vigentes desde 2014

La banca europea ya ha pagado 1.300 millones al BCE por los intereses negativos

En la Eurozona ya sobra más dinero que nunca: más de 800.000 millones de euros. Y es un lastre adicional para la banca, que tiene que pagar al BCE por sus excesos de liquidez

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)

La factura de los tipos de interés negativos vigentes en la Eurozona cada vez es más gravosa para los bancos. Y amenaza con dar un mordisco creciente a las entidades financieras porque cada vez les sobra más dinero, que es precisamente lo que sancionan esos tipos negativos. Desde su entrada en vigor a mediados de 2014, esos intereses negativos han tenido ya un coste de 1.300 millones de euros para el sector. 

La secuencia arrancó en junio de 2014. En ese momento, la institución presidida por Mario Draghi adoptó una decisión sin precedentes con la intención de reactivar el crédito al sector privado en la Eurozona. Situó los tipos de la facilidad de depósito en negativo. En concreto, en el -0,10%. Esta medida implicaba que, desde su entrada en vigor, el BCE pasaría a exigir a los bancos un interés por el dinero que depositaran a diario en la facilidad de depósito y por las reservas excesivas que acumularan. Hasta entonces, lo normal era que el BCE les pagara un interés por el dinero que aparcaran en la facilidad de depósito, con lo que esa penalización representaba un incentivo para que los bancos no retuvieran el dinero y lo prestaran; de lo contrario, les tocaría pagar. 

La factura seguirá engordando: si el exceso de liquidez llega al billón de euros, el sector pagará un 'impuesto' anualizado de 4.000 millones por los tipos negativos

A ese primer paso le han seguido tres más. Draghi recortó los tipos de depósito hasta el -0,20% en septiembre de 2014; luego los rebajó hasta el -0,30% en diciembre de 2015; y en marzo de este año los ha situado en el -0,40%. Y siempre con el mismo propósito: que la banca canalizara hacia los hogares y las empresas el dinero abundante y barato que el BCE está inyectando en el sistema a través de su abanico de medidas monetarias, que van desde las convencionales -con los tipos de interés oficiales al 0%- hasta las extraordinarias -el programa de expansión cuantitativa (QE) con el que viene dedicando 80.000 millones de euros al mes a la compra de deuda en el mercado-. 

Sobran más de 800.000 millones

El problema para Draghi es que el 'impuesto' que suponen los intereses negativos no ha surtido el efecto deseado. Lejos de reducirse, el exceso de liquidez no dejar de crecer en la Eurozona. Vamos, que buena parte del dinero que el BCE inyecta con sus medidas por la puerta de delante acaba volviendo a sus cuentas por la puerta de atrás. 

A comienzos de junio de 2014, el exceso de liquidez -medido por el dinero aparcado en la facilidad de depósito y las reservas excesivas menos el dinero prestado en la facilidad marginal de crédito- se movía en torno a los 115.000 millones de euros. Casi dos años después, y pese a la creciente sanción que tienen que pagar los bancos por ese 'dinero ocioso', el volumen se ha disparado hasta superar los 800.000 millones de euros en las últimas semanas. De hecho, el pasado 5 de mayo marcó un nuevo récord en los 834.450 millones de euros, por encima de los 812.000 millones registrados en marzo de 2012. 

Por todo ese dinero que la banca no ha logrado canalizar y ha ido depositando de vuelta en el BCE ha tenido que pagar el interés correspondiente, hastar dar lugar a una factura que ya alcanza los 1.300 millones. Y que seguirá engordando. Primero, porque los pronósticos contemplan que los tipos de depósitos seguirán en negativo hasta, al menos, 2018. Segundo, porque no hay suficiente demanda de crédito solvente en la economía real para absorber la liquidez que está bombeando el BCE. Y tercero, porque en junio comenzará una nueva ronda de financiación bancaria a muy largo plazo -TLTRO II- que, sumada a la continuidad del QE, incrementará la liquidez y anticipa nuevos incrementos en los excesos de liquidez. En caso de crecer hasta el billón de euros, el -0,4% actual se traduciría un 'impuesto' anualizado de 4.000 millones de euros para la banca. 

Si a mí me cobran, yo también cobro

Consciente de la presión añadida que supone esta realidad, y de las anomalías que los tipos negativos introducen, el sector está reaccionando para paliar este impacto. Sobre todo, en un momento como el actual,  en el que el sector no anda sobrado de rentabilidad, presionado por los bajos tipos de interés la regulación y la entrada de nuevos competidores digitales. 

Del mismo modo que el BCE les está cobrando dinero por su liquidez, las entidades también están cobrando dinero a las grandes empresas y los clientes institucionales por la suya. En España, BBVA ha sido el primer banco en reconocer abiertamente que cobra a las empresas por recibir su liquidez y sus depósitos a corto plazo. "El exceso de liquidez tiene un coste", aseguró su consejero delegado, Carlos Torres

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