ERC ha presentado la medida en el Congreso

Cuenta atrás para dejar a las eléctricas sin el extra del exceso de potencia contratada

ERC, que impulsa el proyecto de cambio legal, está negociando sus apoyos con C’s y el PNV. También con Podemos, en un momento en que el PP se encuentra en minoría

Foto: Foto: Reuters.
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Una parte del negocio nunca explicado de las eléctricas es cobrar a los usuarios por una potencia instalada que en realidad no necesitan y que en buena parte del año supera con mucho las necesidades de los clientes. Ahora, en el Congreso de los Diputados se están dando los primeros pasos para dejar a las eléctricas sin esta parte del pastel, según consta en una proposición no de ley de ERC, que está buscando el apoyo de otros grupos para tramitarla en la Cámara Baja.

Con esta modificación, se permitiría a los abonados un cambio de potencia estacional en los contratos, lo que permitiría una actualización, en función de la época del año, para la maquinaria, iluminación y demás elementos de consumo. Esto serviría para llevar a cabo una adecuación necesaria de la potencia en base a la cual se calcula una parte importante del coste eléctrico.

Dicho cambio supondría una gran ventaja para los propietarios de segunda residencia, que podrían reducir la potencia en aquellas épocas en que no fueran a ocupar su casa de vacaciones, por ejemplo. O a las empresas les permitiría modular la demanda contratada a lo largo del año en función de la estacionalidad del ciclo de producción, ya que la propia dinámica de la actividad empresarial es estacional en muchos sectores. Por ejemplo, en los sectores agrario (por el riego o las cámaras frigoríficas), turístico, alimentario o industrial.

La proposición no de ley se ha presentado en el Congreso tanto en comisión como en el pleno, para que pueda avanzar por la vía que sea más rápida. ERC, que impulsa el proyecto, está negociando sus apoyos con C’s y el PNV; y en menor medida con Podemos, en un momento en que el PP se encuentra en minoría. Sin embargo, será el nuevo ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, quien tendrá que lidiar con esta iniciativa y casar por un lado los intereses de la industria, a la cual favorece esta medida, con la de las eléctricas, las más perjudicadas si sale adelante.

En el proyecto no de ley se aduce que “modelar la demanda a partir de la variabilidad de la potencia contratada a lo largo del año permitiría mejorar el comportamiento del sistema a partir de una mejor planificación del conjunto, con una compensación de la potencia entre consumidores”.

Ahora los clientes pueden cambiar la potencia contratada, pero la duración de cada contrato debe ser de al menos un año, según el apartado 11 del artículo 9 del Real Decreto 1164/2001. Sería justo esta falta de flexibilidad cara a los consumidores lo que corregiría la nueva norma.

Mejora de la competitividad

El diputado de ERC, Joan Capdevila, impulsor de la iniciativa legal, tiene como principal objetivo “permitir a empresas y particulares adaptar mejor sus necesidades de energía y conseguir precios más ajustados a sus demandas”. Y Capdevila recuerda que hay que tener en cuenta que en el ámbito empresarial, el precio de la energía “está siendo un enorme lastre para las pequeñas y medianas empresas para reducir sus costes operativos y, por extensión, su competitividad”.

ERC plantea un nuevo contrato de potencia estacional para una demanda que ya existe, pero lo más previsible es que Unesa se oponga con uñas y dientes

Una de las ventajas de este cambio sería utilizar las nuevos contadores digitales para que cada cambio se pudiese implementar a distancia por las propias compañías y en beneficio de los consumidores.

Con los contratos de potencia estacionales se obtendría, en definitiva, “un ahorro muy importante para determinadas actividades, sin perder ningún tipo de calidad de servicio, pagando lo justo por lo que se usa, sin complicaciones administrativas ni técnicas”.

Un nuevo contrato

El ministro de Energía y Turismo, Álvaro Nadal.
El ministro de Energía y Turismo, Álvaro Nadal.

En esencia, lo que plantean los republicanos es un nuevo contrato para adaptarse a una demanda que ya existe, pero que en este momento no cuenta con una respuesta por parte de las compañías eléctricas. Este nuevo contrato permitiría a los clientes poder modificar la potencia contratada en función de sus intereses o de su actividad en diferentes épocas del año. Pero supondrá una pérdida de facturación para las eléctricas vía BOE, precisamente el terreno en el que hasta ahora los gigantes del sector se han movido con mayor comodidad. Es de prever que Unesa se enfrente a esta iniciativa legal con todas sus armas, según aventuran fuentes del sector eléctrico consultadas.

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