Fluxá recibe ofertas para vender su 5% de ACS por 500 millones tras años de pérdidas
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pide al menos 30 euros por acción

Fluxá recibe ofertas para vender su 5% de ACS por 500 millones tras años de pérdidas

El dueño de Iberostar ha negociado con varios bancos internacionales el traspaso de su participación en la constructora, por la que pide al menos 30 euros por acción

Foto: El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante una junta de accionistas. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante una junta de accionistas. (EFE)

Miguel Fluxá, dueño del grupo turístico Iberostar, ha decidido salir de ACS después de una inversión realizada en 2007 en pleno boom de la construcción. Según han confirmado distintas fuentes, el empresario mallorquín ha mantenido varias reuniones con bancos internacionales para negociar la venta del 5% de la compañía presidida por Florentino Pérez. Su condición era que sólo se desprendería de sus acciones cuando recibiese una oferta a 30 euros por título, precio que la cotización del holding participado también por los March rozó este jueves.

Las mismas fuentes apuntan a que Fluxá ha recibido propuestas de bancos como Bank of America Merrill Lynch, Société Générale y Citi, entre otros, los cuales se han reunido con el empresario balear en nombres de fondos internacionales que quieren comprar su paquete. El propio Fluxá le comentó sus intenciones a Florentino Pérez, con el que mantiene una estrecha relación, por su interés en aprovechar la mejora de la economía española para crecer. Su estrategia, según fuentes cercanas a ACS, es salir de la constructora e invertir en nuevos hoteles, su negocio principal, una vez que en 2015 refinanció toda la deuda del holding, 850 millones.

Este acuerdo con BBVA, Sabadell, Caixabank, Bankia, Bankinter y Santander, que le extendieron el pago de sus préstamos hasta 2021, ha permitido a Iberostar poner todo su foco en el crecimiento tras varios años de fuertes pérdidas y acomodar el devengo de la deuda a su generación de caja. Para ello, la cadena hotelera necesita liquidez con la que financiar la adquisición de establecimientos que ahora, con la recuperación del sector, están en el mercado. La venta del 5% de ACS al precio mínimo –30 euros-- que pide Fluxá le permitiría ingresar casi 500 millones. Fuentes oficiales del grupo mallorquín han declinado comentar esta información al indicar que el presidente está de viaje y no ha sido posible localizarle. El Confidencial ha intentado ponerse en contacto con la compañía tres veces desde hace un mes.

La operación ha estado latente los últimos tres meses porque los Fluxá no podían hacer ningún movimiento accionarial hasta que ACS cerrase la venta de Urbaser a un grupo chino. La firma final del acuerdo anunciado a finales de septiembre se rubicará en las próximas semanas en cuanto lo autorice la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV). La ley del mercado de valores impide a ningún consejero vender o comprar acciones mientras se desarrolla una operación corporativa, condición que impedía cerrar ninguna compraventa con los fondos interesados.

Además, durante las conversación de Fluxá con los bancos, la cotización de ACS no ha pasado nunca de los 27 euros, lo que dificultaba alcanzar ningún acuerdo. No obstante, algunos de los inversores le propusieron incluso al dueño de Iberostar articular la operación con derivados, como la que ha hecho Sacyr con un paquete de Repsol, de tal manera, que el empresario mallorquín recibiese los fondos por la participación del 5% con una venta a futuro, compartiendo la plusvalía con el comprador en el caso de que la acción superase un determinado precio.

La compañía hotelera pagó más de 46 euros por acción por su inversión en la constructora, cuya caída en bolsa le obligó a provisionar cerca de 150 millones

Fluxá lleva nueva años invertido en ACS. En julio de 2007, el empresario desembolsó 826 millones por esa participación que adquirió con créditos, pese a los 900 millones que había obtenido por la venta a Carlyle de sus turoperadores (Solplán, Iberojet, Viva Tours y Turavia), de la agencia Viajes Iberia, de Iberojet Cruceros y de la aerolínea de vuelos chárter Iberworld. Pagó 46,82 euros por cada una de las acciones de ACS, que en aquel momento cotizaban cerca de máximos históricos. Pero el hundimiento posterior en bolsa –la constructora cayó hasta los 11 euros a mediados de 2012– se llevó por delante la inversión, que llegó a tener pérdidas latentes de más de 600 millones de euros.

Pero, pese al descenso prolongado del valor en bolsa, Fluxá se negó a reconocer los números rojos porque le habrían provocado un agujero de gran consideración. Solo cuando EY, el auditor de Iberostar advirtió de tal minusvalía en una salvedad en el informe anual, el grupo provisionó 147 millones de euros al reducir el valor de sus títulos de ACS a 37,13 euros. Aún así, EY reiteró que no tenía “evidencia de auditoria adecuada y suficiente acerca del valor recuperable de dicha inversión (...) ni sobre la razonabilidad del deterioro registrado”, ya que la cotización de la constructora aún se cambiaban en bolsa a cerca de 26 euros.

Con el impulso de Trump

Iberostar podía optar por la una colocación acelerada de su paquete del 5%, pero dada el escaso 'free float' de ACS le obligaría a un fuerte descuento respecto al valor de mercado, como cuando los March vendieron un porcentaje similar en febrero de 2011. Aquella desinversión provocó una caída del 10% de la constructora en bolsa, ya que la acción no pudo digerir semejante aluvión de papel.

ACS, que lleva tres años haciendo un considerable esfuerzo por reducir su deuda, se ha convertido en una de las compañías preferidas por los inversores tras la victoria de Donald Trump en las elecciones a la Casa Blanca. La constructora ha hecho de Estados Unidos una de sus grandes apuestas de crecimiento tras desprenderse de otros negocios, como las energías renovables, la recogida de basuras o concesiones de aeropuertos. Los planes del líder de los republicanos para modernizar las infraestructuras del país han puesto en el foco al grupo español que, no obstante, ha tenido graves problemas de retrasos con algunos contratos.

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