NUEVA LEY DE AUDITORÍA

Vuelco total en el mapa de las Big 4: PwC desbanca a Deloitte del trono del Ibex

La nueva Ley de Auditoría que entró en vigor el pasado mes de junio se está haciendo notar en el sector con cambios radicales en el mapa tradicional de las Big 4 en España

Foto: Deloitte ha perdido el liderazgo tradicional que ostentó como auditora de las grandes sociedades y bancos del Ibex 35. (EC)
Deloitte ha perdido el liderazgo tradicional que ostentó como auditora de las grandes sociedades y bancos del Ibex 35. (EC)

Lo que la Ley de Auditoría se llevó. Una expresión que simboliza el huracán provocado por la nueva regulación sectorial aprobada en julio de 2015 a instancias del ministro de Economía, Luis de Guindos, y que a los tres meses escasos de su entrada en vigor, ha provocado un vuelco radical en el mapa histórico de las llamadas Big 4 en España. Deloitte, heredera de la desaparecida Arthur Andersen, ha perdido el liderazgo tradicional que ostentó como auditora de las grandes sociedades y bancos del Ibex 35. El beneficiario y nuevo poseedor del cetro sectorial es PwC, que ha sabido sacar las mejores tajadas en la renovación de contratos impulsada desde el Gobierno.

El Ministerio de Economía puso toda la carne en el asador para anticipar la trasposición al ordenamiento español de las directivas comunitarias en materia de auditoría. El propósito enunciado desde instancias oficiales se sustentaba en el argumento de favorecer un marco de competencia que garantizase la independencia con los clientes por parte de las grandes firmas multinacionales que se encargan de examinar los estados financieros y contables. A cambio, la nueva ley establece la obligación de cambiar de auditor cada 10 años, lo que ha supuesto un verdadero toque de rebato en el Ibex, dada la antigüedad de la mayor parte de contratos que mantienen las principales sociedades cotizadas con sus auditoras de cabecera.

El movimiento de tierras derivado de este proceso se ha traducido en términos bíblicos desde el momento en que los últimos son ahora los primeros, porque el trono de toda la vida que ostentaba Deloitte ha pasado en un santiamén a manos de PwC, que hace solo un año figuraba a la cola de ese club distinguido de las Big 4 formado también por KPMG y EY (antigua Ernst & Young). En otras palabras, la ‘glaciación’ sectorial ha sido automática por parte de las grandes empresas españolas, que han interpretado a pies juntillas la recomendación institucional para cambiar de auditora, con resultados que a fecha de hoy se demuestran harto elocuentes.

El reparto del mercado ha dado un giro espectacular, sobre todo a la hora de medir los honorarios que van a percibir cada una de las auditoras, de acuerdo con los nuevos contratos firmados estos últimos meses. PwC ha aquilatado su cartera con un cifra de 168 millones de euros, que equivalen prácticamente a la mitad de todo el volumen de negocio que obtiene el cuarteto en ese estanque dorado que suponen los 35 valores del Ibex. La firma ha protagonizado un verdadero salto de gigante que adquiere plena relevancia si se observa que al cierre de 2015, la cuota de mercado de PwC era solo del 4%, equivalente a unos ingresos de 15,3 millones de euros.

PwC ha duplicado los contratos en el Ibex, de seis a 11 empresas, entre las que se incluyen los tres 'premios gordos' del Santander, Telefónica y Repsol

La firma que preside desde hace año y medio Gonzalo Sánchez ha ganado los mejores y más nutritivos concursos, que obviamente se corresponden con las primeras marcas del índice selectivo bursátil. PwC se ha convertido de manera sucesiva en la nueva auditora del Banco Santander, Telefónica y Repsol, tres de los más grandes inquilinos del Ibex. A ellos se unen otros contratos también relevantes con Bankinter, Cepsa, Acerinox, Metrovacesa y Colonial. La firma va a trabajar a partir de ahora con 11 de las principales sociedades cotizadas del país, casi el doble que las seis que tenía hace un año, lo que representa un 31% de cuota de mercado en número de empresas auditadas.

Algunos de estos grandes contratos han sido arrebatados a Deloitte, que a duras penas ha conseguido mantener su posición de liderazgo compartido en lo que se refiere al número de empresas auditadas dentro del Ibex. En medios empresariales, existe la convicción de que la empresa ha sido víctima de una campaña de descrédito después del caso Bankia, lo que ha propiciado el temor de algunos de los grandes prebostes del mundo español de los negocios a adjudicar sus servicios de auditoría. Otra cosa diferente es la capacidad que tenga la multinacional para obtener a cambio otros importantes acuerdos en materia de consultoría, apoyándose también en las incompatibilidades que brinda la propia Ley de Auditoría.

La nueva regulación impide contratar a las auditoras otros servicios paralelos, de manera que lo que se va en lágrimas se cobra en suspiros. En cualquier caso, Deloitte ha pasado de 15 a 11 grandes clientes del Ibex en su actividad de auditoría, con unos honorarios anuales acumulados de 85,8 millones de euros, equivalentes a un 25% del mercado. La firma disponía hasta ahora de unos ingresos anuales de casi 248 millones de euros, que la catapultaban a lo más alto del sector, con una cuota de casi el 75%. En otras palabras, Deloitte ha pasado de absorber tres cuartos del mercado a quedarse solo con una cuarta parte. Los procesos de cambio provocan que los que más tienen sean también los que más pierdan, aunque esta vez se puede decir que el golpe ha sido verdaderamente bajo y de los que hacen daño.

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