POR UNA ENFERMEDAD NEURONAL

Muere Joaquín Rivero, expresidente de Metrovacesa y Bami

El empresario inmobiliario fue emprendedor desde muy joven y participó en la promoción de más de 25.000 viviendas dentro y fuera de España

Foto: Joaquín Rivero
Joaquín Rivero

En el Hospital de Jerez, su tierra natal, y rodeado de su familia, falleció este domingo el empresario Joaquín Rivero Valcárce víctima de una enfermedad neuronal de rápida evolución. 

A punto de cumplir 73 años (los habría hecho el próximo mes de noviembre), deja como legado empresarial sus bodegas Tradición, Puerto Sherry y una de las colecciones de arte clásico más importantes de Andalucía, compuesta fundamentalmente por obras que datan de los siglos XV a XIX y que puede apreciarse en gran parte en sus bodegas jerezanas.

Su única hija, Helena, será ahora la encargada de tomar el testigo a su padre, empresario que se hizo famoso por llegar a ser uno de los inmobiliarios españoles más poderosos, pero en cuyo legado no queda ya nada de aquel pasado esplendor, que concluyó definitivamente con la reciente liquidación de Bami.

Una guerra inmobiliaria

Con Ignacio López del Hierro como compañero de fatigas, Rivero protagonizó una de las batallas empresariales más encarnadas de la época a principios de los años 90, cuando batalló contra el grupo italiano Caltagirone por quedarse con Metrovacesa.

Venció y comenzó a crear un gigante sobre la base de fusión entre Metrovacesa y Bami, matrimonio que dio lugar a la mayor inmobiliaria del país, pero que también escenificó los excesos de la burbuja con su siguiente gran batalla: la compra de la francesa Gecina.

En este particular asalto a la Bastilla, Rivero contó con el apoyo de la familia catalana Sanahuja, propietaria de Sacresa y otro icono de los 'señores del ladrillo', alianza que pronto se mostró débil, ya que se trataba de dos gallos para un mismo gallinero.

Joaquín Rivero
Joaquín Rivero

Comenzó entonces una nueva guerra de opas, que ocupó todo el año 2006, y que se saldó con la salomónica división del grupo un año después: los Sanahuja se quedaron con el negocio español (Metrovacesa) y Rivero, aliado con el empresario valenciano Bautista Soler, con la joya de la corona, la gala Gecina.

Pero este armisticio apenas estuvo vigente, ya que, en 2008, la banca acreedora de los Sanahuja ejecutó Metrovacesa, entró en la compañía, dejó en papel mojado aquel acuerdo y se posionó en contra de los planes del empresario para Gecina, una guerra sin cuartel que terminó destronándole también del grupo francés, primero como presidente y, después, como principal accionista, título que perdió frente a los fondos Blackstone e Ivanhoe.

De aquella encarnizada batalla en Francia es también el más triste legado que deja el empresario: una condena del Tribunal Correccional de París a cuatro años de cárcel, tres de prisión firme, una multa de 375.000 euros y el pago de una indemnización de 208 millones de euros por su gestión al frente de la inmobiliaria Gecina.

Emprendedor desde muy joven 

Nacido en una familia de bodegueros jerezanos, con tan solo 23 años, Rivero se independizó y decidió crear una empresa de fabricación de materiales de construcción, para más tarde fundar la constructora Riobra, aunque posteriormente decidió bandonó el sector de la construcción para dedicarse a la creación de sociedades inmobiliarias como Marble Centre , Benalmar o Inmonet.

Durante 15 años, concretamente desde 1980 hasta 1995, participó en la promoción de más de 25.000 viviendas dentro y fuera de España, incluyendo promociones en Estados Unidos (Colorado) y en Costa Rica.

Dos años después, en 1997, entró en Bami comprando el paquete de acciones del BCH (Banco Central Hispano), y convirtiéndose en su presidente ejecutivo y accionista de referencia.

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