EL GOBIERNO DEBERÁ REFORMAR SU MODELO DE REGULACIÓN

Ciudadanos exigió la división de la CNMC con un 'e-mail' enviado al ministro Nadal

El grupo presidido por Albert Rivera propuso también el modelo 'twin peaks' para separar claramente las funciones de regulación financiera entre el Banco de España y la CNMV

Foto: El responsable del programa económico de Ciudadanos, Luis Garicano (i), junto al portavoz económico de esta formación, Toni Roldán. (EFE)
El responsable del programa económico de Ciudadanos, Luis Garicano (i), junto al portavoz económico de esta formación, Toni Roldán. (EFE)

La eliminación del actual modelo integrado de regulación de la competencia y los mercados fue una petición expresa reclamada por escrito en las negociaciones mantenidas el pasado mes de agosto entre el Partido Popular y Ciudadanos, con vistas al pacto de investidura que finalmente posibilitó la designación de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Los delegados económicos del grupo que preside Albert Rivera, en concreto Luis Garicano y Toni Roldán, remitieron al ahora ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, una propuesta específica vía 'e-mail' para que constase en el acta de los célebres ‘150 compromisos para mejorar España’.

El planteamiento del equipo negociador de Ciudadanos ampliaba el marco del acuerdo adoptado previamente con el PSOE con motivo de la fallida investidura de Pedro Sánchez. En aquel momento, ambos partidos políticos orientaban su intención programática de una manera más sutil, en una especie de proceso normativo que tendía a “acercar al modelo alemán” la actual CNMC. En realidad, dicha opción se traducía en una separación clara de entidades regulatorias, tal y como existe en el país germano. Meses después, Ciudadanos no se anduvo por las ramas a la hora de imponer su criterio de manera mucho más drástica ante el PP.

El nuevo ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital.
El nuevo ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital.

El acuerdo definitivo se rubricó en el punto 13 del documento conjunto firmado el 28 de agosto por los portavoces de ambos grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. Álvaro Nadal consiguió neutralizar los términos más exigentes y específicos de la división regulatoria reclamada por Ciudadanos, con el fin de suavizar lo que, a fin de cuentas, no deja de ser una involución del proyecto legislativo que dio lugar a la creación de la CNMC en octubre de 2013. La fusión de hasta cinco comisiones de supervisión tendrá que ser derogada a partir de una inminente rectificación legislativa para cumplimentar la propuesta de los ocasionales socios del Gobierno.

El punto 13 de los '150 compromisos para mejorar España' recoge la creación de una Autoridad de Competencia y otra de Regulación de los Mercados

El troceo de la CNMC se antoja inevitable, a pesar de los denodados esfuerzos proclamados por el presidente del organismo regulador, José María Marín Quemada, quien ha emprendido en las últimas semanas una verdadera campaña de persuasión para demostrar la eficacia del modelo integrado a la hora de asegurar una mayor competencia y eficiencia en los mercados. Los tres años de vida de la CNMC no parecen tiempo suficiente para desaprobar la tarea emprendida, pero tampoco son demasiados para consolidar del todo un sistema regulatorio que ha tenido que enfrentarse a numerosas críticas, tanto externas como principalmente internas.

La división de la CNMC es un hecho consumado desde hace tiempo, dado el cisma que existe dentro de la casa entre los comisionados de las dos salas operativas en que se desenvuelve la entidad. Los vocales del área de Competencia están claramente enfrentados con sus homólogos del área de Regulación, en una batalla de influencia que impide la mayor parte de las veces acuerdos unánimes que sirvan para asegurar el prestigio de la institución. La posición determinante de Marín Quemada al frente de los servicios técnicos del organismo ha motivado también una denuncia de muchas conductas anticompetitivas que han dejado en evidencia a las grandes empresas reguladas.

El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, José María Marín Quemada. (EFE)
El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, José María Marín Quemada. (EFE)

La CNMC se ha convertido en el martillo pilón de muchas sociedades cotizadas, lo que ha levantado enormes ampollas en el mundo corporativo español. No en vano, solo durante 2015, las autoridades de la competencia han desmantelado 14 cárteles y han impuesto multas récord de 500 millones de euros. Si se toman como referencia los últimos cuatro años, los casos denunciados de malas prácticas se elevan a 91, con multas de casi 1.000 millones de euros. Todos estos factores son los que fundamentan los argumentos de Marín Quemada a favor de la continuidad del actual modelo único de regulación y los que concitan la satisfacción de muchas empresas afectadas ante la definitiva supresión del llamado ‘supervisor mayor del Reino'.

La CNMC ha puesto de relieve en sus tres años de vida las conductas anticompetitividas que se suceden en la mayor parte de los sectores económicos en España

Sea como fuere, los días de la actual CNMC empiezan a estar contados, a poco que España siga el modelo imperante en Europa, sobre el que se fundamenta el acuerdo político del PP y Ciudadanos. El proyecto ahora consiste simple y llanamente en partir por el eje al organismo de control y vigilancia, dando lugar a una Autoridad Independiente de los Mercados (AIReM) y otra Autoridad Independiente de Defensa de la Competencia (AIDeCo). La primera quedaría bajo la tutela de los dos grandes departamentos gubernamentales de carácter vertical, como son el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital y el Ministerio de Fomento. La segunda seguiría vinculada al organigrama del Ministerio de Economía y Competitividad.

Los responsables y asesores económicos de Ciudadanos extendieron además su programa regulatorio al sistema financiero, validando la iniciativa propuesta en algunas ocasiones por la plana mayor del Banco de España para reactivar los poderes del antiguo banco emisor y convertirlo en el regulador por excelencia de todo el sector, incluyendo la banca, compañías de seguros y empresas de servicios de inversión. El proyecto, conocido en su día con la denominación 'twin peaks', supone en la práctica una reducción del poder de mando de la CNMV, que quedaría rebajada a mero supervisor de conductas en el mercado bursátil y daría lugar a la eliminación de la actual Dirección General de Seguros. La iniciativa ha quedado, de momento, archivada en el cajón a la espera de que la futura Unión Bancaria en Europa indique el camino a seguir.

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