el CONSORCIO AL SHOULA REÚNE HOY a su consejo

AVE a La Meca: una carta del cliente saudí pone en guardia a los socios españoles

Las empresas españolas temen que la propuesta de ampliar el AVE a La Meca en 14 meses sea un 'regalo envenenado' y obligue ahora a una renegociación a cara de perro

Foto: AVE Talgo fabricado para Arabia Saudí. (EFE)
AVE Talgo fabricado para Arabia Saudí. (EFE)

El grupo de empresas españolas que construyen el AVE a La Meca ha convocado para este viernes una reunión cumbre en Madrid con el fin de analizar los resultados obtenidos por el presidente de Renfe, Pablo Vázquez, durante su reciente visita a Arabia Saudí. Las compañías que participan en el consorcio Al Shoula no tienen muy claro que el cliente árabe esté dispuesto a renegociar los términos del contrato sin pedir nada a cambio y quieren conocer de primera mano el coste económico que puede suponer el ‘regalo’ de los nuevos 14 meses de plazo que han sido añadidos para el desarrollo del proyecto.

Las suspicacias de los distintos gestores empresariales se fundamentan en una carta firmada por el presidente de la Saudi Railway Organization (SRO), Rumaih Mohammed al-Rumaih, en la que el máximo responsable de la operadora del AVE a La Meca se muestra dispuesto, en efecto, a ofrecer una ampliación del calendario fijado de inicio, pero solo como complemento de un acuerdo global a negociar entre las dos partes. Dicho de otro modo, la extensión hasta marzo de 2018 que fue anunciada a bombo y platillo por la ministra de Fomento, Ana Pastor, es solo una muestra de buena voluntad que depende de la capacidad de todos los interesados para llegar a un rápido acuerdo.

Algunas fuentes conocedoras de la situación comentan con cierta sorna que Pablo Vázquez “ha ido a Arabia Saudí de pesca, pero todavía falta por ver si ha vuelto con la cesta cargada de pescado”. Los más suspicaces temen que todavía sea necesario soltar mucho carrete antes de cerrar un nuevo acuerdo, porque la SRO no es un cliente nada fácil y porque tampoco la posición de las empresas españoles suele ser unánime a la hora de fijar una posición negociadora. Las discusiones internas dentro del consorcio han sido la nota característica desde el principio y no parece que ahora la situación sea muy diferente.

El presidente de la Saudi Railway Organization (SRO) está dispuesto a ampliar la ejecución del proyecto, pero "como parte de un acuerdo global a negociar"

La propuesta planteada por las autoridades árabes que ha traído bajo el brazo el presidente de Renfe tampoco dista mucho de la que estaba encima de la mesa desde enero de este año, cuando empezaron a producirse los retrasos en los pagos por el avance de las obras realizadas. La SRO, como no podía ser de otra manera, se ha visto perjudicada seriamente por la caída de los precios del petróleo que ha afectado al conjunto de la Administración saudí y viene buscando desde hace tiempo fórmulas de compensación que eviten mayores quebrantos en la ejecución de un proyecto esencial para su país.

El vencimiento inicial del contrato está previsto para enero del próximo año, pero el retraso en las entregas de la plataforma ferroviaria realizada por empresas chinas ha supuesto un serio contratiempo para el consorcio español. Las presiones se han acumulado además por las exigencias del hasta hace unos días ministro de Transportes, Abdullah al-Muqbel, que llegó a amenazar en diciembre de 2014 con la rescisión del proyecto por incumplimiento del contrato. El dirigente saudí fue relevado del cargo coincidiendo con la visita del presidente de Renfe a Riad, lo que fue interpretado como un punto de apoyo para una rápida renegociación.

La operadora saudí ha trasladado, en definitiva, la ‘pelota’ a su homóloga española, y ahora Renfe deberá batirse el cobre con sus socios españoles para definir una contrapartida que permita modificar los términos del contrato en beneficio de todas las partes. La estrategia saudí se resume en cambiar ‘tiempo por dinero’, compensando la prolongación del contrato con una reducción de los sobrecostes incurridos en el desarrollo del proyecto, que, en su caso, deberán ser sufragados en gran parte por los propios subcontratistas españoles. Las empresas participantes en el AVE a La Meca reclaman más de 1.000 millones de euros por este concepto, pero la SRO no está dispuesta a garantizar, en el mejor de los casos, más de 500 millones.

Todos estos aspectos serán debatidos en la reunión convocada por el consejo del grupo Al Shoula. Los adjudicatarios del proyecto están obligados a trabajar contrarreloj si no quieren que la SRO pueda sentirse desairada en su oferta. El presidente de Renfe, como máximo representante ante las autoridades árabes, deberá exhibir sus mayores dotes de persuasión para cerrar filas con el resto de socios. Una tarea que no se presenta nada sencilla si se tiene en cuenta la parsimonia que afecta a muchas de las decisiones estratégicas del célebre AVE a La Meca. Incluyendo a modo de sainete la enésima dimisión del todavía consejero delegado, Santiago Ruiz, cuya salida fue comunicada a finales de abril, pero que ahora permanece cruzado de brazos dentro del consorcio a la espera de recibir la consiguiente indemnización pactada por contrato. 

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