por 63 millones de euros

La familia Salazar vende su última joya, el Hotel Velázquez, a los Ardid Martínez-Bordiú

Los antiguos propietarios de SOS-Cuétara han llegado a un acuerdo para vender su último gran hotel a Didra, grupo de Rafael Ardid, el marido de Mariola Martínez-Bordiú

Foto: Fachada principal del Gran Hotel Velázquez.
Fachada principal del Gran Hotel Velázquez.

Acuciada por sus deudas, la familia Salazar, antigua propietaria de SOS-Cuétara, lleva tres años deshaciéndose de su vasto patrimonio hotelero e inmobiliario, un emporio cuya última gran joya era el madrileño Gran Hotel Velázquez, establecimiento por el que acaban de recibir una oferta irrechazable.

Corporación Hispano Hotelera, sociedad de los Salazar-Bello, ha llegado a un acuerdo con el Grupo Didra, famoso por haber construido las lujosas urbanizaciones de Montepríncipe y El Encinar, para venderle el establecimiento por 63 millones de euros, según ha podido confirmar este medio con varias fuentes conocedoras.

Detrás de Didra está la familia Ardid Villoslada, saga empresarial ligada desde hace décadas al negocio promotor, pero famosa por el matrimonio de uno de sus miembros, Rafael, con Mariola Martínez Bordiú, nieta del dictador Francisco Franco. Uno de sus hijos, Jaime Ardid Martínez-Bordiú, es quien ha cerrado el acuerdo, con la vista puesta en abrir un hotel de cinco estrellas de gran lujo.

Detrás de Didra está Rafael Ardid, esposo de Mariola Martínez-Bordiú, la más discreta de los descendientes de Franco. Uno de sus hijos ha liderado esta operación

El próximo 23 de agosto, Corporación Hispano Hotelera someterá esta venta a la aprobación de su junta general, con el objetivo de sellar el traspaso definitivo el próximo mes de enero, después de que los Salazar hayan recibido también todas las bendiciones de su banca acreedora, con Popular a la cabeza.

Con una ubicación privilegiada, en el corazón del Barrio de Salamanca, a pocos metros del Parque del Retiro y la milla de oro de la capital, el Gran Hotel Velázquez es un cotizado establecimiento que, sin embargo, está necesitado de una profunda reforma, según explican expertos del sector.

De hecho, se espera que Didra invierta entre 15 y 20 millones en rehabilitar el establecimiento, pero manteniendo el carácter del Madrid más burgués que lo caracteriza, y siempre bajo la máxima de reservarse la gestión, lo que significa que no entra en los planes de la familia Ardid abrirse a ninguna gran cadena hotelera.

Jesús Salazar.
Jesús Salazar.

Y eso que Didra mantiene una estrecha relación con insignias como AC y NH, junto a quienes explota algunos establecimientos de su grupo hotelero. Sin embargo, los planes que tiene reservados la familia Ardid para el Velázquez se asemejan más al concepto del Hotel Palacio de Villapanés de Sevilla, un cinco estrellas ubicado en el barrio de Santa Cruz, en un antiguo palacio del siglo XVII, que gestiona directamente Didra.

Con esta venta, Corporación Hispano Hotelera queda reducida, prácticamente, a un cascarón vacío, ya que en poco más de dos años ha visto salir de su perímetro el grueso de sus hoteles. Un castillo de naipes que empezó a caerse en la primavera de 2014, cuando tuvo que echar el cierre del Hotel Ada Palace, situado en la Gran Vía de Madrid, tras ser desahuciado por el propietario del inmueble, Real Gran Peña, que le denunció por impago de la renta.

Un año después, Hotusa compró el María Elena, ubicado a 50 metros de la Puerta del Sol, y lo rebautizó como Eurostars Casa de la Lírica; mientras que Platinum Estates se hizo con el Asturias, en la plaza de Canalejas, por 21,5 millones de euros.

Para poder cerrar todos estos traspasos, Corporación Hispano Hotelera fue elevando las cargas contra el Velázquez, cuya agónica situación financiera consiguió salvar la familia hace pocos meses, cuando logró que Banco Popular le concediera otra prórroga, que caduca el próximo año, y que le ha permitido sellar un acuerdo que en el mercado, aseguran, es beneficioso para todas las partes.

La caída en desgracia de Salazar

Detrás de la situación que atraviesa Corporación Hispano Hotelera, está la abrupta salida de Jesús Salazar Bello de la antigua SOS Cuétara, hoy Deoleo, por la que fue condenado a pagar 93 millones a Bankia y por la que tiene pendiente un juicio y sus bienes embargados para afrontar una fianza de 360 millones.

Este proceso dejó estrangulado al empresario, acusado de gestión fraudulenta al frente de SOS Cuétara, y también le llevó a dejar sus cargos en el negocio hotelero para poner a salvo el patrimonio del clan. Con este paso atrás, dio las riendas de Hispano Hotelera a sus hermanas Encarnación y María del Carmen, que actualmente son las administradoras mancomunadas de la sociedad.

Cuando se complete el traspaso del Gran Hotel Velázquez, la familia ya solo contará con Moteles Osuna, sobre el cual también recaen importantes garantías hipotecarias, superiores a los 10 millones de euros.

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