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Vientos de cambio en el gigante de la distribución

Las hijas de Isidoro empiezan a marcar el terreno a Dimas Gimeno en El Corte Inglés

El actual presidente tiene que manejarse con mano izquierda ante el bastón de mando accionarial que poseen sus primas y la influencia que todavía ejerce la vieja guardia

Foto: El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, las hijas de Isidoro Álvarez, Marta (2i) y Cristina, y Florencio Lasaga. (Fundación Ramón Areces)
El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, las hijas de Isidoro Álvarez, Marta (2i) y Cristina, y Florencio Lasaga. (Fundación Ramón Areces)

La expulsión, tarjeta roja directa, con que Dimas Gimeno despachó el pasado veranoCarlota Areces del consejo de administración de El Corte Inglés generó una guerra fría en el seno del gigante español de la distribución que ha desatado serios enfrentamientos entre los principales herederos de Isidoro Álvarez. Las dos hijas del fallecido expresidenteCristina y especialmente Marta Álvarez Guil, empiezan a convertirse en un claro contrapoder que socava la capacidad de mando de su primo, mientras los ejecutivos de la vieja guardia, refugiados en la Fundación Areces, asisten atónitos a una escaramuza todavía silenciosa, pero que contrasta abiertamente con lo que ha sido la cultura tradicional de la casa.

En El Corte Inglés de hoy en día ya no manda solo el presidente. Se pudo apreciar claramente a raíz del acuerdo con el jeque de QatarHamad bin Jassim al-Thani, que generó un conflicto inaudito y, por lo que ahora se ha conocido, cerrado en falso con el destierro del sector más crítico de la familia Areces. El cese con oprobio de la sobrina rebelde no fue del agrado de las principales propietarias de la empresa, y tanto Marta como Cristina intentaron hasta el final convencer a Dimas Gimeno para que no llevara la situación hasta sus últimas y más graves consecuencias. El primer ejecutivo de la empresa sacó a relucir su tarjeta de visita y consiguió salirse con la suya, apoyado en el criterio también implacable del resto de consejeros históricos.

El desgaste sufrido entonces está pasando ahora una factura al cobro que cada día es más elevada, porque el presidente no tiene realmente poderes suficientes para doblegar accionarialmente a las que están consideradas, por derecho propio, como principales accionistas de El Corte Inglés. Prueba de ello es el armisticio que tratan de negociar las dos hemanas Álvarez con la accionista disidente, que pemitiría a la representante de la familia Areces recuperar su sillón en el consejo de administración a partir de la junta general prevista para agosto. Ceslar emitió el 6 de junio un comunicado en el que, sin negar un eventual acercamiento, eludió referirse a cualquier tipo de pacto, señalando que en un próximo futuro detallará las actuaciones judiciales interpuestas contra los actuales administradores de El Corte Inglés.

El problema de fondo que subyace detrás de lo que podría calificarse como el 'lío de los grandes almacenes' reside en que Isidoro Álvarez no llegó a tiempo de culminar el reparto de la herencia que había previsto desde el mismo momento en que supo que estaba gravemente enfermo. El testamento fallido garantizaba a su mujer e hijas el grueso del patrimonio, pero dejando en manos de Dimas Gimeno el control de Cartera IASA, la compañía instrumental que posee el 24% del imperio empresarial creado por Ramón Areces.

Marta y Cristina han ganado muchos enteros en los órganos de gobierno de El Corte Inglés y cada vez influyen más en las decisiones internas de la empresa

La composición de la mencionada sociedad 'holding' otorga ahora a Marta y Cristina el mando supremo, en tanto que Dimas Gimeno se ve obligado a transitar por El Corte Inglés con una participación indirecta, amarrado a la trabilla de sus primas, que también llevan años ejerciendo labores directivas en la compañía. La mayor, Marta, casada con Juan Claudio Abelló, desempeña un cargo ejecutivo en la oficina de Conde de Peñalver, y algunos de sus más allegados están ansiosos por verla situada en el cuartel general de Hermosilla, un lugar mucho más apropiado para ejercer los poderes que ahora le corresponden como principal accionista junto a su hermana.

Las hijas de Isidoro Álvarez saben que el tiempo juega a su favor y han empezado a ganar metros en la toma de algunas decisiones que forman parte de esa estrategia de renovación que trata de fomentar El Corte Inglés, aprovechando el 75º aniversario de su creación. La antigua tienda de Celso García situada en la confluencia de las calles Serrano con Ayala, en el corazón del barrio madrileño de Salamanca, se ha reconvertido como un ‘flagship’ exclusivamente para hombres gracias al atrevimiento de Marta Álvarez, cuyo empuje se considera trascendental a la hora de romper antiguos moldes y no pocos complejos en la forma de gestionar los grandes almacenes.

Juego de tronos en la Fundación Ramón Areces

A los directivos de toda la vida, con una inquebrantable lealtad corporativa y una carrera plagada de éxitos, eso de separar la oferta de hombres y mujeres en dependencias alternativas no les hace maldita la gracia. Y lo mismo puede decirse de las prejubilaciones a partir de 58 años, que han provocado también no pocos recelos en la plana mayor de los más viejos del lugar. Los antiguos ejecutivos no comprenden la necesidad ni el motivo de prescindir de aquellos trabajadores más y mejor identificados con la empresa, que si son los más caros, es porque son los mejores vendedores. 

Florencio Lasaga, como cabeza visible y jefe de filas de este singular grupo de directivos, consiguió hacerse fuerte en la presidencia de la Fundación Ramón Areces, pero de un tiempo a esta parte las herederas de Isidoro Álvarez han conseguido también ganar enteros en el patronato de la entidad que controla el 36% de las acciones de El Corte Inglés. Las hermanas Álvarez Guil han colocado en la fundación al director general de Viajes El Corté InglésJesús Nuño de la Rosaantiguo novio de Marta en su juventud, cuando ambos trabajaban de becarios en la empresa.

De igual manera, se ha incorporado también al patronato Paloma García Peña, representante de Cartera Mancor, sociedad instrumental que controla el 7% de la empresa. El nombramiento de tan insigne accionista es especialmente significativo, porque la nueva patrona fue, junto a Carlota Areces, una de las que se opusieron con más fuerza a la entrada de los nuevos socios cataríes. En resumen, las hijas de Isidoro han ido sumando paulatinamente adhesiones en los principales órganos de gobierno del grupo, adquiriendo una masa crítica que empieza a repercutir con fuerza en la gestión cotidiana de El Corte Inglés.

La vieja guardia no termina de entender algunas decisiones de Dimas Gimeno, como el afán de prejubilar a los trabajadores más veteranos de la casa

A diferencia de la tradicional autoridad que imponían sus antecesores, Dimas Gimeno tiene que manejar el timón del enorme trasatlántico con la mano izquierda, haciendo alarde de un juego de cintura que supone todo un reto, en opinión de los que mejor conocen los entresijos de la empresa. El joven  presidente intenta sortear los vientos de cambio con un equipo reducido de fieles, entre los que sobresalen Leopoldo del Nogal, como responsable de compras, y José María Fernández Ortega, como director de ventas por 'ecommerce'. El triunvirato ejecutivo trabaja, de momento, con el beneficio de la duda que exige el proceso de transición que está viviendo el grupo, pero también con la amenaza de unos objetivos que pueden resultar demasiado ambiciosos a poco que se quiebre el ciclo de crecimiento económico en España.

La alianza suscrita con el jeque de Qatar fue la tarjeta de presentación de los nuevos responsables de El Corte Inglés, pero los inversores árabes situaron el listón de exigencia muy alto, con incrementos de ebitda superiores al 12%, que a estas alturas sólo pueden divisarse con catalejo. La mecha que prendió las hostilidades está sofocada, de momento, pero el panorama después de la batalla demuestra hasta dónde llegó la riada. La desaparición de Isidoro Álvarez implica una verdadera catarsis que exige una política de apaciguamiento y obliga a los más veteranos a ejercer su paternidad responsable mordiéndose la lengua para evitar que la calma chicha termine por arreciar en forma de tormenta. En todo caso, si algo está claro, es que las mayorías absolutas no solo se han acabado en España. También en El Corte Inglés.

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