La catalana Miró se acerca a su tercera quiebra por la falta de apoyo de Springwater
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presenta un ere para el 25% de la plantilla

La catalana Miró se acerca a su tercera quiebra por la falta de apoyo de Springwater

El responsable del fondo suizo en España reconoce que la situación es muy difícil, debido a que los proveedores no le venden electrodomésticos para distribuir en las tiendas

Foto: Tienda de electrodomésticos Miró. (Facebook)
Tienda de electrodomésticos Miró. (Facebook)

La cadena de Miró puede batir un récord sin precedentes en la empresa española. El grupo catalán de distribución de electrodomésticos está a punto de solicitar por tercera vez en cinco años el concurso de acreedores ante sus sangrantes tensiones de tesorería, que ha llevado a su principal accionista, el fondo suizo Springwater, a no poner en marcha el plan de inversiones al que se comprometió cuando sacó al grupo de la liquidación hace poco más de 18 meses.

Según ha reconocido Martin Gruschka, responsable de Springwater en España, la situación de Miró es “muy difícil”, y en las próximas semanas se tomará la mejor decisión para proteger los activos de la cadena, que tiene cerca de 65 establecimientos, principalmente en Cataluña, y da empleo a 430 trabajadores. Entre las primeras medidas, destacan el cierre de sus cinco puntos de venta en Levante y la aplicación de un expediente de regulación de empleo (ERE) para el 25% de la plantilla, que supondrá el despido de unos 110 empleados.

Pese a los intentos por reflotar la compañía, con la inyección de dos millones de capital nuevo, Gruschka admite que Miró tiene un grave problema de desabastecimiento. “La compañía ha perdido la confianza de los proveedores, que nos exigen pagarles los productos por adelantado, cuando nuestros competidores los abonan a los 20 días de la compra”, explica. Una situación que ha provocado la falta de suministro a las tiendas y, en consecuencia, que los clientes dejen de entrar.

Miró volvió a cerrar en pérdidas en 2015, aunque Springwater prefiere no dar detalles de las cuentas. Solo reconoce que en los últimos tres años ha registrado números rojos de 300 millones, una situación muy difícil de corregir. El fondo suizo, que también ha pedido el preconcurso de acreedores para Unipapel, admite que la cadena de electrodomésticos podría llevar el mismo camino, pese a que recientemente ha aprobado una nueva aportación de capital de un millón de euros.

Volver a la antigua suspensión de pagos sería un terreno conocido ya para Miró, que la primera vez que pidió la protección judicial fue en mayo de 2011. En esos momentos, la empresa barcelonesa arrastraba una deuda de 280 millones de euros y contaba con 150 establecimientos y 1.500 empleados. A finales de ese mismo año, el grupo consiguió salir del concurso de acreedores, tras aplicar un plan de cierre de tiendas y despedir a cerca de 500 personas. Sin embargo, en 2014, volvió a impagar la deuda, lo que le llevó a solicitar de nuevo el amparo concursal.

Relanzar la compañía

Camino de la liquidación, en octubre de 2014, Springwater se adjudicó la cadena en una subasta pública en la que se impuso al pagar tres millones de euros. El fondo suizo se comprometió a inyectar 23 millones para relanzar la compañía y comenzar una nueva etapa expansiva, con la apertura de hasta 34 locales de la mano de Ignacio González Pisón, el mismo administrador concursal, después de que Francesc Miró hubiera sido inhabilitado. Sin embargo, nada de ello ha ocurrido. El fondo suizo apenas ha aportado tres millones y su responsable en España reconoce que no será difícil justificar nuevas inversiones.

Un dinero que de momento sirve para hacer frente al pago de los alquileres de los establecimientos, algunos de los cuales llevaban retrasos significativos, y para comprar género que evite que las tiendas se queden desabastecidas. “Esta situación nos está generando un grave problema de capital circulante”, explica Gruschka, que pretende poner en marcha un plan estratégico 2016-2018 basado en la permanencia exclusiva de la compañía en Cataluña.

Lejos ha quedado el objetivo de alcanzar los 100 puntos de venta y la creación de 300 puestos de trabajo. Al contrario, la compañía se habrá achatarrado en cinco años en cerca de un 70%. Sus ventas, que cuando fue adquirida por Springwater eran de 145 millones, se han reducido a apenas 100 millones, a años luz de los 175 millones que habían estimado los nuevos gestores helvéticos para el pasado ejercicio.

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