GAMIFICACIÓN PARA ENSEÑAR A LOS MÁS PEQUEÑOS

La seguridad vial también puede ser un juego: ideas para que tus hijos aprendan las normas

¿Quieres que tus hijos aprendan las normas de circulación y seguridad vial? Hazlo con estas cinco iniciativas basadas en tecnología y gamificación

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La seguridad vial es un problema que nos afecta a todos: no solo a conductores, acompañantes y peatones, sino también a las instituciones públicas y privadas y, en general, al conjunto de la sociedad.

Por suerte, los españoles están cada vez más concienciados sobre la importancia de respetar las normas de movilidad, conducción y tráfico. Sin embargo, siempre conviene asentar este tipo de conocimientos desde la base de la educación.

Por ello, los más pequeños de la casa son vitales, ya que si aprenden las normas cuando son niños, más las cumplirán cuando sean mayores. Y como no hay mejor forma de enseñar a un niño que jugando, cada vez son más las iniciativas de todo tipo que luchan por instruir a los niños en seguridad vial mediante métodos de gamificación. Son algunas de las siguientes.

1. 'Autopistas car trip adventure'

La primera iniciativa llega de la mano de Abertis, que ha diseñado un juego de seguridad vial dentro de sus campañas de concienciación para niños.

El juego, integrado dentro de la 'app' Autopistas en ruta, sitúa a los más jóvenes ante un escenario concreto: la realización de un viaje familiar. Partiendo de ello, pueden acceder a minijuegos para conocer la señalización, las carreteras, los comportamientos responsables al volante y todo lo relativo a la seguridad vial en un viaje por la autopista.

Además, el juego incluye diversos consejos de seguridad sobre cómo hay que colocar el equipaje, qué hay que hacer antes de emprender un viaje o cómo conducir dependiendo de la situación meteorológica, entre otras cuestiones.

La propuesta cuenta con dos operativas: jugar a los minijuegos por separado o iniciar un recorrido por la autopista que integra todos los minijuegos. Si optan por jugar por separado, podrán, por ejemplo, ordenar el maletero para que el equipaje y los juguetes estén colocados de manera segura, ayudar a la máquina quitanieves a limpiar la calzada para garantizar la seguridad del paso, ir de compras en la estación de servicio para cubrir las necesidades de los pasajeros, etc.

Por lo contrario, si eligen el recorrido, la partida se inicia como si se comenzara un viaje por la autopista. En primer lugar, tendrán que colocar a los pasajeros y abrocharles el cinturón. A continuación emprenderán la marcha, durante la que se presentarán diferentes retos: tendrán que decidir si encienden las luces antiniebla, si activan el limpia parabrisas o se ponen las gafas de sol, todo ello dependiendo de las condiciones meteorológicas. 

Además, deberán llevar el control de la gasolina y efectuar, cuando sea necesario, las paradas reglamentarias en las estaciones de servicio.

En resumen, los jugadores tendrán que optar siempre por elegir la opción más segura para los pasajeros, para lograr completar las pantallas y llegar a su destino de forma exitosa.

2. El semáforo que baila

Si a la gente (y más aún a los niños) les cuesta mantener la paciencia ante un semáforo en rojo que no cambia de color... ¿por qué no hacerlo más entretenido?

Esa fue la idea que se le ocurrió a Smart, que en 2014 lanzó una curiosa campaña para concienciar a los ciudadanos del respeto a las normas de seguridad vial: un semáforo que baila mientras estás esperando.

La seguridad vial también puede ser un juego: ideas para que tus hijos aprendan las normas

El funcionamiento estaba claro: cuando un usuario se enfrentaba a un semáforo en rojo, y con el claro objetivo de que no lo cruce, el muñequito rojo se ponía a bailar y animaba al peatón a hacer lo mismo (o, al menos, a entretenerse con el baile en cuestión).

Además, los bailes no están del todo programados: de manera paralela, Smart habilitó un cubículo en el que invitaba a los transeúntes a improvisar un baile, que sería el que se reproduciría en directo en cada semáforo conectado a ese sistema.

3. Juegos infantiles de la DGT

La Dirección General de Tráfico (DGT) también cuenta con sus propios juegos diseñados específicamente para niños.

Dentro de sus recursos didácticos infantiles, los más pequeños pueden acceder a Aprende Educación Vial, un juego interactivo que, a modo de autoguía, les enseña no solo a respetar las normas de circulación, sino también a conocer las principales consejos a tener en cuenta cuando van por la calle.

Además, el juego también incluye actividades de grupo, ejercicios de autoevaluación y recursos para que los propios padres o profesores organicen todas las actividades entre los niños.

4. Videojuegos en los semáforos

Esta iniciativa es parecida al semáforo de Smart, pero en este caso la labor de los peatones no consiste en bailar, sino en jugar.

Fue en 2004 cuando la compañía Urban Invention diseñó ActiWait, una tecnología de pantalla táctil que incluye diversos juegos para instalar en los semáforos.

La seguridad vial también puede ser un juego: ideas para que tus hijos aprendan las normas

Una vez que el semáforo se pone en rojo, el peatón puede pulsar sobre la pantalla: en ese momento, juegos como el clásico Pong le harán más entretenida la espera.

Para los más aburridos o ansiosos, ActiWait también podía limitarse a ofrecer una cuenta atrás para saber cuánto tiempo queda hasta que el semáforo vuelvan a ponerse en verde.

5. La 'Lotería de Velocidad'

La 'Lotería de la Velocidad' nace de una propuesta organizada en Suecia por Volkswagen, que quería crear una iniciativa gamificada para que los conductores mejorasen su cumplimiento de las normas de velocidad en el tráfico urbano.

El ganador de dicha propuesta fue Kevin Richardson, quien dio con la tecla perfecta: hacer un concurso que premiara a los mejores conductores, pero no de forma simbólica, sino económica.

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Richardson instaló una serie de radares con cámara que, efectivamente, controlaban la velocidad de cada vehículo. Y el funcionamiento era tan sencillo como estimulante: los vehículos que respetaran las normas de velocidad entrarían en un sorteo económico. Y sus premios, por cierto, serían sufragados con la recaudación de multas a cargo de los malos conductores.

La 'Lotería de la Velocidad' no está diseñada específicamente diseñada para niños, sino para conductores, pero puede cumplir un valor añadido: que los más pequeños aprendan, de mano de sus padres, que respetar las normas de seguridad vial no solo es lo correcto, sino que, además, tiene premio.

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