El dinero familiar regresa al inmobiliario

Las grandes fortunas catalanas vuelven a invertir en edificios de Barcelona

Una gran operación la ha cerrado la familia Grifols, que asociada con otros inversores ha comprado los bajos de la antigua sede del edificio Winterthur, en la plaza Francesc Macià

Foto: Imagen de la antigua sede de Winterthur en la Plaza Francesc Macià. (Google Maps)
Imagen de la antigua sede de Winterthur en la Plaza Francesc Macià. (Google Maps)

Las grandes fortunas catalanas han vuelto al sector inmobiliario. Esta ha sido una de las noticias del 2016, en un sector, el de la inversión patrimonial, donde las inversiones en el ladrillo en la capital catalana han sumado 2.500 millones, según el último informe de Aguirre Newman sobre el sector. Apellidos como los Suqué, los Carbó o los Grifols vuelven a la primera línea de un mercado de cual habían sido expulsados en los años más duros de la crisis.

Fuentes del sector apuntan a que una de las razones es el exceso de liquidez de estos grupo familiares, combinado con el prolongado período de tipos bajos. El inmobiliario renta poco pero estos “family office” buscan inversiones muy bien ubicadas, muchas veces dedicadas o que incluyan locales comerciales céntricos que en conjunto pueda ofrecer rentabilidades que oscilen entre el 3,5% y el 4%. Poco, sí. Pero mucho comparado con lo que ofrece el BCE por el precio del dinero.

Una de las últimas operaciones la ha cerrado la familia Grifols, que asociada con otros inversores ha comprado los bajos de la antigua sede del edificio Winterthur, en Francesc Macià, donde se está promocionando un complejo de viviendas de superlujo. Este grupo ha invertido unos 40 millones de euros por un local comercial de 3.000 m2. Fuentes de la promotora del proyecto han declinado hacer declaraciones. El inmobiliario se encuentra muy alejado de los intereses farmacéuticos de los Grifols, pero no es un tipo de inversión que no puede despreciarse.

Víctor Grifols y su hermano, y actual consejero delegado de la empresa, Raimon Grifols. (Reuters)
Víctor Grifols y su hermano, y actual consejero delegado de la empresa, Raimon Grifols. (Reuters)

Esta operación es una de las últimas del año pero no la única. Otras familias catalanas están volviendo poco a poco y de puntillas al sector. Comprando edificios en renta como una manera de equilibrar sus carteras. Una tendencia inversora que sólo topa con un problema: la falta de producto en una ciudad en la que en este momento sobra el dinero pero faltan edificios.

La tendencia empezó a finales del 2015 pero se ha consolidado este año y sigue los pasos de las grandes fortunas de la moda. El dueño de Inditex, Amancio Ortega, a través de Pontegadea, o el presidente de Mango, Isak Andic, ya llevaba tiempo aplicando estos criterios de inversión en Barcelona y ahora se han sumado los “family office” con menos volumen, pero también tomando posiciones.

Las nuevas operaciones

Otro ejemplo de estas operaciones es la que han llevado a cabo los Suqué, los reyes de los casinos en Cataluña. El grupo Perelada ha adquirido el número 85 de Passeig de Gràcia por unos 50 millones. Siguiendo el manual, el inmueble cuenta en sus bajos con la tienda de Versace en Barcelona, lo que garantiza un buen alquiler a largo plazo. El vendedor ha sido el grupo andorrano Ribas Reig.

Este tipo de inversión siempre ha sido típica de los Tous, que más allá de su imperio joyero siempre han mantenido una fuerte actividad de patrimonialistas

Esta compraventa fue en junio. Pero en diciembre, los antiguos dueños de Caprabo adquirieron otro inmueble en el Passeig de Gràcia. Los Carbó, Botet y Elías son los socios de Caboel. Esta firma vehicula sus excedentes de capital fruto de haber vendido Caprabo a Eroski en 2007. Su grupo se hizo con un bloque de 3.800 m2 en el número 85 de este bulevar. El vendedor fue el grupo asegurado Generali, que levantó en la transacción cerca de 30 millones de euros.

El precedente de los Tous

Este tipo de inversión siempre ha sido típica de los Tous, que más allá de su imperio joyero siempre han mantenido una fuerte actividad de patrimonialistas del ladrillo, en especial en locales comerciales en Barcelona. La familia Tous es la propiearia de la tienda del local de La Perla Gris, en el 118 de la Rambla de Catalunya. Pero también son los caseros de la joyería Rabat, en Passeig de Gràcia, o de Rolex en el número 75 de este bulevar. Los Tous marcaron el camino que ahora siguen muchos otros.

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