a la espera de la firma del rescate

Los nuevos dueños de Abengoa purgarán al presidente y al consejero delegado

Los acreedores han decidido que, si el plan de reestructuración sale adelante, llevarán a cabo una profunda renovación de la cúpula que afectará a los dos máximos ejecutivos

Foto: El presidente de Abengoa, Antonio Fornieles, a su llegada para declarar como testigo en la Audiencia Nacional. (EFE)
El presidente de Abengoa, Antonio Fornieles, a su llegada para declarar como testigo en la Audiencia Nacional. (EFE)

Bancos y bonistas, los acreedores dueños de los cerca de 10.000 millones de deuda corporativa de Abengoa, se reunieron ayer tarde para poner por escrito el acuerdo verbal alcanzado la semana pasada para rescatar al grupo andaluz. Se firme o no el plan de recapitalización en el plazo oficiosamente previsto, los acreedores tienen claro que la compañía no puede seguir dirigida por Antonio Fornieles y por Joaquín Fernández de Piérola, motivo por el cual ya están buscando a ejecutivos que sustituyan al actual presidente y al consejero delegado.

Según aseguran fuentes próximas a los acreedores, ni Fornieles ni Fernández de Piérola, ni seguramente el director financiero, Jesús García Quilez, seguirán al frente de Abengoa cuando se formalice la reestructuración financiera del grupo, operación que supondrá que los bancos y los bonistas pasarán a controlar el 95% del capital. La explicación es que desde que fueron nombrados el pasado mes de marzo no se han ganado la confianza de los actuales prestamistas y futuros accionistas de la multinacional sevillana.

Por una parte, justifican el relevo de la cúpula directiva por el continuo cambio de cifras sobre la situación real de Abengoa, lo que ha obligado a realizar varias 'due dilligence' -análisis interno de las cuentas- y a revisar el plan de negocio. Además, les achacan poca diligencia en la venta de los activos no estratégicos, lo que hubiera permitido aliviar la crítica situación de la caja, que ha impedido poder abonar las nóminas a tiempo y hacer frente a los suministros básicos para seguir funcionando. La empresa ya tiene cerca de 1.000 millones de deuda impagada a proveedores

Una torre de la planta 'Solúcar' en Sanlúcar la Mayor. (Reuters)
Una torre de la planta 'Solúcar' en Sanlúcar la Mayor. (Reuters)

No obstante, el motivo clave porque el que tanto bancos como bonistas consideran que Fornieles no puede seguir como presidente es que cuando se firmaron de tapadillo -se evitó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores y a los accionistas- los bonus millonarios a Felipe Benjumea y Manuel Ortega, los anteriores gestores, el actual primer ejecutivo de Abengoa era miembro de la comisión de nombramientos y retribuciones. Es decir, el que validó que Benjumea y Ortega cobrasen 11,48 y 4,48 millones, respectivamente, pese a ser los responsables de que la empresa cayese en preconcurso de acreedores.

A Fornieles, que justificó y defendió ante el juez estas compensaciones económicas, tampoco se le perdona que desde su incorporación a Abengoa, en enero de 2015, fuese presidente del comité de auditoría y que en ningún momento advirtiese de la delicada situación por la que atravesaba el grupo. Especialmente teniendo en cuenta que el actual presidente era responsable de mercados en KPMG, donde pasó gran parte de su carrera profesional. La posterior advertencia de Deloitte, el auditor, una vez que el escándalo había saltado, dejó en mal lugar a toda el equipo directivo y a los responsables de esta comisión.

Más bajas con la nómina en el aire

Mientras los bancos y los bonistas liman los detalles para tratar de presentar la próxima semana los términos del acuerdo general o 'term sheet' del plan de reestructuración, la fuga de directivos continua en Abengoa. El último en abandonar el grupo ha sido Emilio Martín, CEO de Abengoa Projects Warhehouse y director de algunas de las principales desinversiones encargadas por los acreedores. Martín llevaba casi 16 años en la multinacional, primero en Telvent, la filial de telecomunicaciones, y desde 2006, en la matriz.

La salida del directivo, una más en un continuo goteo desde finales de marzo, ha sido de mutuo acuerdo, según fuentes próximas a Abengoa, donde se espera un gesto por parte de los acreedores para que concedan un crédito puente para abonar la retrasada paga extraordinaria de julio y la nómina de fin de mes. Una nueva aportación que, según otras fuentes, está condicionado a la firma del 'term sheet' y que se restaría de la línea de liquidez de 475 millones que los bonistas se han comprometido a inyectar antes del 31 de octubre.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios