METODOLOGÍAS PROPIAS PARA PROVISIONAR EL ‘LADRILLO’

El BdE da árnica a la banca para no provocar un estropicio contable al cierre de 2016

Las entidades financieras tratan de sacudirse el celo regulatorio del Banco de España que puede condicionar muy gravemente la presentación de resultados al cierre de 2016

Foto: Luis María Linde, gobernador del Banco de España, durante una conferencia. (EFE)
Luis María Linde, gobernador del Banco de España, durante una conferencia. (EFE)

No será el león tan fiero como lo pintaban. Por lo menos en lo que concierne al cierre del actual ejercicio económico los grandes bancos podrán definir con mayor libertad las provisiones contables de los activos adjudicados o recibidos en pago de deudas, lo que supone un importante alivio de cara a la presentación de los resultados de 2016. Durante todo el año el Banco de España ha venido enseñando los dientes a las entidades de crédito, pero al final el supervisor ha preferido no morder para evitar hacer sangre en un sector sometido a un claro proceso de reconversión, tanto desde el punto de vista industrial como del propio modelo tradicional de negocio.

La nueva circular 4/2016 de provisiones bancarias que entró en vigor el pasado 1 de octubre obliga a todos los bancos españoles a un enésimo proceso de saneamiento contable que tiene su mayor incidencia en el lastre acumulado de ‘ladrillo’ tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. La normativa establecía, de entrada, unas soluciones prácticas en forma de porcentaje de ajuste que, en resumidas cuentas, implicaban nuevas dotaciones de hasta el 30% en las carteras de inmuebles; incluyendo descuentos que oscilaban desde el 25% en las viviendas terminadas hasta el 40% en los suelos urbanos o del 35% en oficinas, locales y naves equivalentes.

La intención del Banco de España no consiste ahora en penalizar con nuevos castigos las malas prácticas que las entidades de crédito cometieron en el pasado sino que más bien pretende meter el miedo en el cuerpo a los bancos para que se deshagan cuanto antes de estos activos improductivos, cuya cifra a fecha de hoy alcanza los 81.000 millones de euros. En lo que llevamos de año la carga del ‘ladrillo’ se ha reducido tan solo en un 1,4% dentro de una tendencia muy moderada de ajuste que la institución gobernada por Luis Linde viene denunciando una y otra vez en sus informes de estabilidad financiera.

El supervisor sabe que tiene que apretar a los bancos pero no quiere ahogar al sector en un mar de provisiones sobrevenidas cuya cuantía nadie se atreve a determinar. La insistencia de la Asociación Española de Banca (AEB) para encontrar una solución de compromiso ha dado sus frutos después de varios meses de tira y afloja. El Banco de España va a consentir finalmente que cada entidad pueda aplicar los descuentos de sus inmuebles de acuerdo con sus propias experiencias de ventas, adoptando metodologías internas más o menos desarrolladas pero en cualquier caso mucho más llevaderas para los balances que las impuestas de saque en la temida circular de octubre.

La evolución de resultados de la banca ha mostrado en los nueve primeros meses del año la compleja realidad de un sector que lucha a brazo partido para mantener sus tasas de rentabilidad a base de una estrategia vertiginosa de reducción de costes. La reconversión del negocio es la única salida factible que queda ante la imposibilidad de asegurar los márgenes operativos y la oposición cultural al cobro de servicios que existe todavía en España. Así y todo los beneficios agregados de los seis grandes grupos financieros; SantanderBBVACaixabankBankiaSabadell y Popular, han registrado una caída añadida del 4,5% al cierre del pasado mes de septiembre.

La aplicación de las nuevas normas contables estaba prevista al principio para junio, cuando la gran banca española redujo su beneficio conjunto en casi un 20%

Con estos resultados la gran banca se puede dar, no obstante, con un canto en los dientes ya que al menos ha conseguido mitigar el desastre del primer semestre cuando los beneficios se derrumbaron un 18,6%. En el conjunto del sector la merma fue del 27,2% y con razón el Banco de España prefirió retrasar la aplicación efectiva de la nueva normativa contable que, no se olvide, había sido publicada en el BOE en mayo con la intención inicial de que pudiera entrar en vigor a finales de junio. El batacazo podría haber sido de espanto y precisamente esa es la amenaza que asoma por el horizonte ahora que se acerca el momento de la verdad con el cierre del año.

La circular de la discordia no se puede retrasar más por mucho que, en realidad, supone una prueba piloto de la norma contable europea IFRS 9 cuya aplicación no está prevista hasta el 1 de enero de 2018. Dicho en plata, España se hace de nuevo ‘más papista que el Papa’ en un ejercicio de disciplina comunitaria con el que el supervisor trata de sacudirse el polvo de las sandalias después de los múltiples avatares protagonizados durante la crisis financieraUna pátina de pulcritud regulatoria para tapar un abismo de ineficiencias que han dado lugar a múltiples y escabrosos pleitos en los tribunales, con el consiguiente quebranto de reputación para todo el sector bancario en nuestro país.

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