También participa un 'family office' catalán

Las familias de Freixenet alientan una puja a la que se suma el francés Vranken Pommery

Vranken Pommery es una empresa más pequeña que Freixenet. Factura 296 millones. Pero cotiza en bolsa, donde en el pasado ya amplió capital para llevar a cabo adquisiciones

Foto: Sede de la empresa. (Freixenet)
Sede de la empresa. (Freixenet)

Las familias de Freixenet han colgado el cartel de 'se busca socio'. Para ello, se ha organizado una puja limitada en la que participan los grupos interesados en entrar en el capital del primer fabricante de cava de España. A los alemanes de Henkell & Co se han sumado, así, el grupo japonés Suntory, el fabricante de champán francés Vranken Pommery y un 'family office' catalán, según han explicado fuentes financieras conocedoras del proceso.

La intención es que el precio no dependa de forma única de Henkell & Co, los primeros que mostraron interés en participar en el capital de Freixenet hace meses y que llegaron de la mano del director financiero del grupo, Enrique Hevia, partidario de que su rama familiar venda su participación del 29%.

El objetivo de la familia Ferrer es que este nuevo socio solo compre un paquete minoritario, que podría rondar entre el 40% y el 49%

Para ello, ya se ha llevado a cabo una 'due dilligence' por parte de Deloitte que se ha hecho llegar a los grupos interesados para que presenten sus ofertas. La intención del nuevo triunvirato que ahora está el frente de la empresa es que, para la junta que se celebre el mes de abril —la empresa cierra ejercicio contable ese mes—, se pueda presentar una oferta que sea valorada por los socios.

La intención de la familia Ferrer es que este nuevo socio solo compre un paquete minoritario, que podría rondar entre el 40% y el 49%, dando liquidez a las ramas familiares de los Hevia y los Bonet que quieren abandonar el capital. Los Ferrer, por su parte, estarían dispuestos a adquirir un paquete para pasar del actual 46% a más del 51% y mantener así el control de la compañía.

Freixenet factura 529 millones y ganó 2,3 millones en el último ejercicio. Comercializa marcas como la propia Freixenet, Segura Viudas, René Barbier o Castellblanc; además de enseñas como Henri Abelé, entre otras. Cuando esta crisis empezó hace meses, Henkell & Co valoró la empresa española en 500 millones, menos los 300 millones que soporta de deuda. La intención de la puja es conseguir un precio que mejore dicha valoración.

Ramas familiares y ofertas

Más allá del precio, que todos quieren lo más elevado posible, cada rama de la familia tiene su candidato favorito. Los Hevia prefieren a Henkell, mientras que los Ferrer optarían antes por Suntory o Vranken Pommery, fabricante del champán Monopol, ya que consideran que en Alemania, principal mercado exterior de Freixenet, hay demasiadas duplicidades con la multinacional controlada por el gigante de alimentación Dr. Oetker.

Las tres ramas familiares de Freixenet.
Las tres ramas familiares de Freixenet.

Vranken Pommery es una empresa más pequeña que Freixenet. Factura 296 millones. Pero cotiza en bolsa y en el pasado ya ha llevado a cabo ampliaciones de capital para realizar diversas adquisiciones. El accionista de referencia es el empresario belga Paul-François Vranken, que a través de su 'holding' CHC controla el 71% del capital.

Grandes diferencias

Entre los Hevia y los Ferrer sigue habiendo grandes diferencias. La última se hizo patente en el consejo de la semana pasada, en el cual el 46% de los Ferrer votó en contra del triunvirato que ahora gestiona la empresa de manera provisional, según fuentes cercanas a la compañía.

José Luis Bonet (i) y el consejero delegado del grupo, Pedro Ferrer (d). (EFE)
José Luis Bonet (i) y el consejero delegado del grupo, Pedro Ferrer (d). (EFE)

En medio de este fuego cruzado están los Bonet. Los hermanos Eudaldo y Pedro Bonet cada vez son más partidarios de vender. Pero el presidente, José Luis Bonet, y su hermana Pilar, no. Además, José Luis Bonet coincide con los Ferrer en que ya se ha dado un giro a la gestión de la empresa, que el ebitda ­—que pasó de 4,7 millones a 10,7 millones— ya se está recuperando y que así se reflejará en los próximos ejercicios. Todo apunta a que Bonet no venderá, si bien hay más dudas sobre su hermana Pilar, mientras que el resto de los hermanos sí que saldrán presumiblemente del capital de Freixenet. Toda esta situación también apunta que José Luis Bonet seguirá siendo el presidente de la empresa de cava una vez que entre el nuevo socio, y que en este sentido ha rentabilizado la posición de árbitro entre las partes en conflicto.

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