Los Benjumea piden a la banca que les perdone un 70% de su deuda personal
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adeudan 135 millones a cinco entidades españolas

Los Benjumea piden a la banca que les perdone un 70% de su deuda personal

La familia que ha llevado a Abengoa a la quiebra técnica pide a sus acreedores que le condonen parte de sus créditos por el sacrificio que han hecho para evitar el concurso

Foto: El expresidente de Abengoa Felipe Benjumea. (EFE)
El expresidente de Abengoa Felipe Benjumea. (EFE)

Los Benjumea y el resto de familias pudientes andaluzas han perdido Abengoa, de la que aún tienen oficialmente el 60%, pero de la que apenas les quedará el 1,5% a finales de noviembre, cuando se complete el plan de rescate. No obstante, la histórica saga sevillana y el resto de socios del grupo de ingeniería quieren defender todavía su cortijo. El que fuera presidente de la multinacional, Felipe Benjumea, ha pedido a la banca que le aplique a su sociedad patrimonial, a través de la que tiene su participación en la empresa andaluza, las mismas condiciones de quita que han exigido al conjunto de acreedores del grupo.

Según fuentes próximas a las conversaciones, los Benjumea reunieron recientemente a los bancos de Inversión Corporativa, su empresa familiar, en el despacho madrileño de abogados De Carlos Remón. En las oficinas del reconocido bufete, situado en la calle Velázquez y gestionado por José Manuel de Carlos Bertrán, la familia andaluza planteó a los acreedores de su sociedad patrimonial que condonaran la misma quita a sus créditos que los bancos habían aplicado en el proceso de reestructuración de Abengoa, aprobado este martes por cerca del 90% de los tenedores de la deuda.

Es decir, que le perdonasen el 70% de los 135 millones que Inversión Corporativa debe a los bancos y cuyos préstamos están garantizados por las acciones de Abengoa. Al haberse quedado con apenas el 1,5% de la nueva compañía, el valor de los títulos de la empresa que salga del rescate no será suficiente para afrontar los pagos personales. La teoría de los Benjumea era que la banca debía ser condescendiente con su patrimonio en la misma proporción al sacrificio asumido por los fundadores de la que ha sido la gran ingeniería de la Marca España.

Pero la reacción de la banca a la petición de los Benjumea, realizada en el bufete del hermano de Luis de Carlos, el socio de referencia de Uría y Menéndez, ha sido muy fría. Porque Popular, Bankia, Sabadell, Unicaja y Bankinter ya refinanciaron 135 millones de euros a Inversión Corporativa en diciembre de 2015, cuando Abengoa ya había presentado el preconcurso de acreedores del que ahora está a punto de salir. Según distintas fuentes, ninguna entidad va a aceptar el requerimiento de la familia, cuya sociedad —Inversión Corporativa— respaldó este miércoles el plan de rescate para salvar al grupo.

Al contrario, el malestar en algunos bancos ha sido galopante, porque consideran que, después de llevar a la quiebra técnica a Abengoa y pagarse unas millonarias indemnizaciones con el consentimiento de un consejo de administración adoctrinado, es una desfachatez pedir ahora la condonación de la deuda personal. Sobre todo porque la banca, en especial los que forman parte del G-5 —Santander, CaixaBank, Popular, Bankia y Crédit Agricole—, también ha tenido que asumir graves pérdidas por la caída de la matriz y realizar fuertes provisiones en su balance.

Terrenos y fincas agrícolas como garantía

La banca española ha llegado a tener una exposición al riesgo en Abengoa de 4.300 millones, entre circulante, 'project finance' y préstamos corporativos. De esta cantidad, al menos 750 millones son de difícil recuperación. A estas cifras hay que sumar los 135 millones concedidos a la familia para su vehículo particular, dinero con el que financiaban la compra de las acciones de la multinacional. Cuando el pasado año se hundió la cotización, la banca dio tres años más a la familia para atender esa deuda garantizada con los 10,8 millones de acciones de clase A, las que tienen más derechos políticos, y 56,6 millones tipo B de Abengoa.

Para evitar la ejecución, los acreedores exigieron a la familia andaluza, muy próxima a la Casa Real, la aportación de nuevas garantías. Para defender su posición, el entonces presidente de la vieja Abengoa imploró que la quita de la matriz fuera menor, para que al menos conservaran el 15% del capital. Con esa participación, podían cubrir su deuda. Pero los acreedores de la multinacional no aceptaron su petición, hasta el punto de que finalmente se han quedado con el 1,5%.

Como no disponían de más acciones, los Benjumea tuvieron que poner como colateral unos terrenos próximos al aeropuerto de Sevilla, y varias fincas agrícolas en explotación. Según distintas fuentes, los empresarios están actualmente al día de pago, pese a que el futuro de su patrimonio está más que nunca en peligro.

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