consejo de administración clave

Los bonistas darán menos dinero a Abengoa al revisar a la baja el plan de negocio

Los acreedores justifican la decisión por la caída del valor de los activos del grupo, y la compañía, por una actualización de sus necesidades de capital menos exigente

Foto: Una torre solar de Abengoa. (Reuters)
Una torre solar de Abengoa. (Reuters)

Abengoa no recibirá los entre 1.500 y 1.800 millones vitales -más 800 en avales- para su supervivencia anunciados hace dos meses. La aportación final de los bonistas y el resto de acreedores oscilará entre los 750 y los 1.000 millones, casi la mitad de lo previsto, tras analizar a fondo la situación real de la empresa de ingeniería. La compañía sostiene que la reducción de la inyección de dinero fresco se debe a que se ha realizado una actualización del plan de negocio, cuya conclusión es que no son necesarios tantos fondos como se estimaba.

Según han confirmado fuentes próximas a la operación, Abengoa ha procedido a una revisión de la hoja de ruta estratégica presentada hace tan solo tres meses en colaboración con KPMG. El ajuste lo está haciendo en plena negociación con los bonistas, los cuales habían acordado aportar los primeros 1.000 millones dentro del plan para reflotar la compañía. Los otros entre 500 y 800 millones, más otra cantidad similar en avales, debían salir del bolsillo de los bancos, con Santander, CaixaBank, Bankia y Popular a la cabeza, entre los españoles.

De esta nueva exploración, de la que Abengoa rehúsa dar detalles, se deduce que el grupo podría seguir adelante con una cantidad sustancialmente menor, por lo que no pedirán tanto dinero a los prestamistas. Fuentes de los acreedores discrepan de la explicación, ya que sostienen que la reducción de los fondos se debe a que el valor de los activos de la compañía andaluza no es suficiente para ser utilizados como garantía de los préstamos. Los bonistas han realizado una 'due dilligence' o análisis detallado de las cuentas de Abengoa muy pormenorizada, hasta el punto de que han visitado planta a planta, país a país, la mayoría de las instalaciones de la compañía, para conocer a pie de obra la situación real de cada uno de los proyectos.

Sede de CaixaBank en Barcelona. (EFE)
Sede de CaixaBank en Barcelona. (EFE)

La banca, especialmente la española, está a la expectativa, porque aún no tiene claro si el grupo propiedad todavía de los Benjumea es viable si se disminuye la aportación de dinero en tal proporción. En un principio, de sus balances deberían de salir los otros entre 500 y 800 millones del plan inicial, unos fondos que todavía no han comprometido ni han sido aprobados en sus respectivos comités de inversiones. La pregunta es si con 750-1.000 millones la compañía podría seguir adelante mientras ejecuta su plan de desinversiones, que de momento ha dado poco rendimiento.

Al margen de alguna venta aislada -un parque eólico en Uruguay, cuatro instalaciones fotovoltaicas en Andalucía y un proyecto en Abu Dhabi-, que ha supuesto una minorización de la deuda de unos 100 millones, la compañía está a la espera de elegir las ofertas por su negocio de bioenergia en España y Francia. Abengoa contaba con cuatro ofertas, dos de ellas de dos fondos de infraestructuras y otras dos de la belga Alcodis y de la húngara Pannonia Ethanol. La operación podría cerrarse por entre 150 y 200 millones, según fuentes próximas al proceso competitivo.

El consejo de administración de Abengoa se reunirá en los próximos días para analizar la situación y aprobar la convocatoria de la próxima junta general de accionistas, que se debe celebrar el 30 de junio como muy tarde. La empresa tiene la obligación de hacer el anuncio oficial con al menos un mes de antelación, por lo que está agotando el plazo legal con el objetivo de tener cerrado el primer y vital acuerdo para la recapitalización. Sin el dinero de los bonistas, el pago de las nóminas de julio y la extra de verano estarán de nuevo en riesgo tras haber recibido ya 500 millones en préstamos para hacer frente a los gastos ordinarios.

El importe neto de la cifra de negocio se situó en 719 millones, un 54% menos que entre enero y marzo de 2015, cuando la facturación fue de 1.559 millones

La inyección de capital es fundamental para evitar la paralización de la compañía, que en el primer trimestre del año perdió 340 millones de euros. Unos números rojos que, según fuentes oficiales, se deben principalmente a la ralentización del negocio y al impacto negativo de la valoración de ciertos instrumentos financieros registrados como gastos financieros.

El importe neto de la cifra de negocio se situó en 719 millones de euros, un 54% menos que entre enero y marzo de 2015, cuando la facturación alcanzó los 1.559 millones de euros. El beneficio bruto de explotación (ebitda) de la empresa sevillana fue de 48 millones de euros en el primer trimestre, frente a los 321 millones de euros de los tres primeros meses del pasado ejercicio, lo que supone una caída del 85%. La coyuntura podría complicarse aún más si prosperan algunas de las demandas judiciales por deudas impagadas o vencidas que el grupo ha recibido por importe de 650 millones de euros.

 

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