EL CONTRATO SE ESTIMA EN 15 MILLONES

CaixaBank se apunta a la moda y pone en marcha el relevo de Deloitte como auditor

La entidad catalana decidirá su nuevo auditor a finales de año, con objeto de que el acuerdo pueda ser adoptado en la junta general de 2017

Foto: El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.

La gran banca española ha corrido rauda al toque de corneta emitido por la nueva Ley de Auditoría para cambiar de analista de cuentas, lo que traducido a efectos prácticos es lo mismo que sustituir a Deloitte por alguna de las otras tres principales firmas del sector, como son PwC, KPMG o EY (antigua Ernst & Young). La última en sumarse a la moda es CaixaBank que, según ha podido saber El Confidencial, acaba de remitir las oportunas cartas de emplazamiento para poner en marcha un concurso del orden de los 15 millones de euros que será adjudicado antes de que termine el año. Deloitte seguirá auditando a la entidad catalana en 2017, pero en la junta general del próximo año se adoptará formalmente el cambio, de manera que el beneficiario del contrato pueda ejercer su labor desde comienzo del ejercicio de 2018

El banco que dirige Gonzalo Gortázar bajo la presidencia de Jordi Gual es el último entre los principales inquilinos del Ibex 35 en sumarse a la moda de la denominada rotación de auditor, una tendencia provocada por la regulación que fue aprobada en julio de 2015, pero que no entró en vigor hasta el pasado mes de junio. En estos escasos cuatro meses de vida, la llamada ‘Ley Guindos’, como es conocida en el sector, ha provocado un vuelco radical del mapa de la auditoría en España, que se traducirá también con el tiempo a otros segmentos colaterales de actividad, como principalmente la consultoría y demás servicios de asesoramiento empresarial y financiero.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Las estrictas incompatibilidades que establece la normativa están propiciando una reorientación de la estrategia, en virtud de la cual algunas de las más prestigiosas firmas del sector tratan de hacer de la necesidad virtud buscando el negocio más allá de la pura labor auditora. Es el caso de Deloitte, obligada a reinventarse tras la espantada de buena parte de sus mejores clientes. No en vano, los principales bancos del país, además de algunas sociedades no financieras, se han apresurado a cambiar de auditor de buenas a primeras sin tener en cuenta siquiera el plazo transitorio que ofrece la nueva ley.

CaixaBank va a seguir el mismo camino que han emprendido anteriormente y con especial celeridad el Banco Santander y el BBVA. La entidad presidida por Ana Botín fue la primera en anticiparse a los cambios y puso término en julio de 2015 a un cuarto de siglo de relación comercial con Deloitte. En realidad, desde un punto de vista legal y descontando la herencia de la antigua Arthur Andersen, el contrato de auditoría tenía una antigüedad efectiva de 13 años, lo que otorgaba al primer banco del país la posibilidad de mantener vigente el acuerdo hasta el año 2023.

El sistema de rotación forzada provoca una situación realmente paradójica, debido al periodo transitorio que otorga la ley. A saber; si una empresa lleva con el mismo auditor más de 20 años, tiene hasta 2020 para hacer el cambio. Es más, si lleva entre 11 y 20 años, puede esperar hasta 2023. Por el contrario, las entidades que se encuentren por debajo de los 10 años no pueden superar este periodo y tienen que proceder a la rotación en cuanto alcanzan dicha antigüedad. Esto es lo que ha ocurrido con Telefónica e Iberdrola, que llevaban nueve años ininterrumpidos trabajando con EY y han tenido obligatoriamente que abordar hace unos meses sendos concursos, resueltos en favor de PwC y KPMG respectivamente.

Los tres grandes bancos del país; Santander, BBVA y ahora CaixaBank, podrían haber seguido trabajando con Deloitte otros siete años, hasta 2023

En el sector financiero, la vinculación de Deloitte con sus viejos clientes bancarios es superior en todo caso a los célebres 10 ejercicios de turno. Con el BBVA erade 12 años cuando fue aprobada la Ley de Auditoría, y con la Caixa llegaba a 13. En ambos supuestos, Deloitte podría haber continuado siete años más con las dos grandes entidades de crédito. Sin embargo, el banco presidido por Francisco González contrató en julio pasado los servicios de KPMG, que será la firma encargada de analizar y certificar los estados contables del BBVA a partir de 2017.

CaixaBank no ha querido ser menos en esta carrera y, una vez culminados los relevos en su cúpula directiva, ha decidido cambiar también de auditor. El principal banco nacido de la fusión de cajas de ahorros en España constituye, a estos efectos, el 'último mohicano' en el proceso de renovación efectuado por las grandes sociedades cotizadas en nuestro país. Sin que sirva de precedente y tan solo a efectos orientativos, cabe señalar que las principales entidades que forman parte del grupo corporativo de La Caixa trabajan en la actualidad con PwC. La firma que preside Gonzalo Sánchez contrató este verano con Repsol y lleva casi 25 años trabajando para Gas Natural Fenosa, la compañía que preside desde hace menos de un mes Isidre Fainé.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios