valorada en 2.500 millones de euros

ACS: la venta de Urbaser se bloquea por la espantada del socio chino de Florentino

El Gobierno de Pekín no ha autorizado a última hora la adquisición por parte de CNTY del negocio de recogida y tratamiento de basuras de la constructora española

Foto: El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante la junta de accionistas. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante la junta de accionistas. (EFE)

Los chinos lo han vuelto a hacer. Si hace unos meses dejaron dos veces en el altar a Juan Miguel Villar Mir cuando el octogenario español estaba a punto de venderles una participación relevante en OHL, ahora han dejado compuesto y sin novio a ACS. Según indican fuentes financieras, el acuerdo de la constructora de Florentino Pérez con el grupo asiático CNTY se ha roto en el último momento por la trabas puestas por el Gobierno de Pekín a realizar esta inversión de 2.500 millones de euros en España.

Pese a la buena cara que ofrece en Canadá y Estados Unidos en la pretemporada del Real Madrid, Florentino Pérez se ha ido de vacaciones con malas sensaciones. No solo por los pobres resultados de ACS, cuyo beneficio ha caído un 4,7% en el primer semestre, sino porque la compañía se ha encontrado con graves problemas para cerrar la venta de Urbaser por pretendidos 2.500 millones. La operación, que estaba prevista se aprobase en el consejo de administración de la semana pasada, ha quedado pospuesta.

Según indican fuentes próximas a la operación, los chinos de CNTY, que habían pujado por la filial de recogida de basuras y tratamiento de residuos de ACS contra las también chinas Fosun y Beijing Entreprises Holding, además del fondo escandinavo EQT, se han echado atrás a última hora. El plazo para formalizar la adquisición finalizó el pasado 21 de junio, pero la compañía asiática pidió un mes más para concretar los detalles y obtener la autorización del ejecutivo comunista de Pekín.

Trabajadores de la empresa de Urbaser, encargada de la recogida de basuras en Lugo. (EFE)
Trabajadores de la empresa de Urbaser, encargada de la recogida de basuras en Lugo. (EFE)

ACS se lo concedió porque su intención era poder anunciar el acuerdo definitivo en la presentación de los resultados de la primera parte del año, realizada el pasado 29 de junio. Para refrendar su voluntad, CNTY pagó 5 millones de euros a la compañía española en concepto de adelanto, un dinero que provocó cierta inquietud en la cúpula de la constructora, puesto que, por una parte, fue interpretado como el compromiso de los chinos por cerrar la transacción, y por otra, como un mal augurio. Esos 5 millones apenas representaban el 0,2% del precio de venta de Urbaser, 2.500 millones.

Finalmente, según indican fuentes financieras, CNTY ha rehusado continuar con la adquisición de la filial de ACS, operación con la que el holding liderado por Florentino Pérez quería completar el proceso de reducción de deuda y maquillar los beneficios de 2016. Una desinversión crucial tras gastarse 766 millones de euros en elevar su participación en la alemana Hochtief y en la australiana Cimic, sus dos motores de crecimiento.

Más deuda y menos beneficio

Estas adquisiciones han elevado un 6,6% el endeudamiento neto de ACS, hasta los 3.741 millones, cuando su objetivo público es reducirlo para tratar de conseguir de una vez por todas la acreditación de empresa con solvencia o rating. Tanto Standard & Poor´s como Moody´s se lo han negado en varias ocasiones por el excesivo pasivo que arrastra el holding, cuya deuda bruta total alcanza los 10.822 millones pese a los esfuerzos realizados en los dos últimos años.

Florentino Pérez se había comprometido con los inversores y con los accionistas a seguir disminuyendo la grasa financiera para tener un balance más saneado, objetivo que pasaba por la venta de Urbaser, transacción que le hubiera ayudado también a embellecer el beneficio neto y a volver a pagar integramente el dividendo en caja en lugar de con papeles (scrip dividend)

Las malas experiencias de Wang Jianlin con el Edificio España y de Fosun con Osborne han sido toda una señal de alarma para Gobierno de Pekín

ACS ganó 388 millones en el primer semestre, una cifra que hace casi imposible alcanzar el objetivo de los 1.000 millones anunciados por el presidente, que ya advirtió a finales de febrero que no sería fácil. Si la compañía no traspasa algunos de los activos considerados no estratégicos, el grupo oficializará un 'profit warning' que los analistas dan por hecho, como refleja el discreto comportamiento de la cotización en bolsa.

Según distintas fuentes, ACS volverá a intentar después del verano poner en el mercado Urbaser, por la que presuntamente había muchos candidatos entre los fondos de infraestructuras y las empresas públicas chinas. Pero otras fuentes advierten que en realidad estos inversores solo están realmente interesados en las plantas de tratamiento, gracias a su avanzada tecnología, y no en los contratos de recogida de basuras. Sobre todo porque dependen de los ayuntamientos, con los que Urbaser ha tenido varios enfrentamientos públicos -con Ada Colau y Manuela Carmena en Barcelona y Madrid- por falta de cobro, lo que se ha traducido en huelgas de los empleados y daño reputacional.

El caso del Edificio España, con el enfrentamiento entre el inversor Wang Jianlin y la edil de la capital madrileña, y la ruptura de la compra de Osborne por la también china Fosun, han sido toda una advertencia para el Gobierno de Pekín.

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