BRUSELAS VETA EL ACUERDO CON HUTCHISON

Pallete plantea a Telefónica nuevas opciones para la venta de O2 tras el veto de Bruselas

José María Álvarez-Pallete se estrena este jueves como presidente de Telefónica ante la junta de accionistas y quiere tener claras las alternativas a la fallida venta de O2

Foto: Fotografía de archivo del expresidente de Telefónica, César Alierta (d), que dejó su puesto al frente de la operadora al consejero delegado, José María Álvarez-Pallete López. (EFE)
Fotografía de archivo del expresidente de Telefónica, César Alierta (d), que dejó su puesto al frente de la operadora al consejero delegado, José María Álvarez-Pallete López. (EFE)

Hombre precavido vale por dos. José María Álvarez-Pallete presidirá este jueves su primera junta general en Telefónica, y quiere demostrar a la masa social de la compañía la capacidad de anticipación ante los acontecimientos que acredita a todo buen gestor que se precie. De ahí que la operadora haya convenido estos últimos días con las autoridades de Bruselas los detalles de una resolución que permita saber a qué atenerse tras confirmarse en la mañana de este miércoles que la Comisión Europea ha vetado la venta de la filial británica O2 al grupo chino Hutchison Whampoa.

Para Telefónica era importante que el veto comunitario se produjera antes de la asamblea con los accionistas, lo que llevaba a pensar que el Colegio de Comisarios oficializaría hoy mismo el secreto a voces que desde hace varias semanas circula por los mentideros de Bruselas y de todo el mercado de las telecomunicaciones. El Gobierno de Jean Claude Juncker no tiene capacidad en estos momentos para abordar ninguna decisión que contravenga los planteamientos del 'premier' británico, David Cameron, en su objetivo común de evitar el temido Brexit.

El referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea es el tema prioritario que ocupa la agenda de Bruselas, por encima incluso de los fantasmas que amenazan de nuevo la estabilidad económica de Grecia. En las actuales circunstancias políticas, la venta de la operadora británica a la multinacional de Hong Kong no tenía ninguna posibilidad de prosperar, pero la letra pequeña del veto que ha hecho efectivo la Comisión Europea puede facilitar una alternativa para que Telefónica ponga en marcha su estrategia con O2 de la mano de otros potenciales compradores.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Dentro del Reino Unido, la mayor parte de competidores de BT se han interesado en los últimos meses por la filial de Telefónica. Entre ellos destaca Liberty, el principal grupo de cable y segundo por cuota de mercado en el segmento de telefonía fija. Otras firmas, como Sky o Talk Talk, también han mostrado interés por entrar en una eventual puja dentro de un proceso que tiende claramente a la convergencia fijo-móvil en el mercado británico de telecomunicaciones. Lógicamente, cualquier negociación con marcas instaladas dentro del país será vigilada de cerca por el regulador del Reino Unido, lo que puede dificultar la formalización de un eventual acuerdo.

La opción más reciente y que, 'a priori', puede resultar de gran utilidad en los planes de desinversión de Telefónica pasa por la compañía francesa Iliad, que ha irrumpido también en el escenario como potencial novio de O2. El grupo galo, dueño del operador Free, ofrece una interesante ventaja competitiva desde el punto de vista regulatorio por cuanto que no altera la concentración dentro del mercado británico y, por tanto, no reduce el número de operadores actuales. Otra cosa es que Iliad esté dispuesta a pagar los 13.000 millones de euros que, en números redondos, alcanzaba la operación con Hutchison.

La empresa francesa Iliad irrumpe como alternativa al al acuerdo con Hutchison que la CE ha bloqueado por razones políticas, para no molestar al Reino Unido

Telefónica tendrá muy probablemente que recurrir a otras fuentes de financiación para asegurar sus planes de reducción de deuda y retribución al accionista dentro de una tarea que ya ha sido esbozada por el director financiero, Ángel Vila, en sus contactos con los inversores. La colocación en bolsa de la filial de infraestructuras Telxius y la emisión de bonos convertibles serán complementadas en su caso con el lanzamiento de deuda corporativa, aprovechando la nueva política de compras del Banco Central Europeo (BCE). De esta manera, Telefónica tiene garantizadas sus previsiones de balance a medio plazo que incluyen un dividendo mínimo de 0,75 euros, tal y como aseguró a primeros de año el anterior presidenteCésar Alierta.

Los detalles de dicha remuneración serán definidos a partir de los acuerdos que adoptará la junta de accionistas convocada para mañana. Una parte del dividendo (en concreto, 40 céntimos) se pagará en efectivo, en tanto que los 35 restantes quedarán pendientes del eventual cobro por la venta de O2. Si se cierra la operación como estaba previsto, lo que es harto improbable, Telefónica pagaría en 'cash'. De lo contrario, se hará mediante la fórmula del ‘scrip dividend’ en acciones procedentes de una ampliación de capital social efectuada con cargo a reservas. La mayor o menor capacidad de desinversión de Telefónica marcará la pauta en la modalidad del pago a los accionistas, pero el dividendo, de momento, es intocable para la primera compañía multinacional de España.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios