hacer negocios en Rusia son bastante diferentes a los estándares occidentales. Decir que uno puede ser completamente claro y transparente no es ser realista”. Esta afirmación, publicada por 'Financial Times' en 2003, corresponde a Mikhail Fridman, el segundo hombre más rico de Rusia, quien ha cogido una popularidad inusitada por dos motivos muy distintos, pero que responden muy bien a la citada aseveración.

Por una parte, Fridman ha sido vinculado recientemente con el espionaje informático en Estados Unidos, al salir su nombre en el informe realizado (página 25) por un espía británico en el que se describían graves acusaciones —no probadas— sobre la participación de Rusia en los ciberataques al partido demócrata durante la pasada campaña electoral. Por otra parte, porque la policía española especializada en el crimen en Europa del Este le vincula a través de varias de sus sociedades —VimpelCom y LetterOne— al presunto pago de sobornos al hijo del ministro del Interior ruso a través de una filial de Zed+, 'holding' controlado por afamados empresarios españoles y rusos.

Fuentes oficiales de Fridman niegan que el millonario nacido en Ucrania (1968) y residente en Londres tenga nada que ver con estas actividades delictivas. De hecho, aseguran que pese a que el inversor de origen judío es el principal accionista de VimpelCom, de la que tiene hasta el 52% del capital, no es responsable de ninguna de las decisiones que adopta la empresa. Pese a que es miembro del consejo de administración, afirma que es un inversor pasivo, por lo que rechaza cualquier relación con la sanción de 800 millones de dólares por sobornos (hechos probados) a familiares del Gobierno de Uzbekistán que Estados Unidos impuso a la mayor compañía rusa de telecomunicaciones en febrero de 2016.

También subraya que, pese a ser el presidente y máximo accionista de LetterOne, no tuvo nada que ver el nombramiento de Peter Wakkie como consejero independiente de Marine Highland Stichting. Una filial creada ex profeso para comprar unos activos de petróleo en el mar del Norte por 5.300 millones, operación que finalmente fue denegada por el Gobierno del Reino Unido, por tratarse de un inversor ruso.

Wakkie cobró durante 2015 un significativo sueldo de esta sociedad al tiempo que ejercía desde finales de 2014 como administrador de Zed+, cuyos accionistas españoles y rusos andaban ya a la gresca por un presunto desvío millonario de dinero desde una de las filiales.

Es decir, recibía un suculento sueldo de una empresa de Fridman, a la vez que ejercía de árbitro —por esta labor, se embolsaba 50.000 euros mensuales— en un conflicto entre otras empresas del propio Fridman, unos socios —Vage Engibaryan— también rusos y los Pérez Dolset, Abelló y Banco Santander. Wakkie, que rechaza a su vez todas las acusaciones, fue detenido el pasado lunes por la policía española e imputado con cargos como insolvencia punible, blanqueo de capitales e integración en organización criminal (ver documento adjunto).

Sin embargo, los informes de Pricewaterhouse, consultora contratada primero por VimpelCom y luego por los Pérez Dolset para investigar las presuntas irregularidades de Zed+ en Rusia —pagos de al menos 30 millones de dólares al hijo del ministro del Interior, Vladimir Kolokoltsev—, ponen de manifiesto que Fridman estaba más encima del asunto de lo que niegan sus portavoces.

El 29 de mayo de 2013, el propio magnate envió un memorándum a Anton Kudryashov, alto directivo de VimpelCom, en el que describía los resultados de la auditoría forense realizada por Pricewaterhourse en Vstrecha, una compañía desde la que presuntamente se desviaba dinero a Funbox, la empresa de Alexander Kolokoltsev, el vástago del ministro.

Más tarde, en febrero de 2015, Edwin Harland, socio de Pricewaterhouse en Moscú, envió un correo electrónico a Kudryashov en el que aseguraba que se había reunido con el ministro de Vladímir Putin y que había informado de las irregularidades al propio Fridman.

En septiembre del pasado año, Slobodin dimitió como consejero delegado de VimpelCom por pago de sobornos y ahora está en paradero desconocido

En dicho 'mail', Harland le pide permiso a Kudryashov, que el pasado mes de diciembre abandonó la operadora rusa de forma repentina, para remitir dicho informe a VimpelCom y a Zed, pero el directivo le pide que no lo haga por razones de confidencialidad.

El 15 de marzo de 2015, en un correo encabezado por un “Good news” (buenas noticias), Mikhail Slobodin, consejero delegado de VimpelCom, comunica a otro directivo que “el holandés [Wakkie] ha acordado trabajar para HM [Highland Marine]”.

“No hay que preocuparse por más investigaciones. Por favor, notifícaselo a Kolokoltsev”, en clara referencia a la contratación del abogado neerlandés, al que la policía española y los Pérez Dolset acusan de impedir por todos los medios las pesquisas sobre el fraude.

Slobodin, que en septiembre del pasado año tuvo que dimitir como consejero delegado de VimpelCom por pago de sobornos y que ahora está en paradero desconocido, advierte en el citado 'mail' de que debían tener cuidado con Yalovenga, un empleado que disponía de todos los datos sobre Temafon (la filial rusa de Zed) y que “debemos intentar eliminar toda esta importante información de nuestros archivos”.

En los informes de Pricewaterhouse de 15 de octubre y de 9 de noviembre de 2014 —apenas cinco meses antes—, Harland advertía: “Creemos que hay un riesgo de que las evidencias sean destruidas, alteradas o fabricadas, lo que podría afectar negativamente al resultado de la revisión [investigación]”. Además, advierte de que se ha descubierto el pago de una cantidad millonaria a una empleada de 'marketing', que era la mujer del consejero delegado de Temafon y que en realidad nunca había trabajado allí. En opinión de la consultora, era la vía para “sobornar a las autoridades fiscales”.

Fridman asegura que no tiene nada que ver con esta operativa, que involucra, según los informes de la Fiscalía Anticorrupción, a Vage Engibaryan, un íntimo amigo suyo, con el que años atrás hizo una peregrinación a pie por el desierto de Arabia camino de Jerusalén, según recordó recientemente el periódico ruso 'Life'. El portavoz del millonario soviético, que también tiene la nacionalidad israelí, ha declinado responder a las preguntas sobre los correos de Pricewaterhouse que le citan directamente o sobre si su cliente conoce a Engibaryan y a Javier Pérez Dolset. El empresario español, al que acusan de haber incumplido los acuerdos y de mala gestión, asegura que con Fridman ha estado numerosas veces, varias de ellas en su casa de Moscú, compartiendo bar, baño turco y sauna, celebrando los contratos cuando los negocios y las relaciones eran más que fluidos entre los ahora enemigos.

La tesis de la Fiscalía Anticorrupción es que los socios rusos de Zed asfixiaron a la empresa española con la colaboración de Wakkie y el Grupo Planeta cuando los Pérez Dolset se negaron a participar de los presuntos sobornos. Una trama que concluía con la compra posterior de la compañía de tecnología a precio “irrisorio”, según los documentos preliminares de la Ucdev. La versión de los abogados de Engibaryan es bien distinta, como la de Planeta, pues se sienten estafados por los Dolset, a los que responsabilizan de la insolvencia de Zed Worldwide —la filial española, en suspensión de pagos— y de haberles hecho perder los 120 millones que invirtieron en 2006.

Tras la fantasmagórica junta extraordinaria de accionistas del pasado viernes, en la que se iba a decidir la destitución de Javier Pérez Dolset como consejero delegado de Zed Worldwide —cada parte da una versión completamente opuesta de lo ocurrido—, el siguiente capítulo de la batalla se dirime este jueves en Ámsterdam, con la vista en la corte holandesa por la petición de despido de Wakkie por los graves cargos de los que es acusado. Mientras, el FBI y la CIA siguen pidiendo información a Zed y a VimpelCom para intentar llegar hasta el fondo y poner nombre y apellidos al presunto soborno y fraude.

Empresas
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios