prevista para el próximo mes de julio

Telefónica congela la salida a bolsa de Telxius y la colocación de O2

La operadora se ha visto golpeada por el triunfo del Brexit, que le puede llevar a suspender las colocaciones de la filial de infraestructuras y de O2, la filial británica

Foto: El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (Reuters)
El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (Reuters)

La decisión del Reino Unido de iniciar el divorcio de Europa empieza a tener consecuencias concretas en las grandes empresas españolas. Telefónica, que tenía dos operaciones corporativas en cartel para suavizar su elevada ratio de endeudamiento, está analizando muy seriamente paralizarlas ante la volatilidad de los mercados. La operadora ha dejado en el aire la salida a bolsa de Telxius, que iba a lanzar la próxima semana, y la colocación de O2, su filial británica.

Según indican fuentes financieras, José María Álvarez-Pallete, el presidente de Telefónica, ha mantenido conversaciones con los bancos coordinadores de la Oferta Pública de Venta (OPV) de Telxius para valorar si habrá inversores suficientes para garantizar el éxito de la salida a bolsa. Pero tanto JP Morgan como Goldman Sachs le han trasmitido que en estos momentos no es posible asegurar que durante las dos semanas de colocación de las acciones haya un escenario mínimo de estabilidad para asegurar atraer inversores en estas circunstancias.

Aunque Telxius, la filial de infraestructuras de telecomunicaciones de Telefónica, se considera un valor refugio, lo cierto es que Cellnex, la compañía cotizada comparable, ha caído con fuerza en bolsa en las últimas semanas hasta situarse por debajo del precio al que se estrenó en los mercados en mayo de 2015. La subsidiaria de Abertis y Caixabank fue colocada a 14 euros por acción, la parte más alta de rango, y hoy se cambia a 13,4 euros.

Telxius se encargará de tender el cable que una España con Estados Unidos. (Telxius)
Telxius se encargará de tender el cable que una España con Estados Unidos. (Telxius)

El problema de este tipo de operaciones es que el periodo de suscripción de la OPV es de dos semanas antes de la fijación del precio final, un tiempo extremadamente grande en un contexto de incertidumbre económica y política como la actual. Según distintas fuentes, Telefónica tenía previsto solicitar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la autorización para lanzar esta salida a bolsa la próxima semana, para comenzar la venta de las acciones a partir del lunes 4 de julio. El objetivo es que las acciones de Telxius empezasen a cotizar el 20 del próximo mes. Ahora, este calendario queda en el aire a la espera de acontecimientos.

Telefónica sostiene que no había ninguna decisión adoptada y que en cualquier caso no tiene ninguna prisa en tomarla puesto que tiene cubiertas sus necesidades de financiación para los dos próximos años. La operadora insiste en que mantiene sus objetivos financieros para 2016, incluida la reducción de la deuda y el pago del dividendo. Fuentes financieras señalan que en este contexto es imposible llevar a cabo ninguna colocación de este tipo, ya que los gestores de carteras van a paralizar cualquier decisión de inversión. Una incertidumbre que podría incrementarse en función de los resultados de las elecciones generales de este domingo.

Preocupación por el 'rating'

Peor perspectiva tiene el intento de venta de O2, la filial británica cuya venta a Hutchinson Whampoa fue vetada por la Unión Europea. Telefónica había decidido hacer una colocación parcial de su negocio en el Reino Unido o traspasar una participación minoritaria a fondos de capital riesgo, como Apax y CVC. Pero tras la victoria del Brexit cualquier operación relativa a O2 queda totalmente congelada.

El problema para Telefónica es que con estas dos transacciones confiaba en ingresar unos 6.000 millones de euros, 2.000 procedentes de Telxius y otros 4.000 gracias a O2. Con ello pensaba cumplir el pacto que Alvarez-Pallete alcanzó con Moody´s y Standard & Poor´s para que las agencias de calificación no le rebajaran el nivel de solvencia cuando recibió la negativa de la Comisión Europea al acuerdo con Hutchinson Whampoa.

Una condición imprescindible para mantener el 'rating' dado el alto volumen de deuda del grupo, que asciende a 50.000 millones y supera las tres veces su beneficio operativo. Telefónica se ha comprometido públicamente en varias ocasiones a reducir esta relación entre apalancamiento y OIBDA sin que afectase a la retribución al accionista vía dividendo. Ahora, si los mercados no despejan, todo está en el aire.

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