la operación podría ascender hasta 700 millones

CVC pone a la venta Torraspapel tras un duro ajuste laboral y 17 años de inversión

El fondo de capital riesgo ha encargado a Rothschild y UBS la desinversión de la histórica empresa comprada al Grupo KIO en 1999 por cerca de 600 millones, incluida la deuda

Foto: Foto: Lecta.
Foto: Lecta.

CVC Capital Partners vuelve a intentar vender Torraspapel, compañía española que en los noventa estuvo en manos del grupo árabe KIO y que formó parte del entramado del polémico Javier de la Rosa. El fondo de capital riesgo ha contratado a Rothschild y UBS para tratar de desprenderse de esta compañía, comprada en 1999 e integrada en el grupo europeo Lecta. La operación se plantea tras someter a los empleados de España a un duro sacrificio, incluido el cierre de varias plantas productoras de papel.

Fuentes financieras han confirmado los planes de CVC, que ya en 2011 movió ficha para traspasar Torraspapel. Aquel intento no fructificó, en gran parte por el agravamiento de la crisis mundial y el desplome general de las ventas. Esta situación llevó al fondo dirigido en España por Javier de Jaime a poner en marcha un severo plan de ajuste que se ha prolongado hasta este mimo año, con el fin de mejorar las cifras de la compañía, en pérdidas desde hace lustros.

Ahora, CVC ha encargado a Rothschild y UBS que le busque un comprador para Lecta, después de haber recibido varios acercamientos de otros 'private equities', interesados por una empresa que en los tres últimos años ha visto crecer su beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (ebitda, por las siglas en inglés) gracias a los efectos de los planes de eficiencia. De hecho, el resultado operativo ha crecido desde los 90 millones de 2013 hasta los 110 millones obtenidos en 2015, último año fiscal cerrado.

En este tiempo, las ventas de Lecta, dedicado a la producción y venta de papel estucado, pasta química y papeles especiales, han disminuido desde los 1.585 hasta los 1.490 millones. Su consejero delegado, el español Eduardo Querol, ha conseguido que, pese a esta caída de la facturación, la relación entre los ingresos y el ebitda haya pasado desde el 5,7% al 7,4%. Una mejoría provocada por la reducción de los gastos gracias a los ahorros derivados de los cerca de 600 despidos, la disminución de los salarios y otras medidas de reestructuración. La plantilla actual asciende a 3.300 personas.

Fotografía de archivo de trabajadores de Torraspapel durante una manifestación. (EFE)
Fotografía de archivo de trabajadores de Torraspapel durante una manifestación. (EFE)

El fondo estadounidense, que en España también tiene importantes inversiones en Deoleo, Cortefiel y Dorna (el organizador del Mundial de Motociclismo), también está sopesando al mismo tiempo la salida a bolsa de Torraspapel (es lo que se conoce como 'dual track'), alternativa que fuentes del mercado consideran más complicada, puesto que ninguna papelera en el mundo ha conseguido dar el salto al parqué desde hace cerca de 25 años.

Desde el refugio fiscal de Luxemburgo

El objetivo de CVC es sacar a Lecta de su portfolio de participadas tras una inversión que inició en 1999. Teniendo en cuenta que el plazo medio de inversión en el sector del capital riesgo oscila entre los cinco y los siete años, los 17 años que el fondo liderado por De Jaime lleva invertidos en Torraspapel es un tiempo excepcionalmente amplio al que se quiere dar carpetazo en el primer trimestre de 2017. Como es habitual, CVC controla Lecta desde una sociedad domiciliada en el Gran Ducado de Luxemburgo con el fin de rebajar el pago de impuestos.

En CVC, que ha invertido 2.400 millones en sus casi dos décadas en España, se congratulan de que han ganado dinero con todas sus compras, especialmente en los últimos años, con las desinversiones de Grupo Hospitalario Quirón, Abertis y R Cable. Pero Torraspapel es un caso único. Hasta el punto de que José Antonio de la Torre, director general del fondo, la omitió en su última entrevista corporativa. Distintas fuentes señalan que la papelera podría alcanzar un valor entre 500 y 600 millones. En 1999, cuando la moneda dominante era la peseta, CVC pagó 312 millones por Torraspapel y asumió otros 264 de deuda. El pasivo actual de la compañía ronda los 1.100 millones, incluida una emisión de bonos de 500 millones con vencimiento en 2018.

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