Los perfumeros salen del consejo de la empresa gallega

Puig y Adolfo Domínguez rompen y ponen fin a una alianza de más de una década

Los perfumeros catalanes rompieron peras con su socio gallego y su representante en el consejo de administración, José Luis Nueno, dejó el cargo el pasado mes de noviembre

Foto: El diseñador Adolfo Domínguez, en una tienda de su marca en México.
El diseñador Adolfo Domínguez, en una tienda de su marca en México.

Una de las alianzas más antiguas del sector de la moda en España se ha ido al garete. Los Puig llevaban del brazo de Adolfo Domínguez desde el año 2000. Pero en 2016 la gota que colmó el vaso fue el relevo del consejero delegado de Adolfo Domínguez, que hizo que los perfumeros catalanes rompiesen peras con su socio gallego y que su representante en el consejo de administración, José Luis Nueno, dejase el cargo el pasado mes de noviembre. El pequeño detalle de que Puig tenga el 14,8% de Adolfo Domínguez y sea el segundo accionista por importancia después del fundador de la empresa ha pasado a un segundo plano.

Puig no tiene previsto remplazar a Nueno, según explican fuentes del sector. En esencia, la multinacional catalana del perfume quería otro consejero delegado que separase a la familia Domínguez de la gestión directa. Justo lo contrario de lo que ha hecho el presidente ejecutivo, Adolfo Domínguez, quien ha optado por relevos de compromiso en el consejo y en seguir llevando las riendas del día a día de la compañía de un modo muy personalista.

Portavoces de Adolfo Domínguez quitan hierro a esta cuestión. Aseguran que desde la empresa se espera que los Puig nombren un sustituto. Y recuerdan que se mantienen vigentes diversas licencias de perfume que explota Puig –como Agua Fresca, Bambú o Viaje a Ceilán–, algunas de ellas con muy buenos resultados de ventas. También recuerdan que, a juicio de la empresa, ya se está dando un giro en la marcha de la compañía. Adolfo Domínguez cierra ejercicio el 28 de febrero. Pero en el mes de octubre las ventas ya crecieron a un ritmo del 1% interanual, según apuntan fuentes del sector. Por su parte, fuentes de Puig han declinado hacer declaraciones al respecto.

Sin embargo, otras fuentes del sector de la moda en Cataluña dan las relaciones empresariales entre ambas familias como rotas. Desde Puig se duda de que Adolfo Domínguez, donde llevan 16 años en el capital, vaya a cambiar en un entorno como la moda, que se ha vuelto mucho más competitivo en el último lustro.

Puig es una multinacional que factura más de 1.600 millones al año. En sus cuentas del 2015 consta el rastro de lo que se ha depreciado su inversión en Adolfo Domínguez: una depreciación de 9,2 millones. Sin embargo, para el grupo que preside Marc Puig no es una cuestión de dinero, sino de perspectivas de futuro.

Profesionalización

Los Puig son partidarios de una mayor profesionalización del grupo de moda gallego. Pero esta alternativa se perdió cuando se rompieron las conversaciones con un antiguo directivo de Inditex, Costas Antimissaris, para que se incorporase como CEO en sustitución de Estanislao Carpio. Cuatro meses después de que se anunciase su incorporación, se hizo oficial que Antimissaris al final no había llegado a ningún acuerdo y todo el poder volvió a quedar en manos del presidente Adolfo Domínguez.

Los Puig se han apuntado una depreciación de su inversión en Adolfo Domínguez de más de 9 millones pero las tensiones no han sido por motivos dinerarios

Adolfo Domínguez no sólo tiene a dos hijas trabajando el grupo. Además, su mujer, Elena González Álvarez, ocupa un cargo en el consejo de administración. El grupo facturó al cierre del primer semestre de 2016 un total de 51 millones de euros, igual que en el mismo período del año anterior. La pérdidas sumaron 12,4 millones de euros. Hasta ahora los Puig siempre habían votado en las juntas de Adolfo Domínguez apoyando a su presidente, incluso con esos malos resultados, como se demostró en la que tuvo lugar el pasado mes de agosto en Orense.

Acción por los suelos

La acción de Adolfo Domínguez sigue por los suelos. Los títulos llevan un año estancados. Ha cerrado el año 2016 en 3,25 euros, casi como empezó.

Mientras, los Puig apuestan por Textil Lonia, la empresa gallega que controlan los otros hermanos Domínguez. Se han gastado 125 millones en comprar esta empresa, que explota las marcas CH Carolina Herrera y Purificación García. Como siempre pasa con los Puig, se trata de una inversión a largo plazo.

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