aún hay colas los fines de semana

Primark desata (menos) pasiones seis meses después de su apertura en Gran Vía

Los fans de la ropa 'low cost' ya no tienen que esperar tanto para entrar al 'templo azul' en pleno corazón de Madrid, pero los diez minutos de rigor no se los quita nadie

Foto: Las aglomeraciones ya no se dan entre semana. (Foto: Marina Valero)
Las aglomeraciones ya no se dan entre semana. (Foto: Marina Valero)

Son las dos de la tarde y ninguno de los clientes con cestas cargadas de 'trapitos' parece tener prisa por irse a comer. ¡Para eso han estado esperando un buen rato en la puerta!, dirían algunos. Pero no. Hoy no había cola para entrar al Primark de Gran Vía, algo extraño para ser jueves. Este día de la semana es uno de los de mayor afluencia según una dependienta, aunque no sabe decir por qué. “Es curioso... eso sí, no hay tanta gente como los sábados”.

Los 'findes' no se puede ni andar entre perchero y perchero, o así lo asegura otra vendedora acostumbrada al difícil desafío de esquivar a la multitud. “La tienda está a rebosar incluso a la hora de comer”, si bien las franjas horarias con mayor concentración de clientes comienzan a la una -en el turno de mañana- y a las siete -en el turno de tarde-. No obstante, los trabajadores consultados por este diario coinciden en que el volumen de visitantes “se ha relajado mucho” desde la apertura del centro a mediados de octubre.

Primark recibe unos 12.000 clientes al día los fines de semana. Foto: Marina Valero
Primark recibe unos 12.000 clientes al día los fines de semana. Foto: Marina Valero

Las colas kilométricas de los dos primeros meses ya no existen. “Para que te hagas una idea del bajón, al principio éramos 50 efectivos y ahora somos ocho”, comenta un vigilante de seguridad. Si antes había que esperar “hasta una hora y media tranquilamente” para entrar al establecimiento, ahora los tiempos se reducen a diez minutos los fines de semana. “De lunes a jueves no suele haber fila ni policía”, algo que sí ocurre sobre todo los viernes y sábados.

Al principio éramos 50 efectivos de seguridad y ahora somos 8. Antes esperabas una hora en la puerta y ahora unos diez minutos como mucho

Los vigilantes patrullan también en el interior de la tienda para comprobar que todo se mantiene en orden, pero su trabajo se complica los días de grandes aglomeraciones. “Hace cuatro meses tuvimos que cerrar las puertas de golpe porque habríamos tenido problemas para evacuar la tienda por la cantidad de gente que había. Puede ser peligroso”, relata el operario tras estimar que el número de clientes asciende a 6.000 al día entre semana. La cifra se duplica los sábados y domingos.

Por eso el control es especialmente estricto en fechas conflictivas. “En navidades teníamos que coger tiques para poder pasar”, señala un cliente habitual de la cadena irlandesa. Edgar solo acude al Primark de Gran Vía de lunes a jueves porque los fines de semana “es una locura”, opinión que comparte Sandra. “El edificio es muy bonito y la variedad de productos me gusta, pero jamás esperaría ni un minuto para entrar a una tienda”, zanja esta alcalaína. Todavía recuerda el día en el que su hermana se mareó por el agobio unos días después de la apertura.

Así eran las aglomeraciones tras la inauguración en Gran Vía. (EFE)
Así eran las aglomeraciones tras la inauguración en Gran Vía. (EFE)

“Esta no es una ciudad acostumbrada a compras tan salvajes” y en unos espacios tan grandes, opina Paloma. La tienda más emblemática de la firma cuenta con 12.400 metros cuadrados, cinco plantas, 131 cajas y 91 probadores, convirtiéndose así en la más grande de España. “Hay tanta gente que la experiencia de compra es desagradable”, y por eso esta compradora nata se decanta por los centros comerciales. Acostumbrada a pasear por esa zona, Paloma está convencida de que las tiendas que rodean a Primark se han visto afectadas por su absoluto protagonismo, como H&M.

Madrid no es una ciudad acostumbrada a compras tan salvajes. Hay tanta gente que la experiencia es desagradableLas enormes dimensiones del 'palacete' y el chorreo constante de clientes no impiden que la atención de los profesionales sea buena. “Hay muchos dependientes y te atienden enseguida. Están muy bien organizados” y las cajas funcionan con agilidad, asegura Ana. Esta joven agradece que se controle la entrada porque si no “sería horroroso”, aunque otras como Tania detestan sentirse “como en una discoteca”. Más de 570 personas trabajan en el 'paraíso low cost' de Gran Vía.

La tienda cuenta con 12.400 metros cuadrados, cinco plantas, 131 cajas y 91 probadores. Foto: Marina Valero
La tienda cuenta con 12.400 metros cuadrados, cinco plantas, 131 cajas y 91 probadores. Foto: Marina Valero

Las ventas del gigante textil aumentaron un 4,7% en los primeros seis meses del ejercicio fiscal respecto al año pasado, hasta los 3.380 millones de euros. Su beneficio operativo ajustado fue un 3% inferior al del mismo período del año pasado si se tiene en cuenta el cambio de moneda. La cadena ha abierto seis nuevas tiendas –que suman un total de 299- y contempla continuar con su proceso de expansión en los próximos meses.

“Estamos contentos con la buena acogida que hemos recibido por parte de la gente en Madrid. Todos los trabajadores estamos satisfechos con el número de compradores que han visitado la tienda y estamos seguros de que nuestros clientes continuarán disfrutando de la experiencia de compra”, señala Primark en declaraciones a este periódico.

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