La compañía anunció hace tres meses un fichaje que sigue en el aire

Adolfo Domínguez y el consejero delegado que nunca se incorporó al trabajo

Costas Antimissaris, ex alto cargo de Inditex que iba a sumarse a la empresa de moda con sede en Orense con el cargo de consejero director, nunca llegó a incorporarse a su puesto

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Adolfo Domínguez no deja de sorprender. Y no sólo por su nueva temporada otoño-invierno. Esta vez ha sido un nombramiento de un consejero ejecutivo que debía sustituir al consejero delegado. Se trataba nada más y nada menos que de Costas Antimissaris, ex alto cargo de Inditex que iba a sumarse a la empresa de moda con sede en Orense. Así se comunicó a la CNMV el pasado 14 de julio. Pero el directivo de origen griego ni está ni se le espera. Debería haber tomado posesión a finales de julio pero en Adolfo Domínguez consideraron que era irrelevante explicar esta ausencia. Tres meses de vacío de poder en el que el fundador y presidente Adolfo Domínguez es la persona que toma todas las decisiones.

"Costas Antimissaris tiene una dilatada experiencia en el ámbito de las empresas de diseño y distribución textil y en la industria de la moda. Durante su trayectoria profesional ha ocupado puestos de responsabilidad en diferentes departamentos del Grupo Inditex, tanto en España como en el extranjero. Así, ha sido Director General del Grupo Inditex en Grecia (1998-2007) y, compaginado con el cargo en Austria, República Checa y Hungría (2002-2005). Asimismo, entre 2007 y 2009 fue Director General de Zara España, y de 2009 a 2011 Director General de Uterqüe", se resumía en el currículum del hombre que iba a tomar el timón en el hecho relevante del 14 de julio.

Pero al final, el timonel ni subió al barco. Según informó el portal especializado Modaes.es, Costas Antimissaris todavía no se ha incorporado a la empresa y se sigue negociando con él. El pequeño detalle de comunicarlo a la CNMV no se llevó a cabo, a pesar de la relevancia del cargo y de que era para sustituir a Estanislao Carpio, quien había cesado en el puesto de consejero delegado ese mismo 14 de julio. Fuentes de la CNMV no han querido pronunciarse sobre el comportamiento de la compañía y su transparencia en esta cuestión.

Sí se envió al organismo regulador el pasado 27 de julio la convocatoria de junta para el 31 de agosto en la que se iba a nombrar a Antimissaris consejero director. A día de hoy, ni siquiera ha entrado en el consejo y en el sector de la moda se da el fichaje por frustrado. El propio Adolfo Domínguez en esa junta prometió a los accionistas que en seis meses se notaría un gran cambio gracias precisamente al nuevo director ejecutivo. Visto lo visto, y después de un trimestre de vacío, habrá que dar el giro a la compañía más rápido de lo previsto: en noventa días.

Costas Antimissaris, el CEO que nunca apareció por Adolfo Domínguez.
Costas Antimissaris, el CEO que nunca apareció por Adolfo Domínguez.

Empresa a la deriva

Este culebrón es el último de una empresa a la deriva. El pasado mes de enero vendió su edificio Passeig de Gràcia, 32, un inmueble donde tiene su tienda emblemática en Barcelona. Lo hizo por 45 millones, cuando en ese momento toda la compañía apenas valía en bolsa 29 millones. En los últimos cuatro años ha cerrado 193 tiendas, pero eso no lo ha convertido en un grupo rentable, si bien la venta del inmueble de Barcelona le permitió cerrar el año fiscal de 2015 el pasado 29 de febrero con un beneficio de 7,98 millones. Poco para una compañía que acumuló pérdidas de 59,16 millones entre los años 2010 y 2014. La actual red de tiendas suma 531 establecimientos y factura 105 millones anuales, un 35% menos que cinco ejercicios antes, cuando comenzaron los números.

En este entorno de falta de rumbo y desgobierno, la marcha de Antimassiris no es la única. La hija del presidente Adolfo Domínguez, Valeria Domínguez, también ha dejado la empresa para poner en marcha su propia compañía de comunidad digital para el mundo de la moda. Valeria Domínguez era hasta el pasado mes de octubre la responsable de comercio electrónico del grupo.

Chicharro bursátil

En tres meses Adolfo Domínguez no ha visto impactada su cotización por la falta de un máximo directivo. Cuando anunciaron la llegada de Antimassiris la acción rondaba sobre los tres euros y en ese precio se movió este lunes. La capitalización bursátil es de 28 millones de euros. En los últimos tres años, los del ajuste y el cierre de tiendas, la sociedad ha visto cómo se reducía a la mitad su valor en bolsa. El 38% del capital es del fundador Adolfo Domínguez y el segundo accionista en importancia es el grupo perfumero catalán Puig, con el 14,8%.

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