EL MANDATO NO FINALIZABA HASTA DENTRO DE UN AÑO

Fernando Almansa, ex jefe de la Casa del Rey, sale también del consejo de Telefónica

El relevo de Alierta en la presidencia de Telefónica va a suponer un importante 'lavado de cara' dentro del consejo de administración de la primera multinacional española

Foto: La reina Letizia saluda a Fernando Almansa en una recepción en el Palacio Real durante el Día de la Hispanidad. (Gtres)
La reina Letizia saluda a Fernando Almansa en una recepción en el Palacio Real durante el Día de la Hispanidad. (Gtres)

El antiguo jefe de la Casa del Rey Fernando Almansa cesará este viernes como consejero de Telefónica en lo que representa el ejemplo más visible de la renovación interna con que César Alierta quiere ceder el testigo de la compañía a José María Álvarez-Pallete. El presidente saliente y su sucesor en el cargo quieren imprimir un sello de modernización y proyección internacional dentro de la empresa, que se traducirá en una amplia transformación del máximo órgano de gobierno con la salida de los más antiguos compañeros de fatigas, que fueron nombrados a instancia directa del hasta ahora máximo responsable de la compañía.

Los nombres de Carlos Colomer o Alfonso Ferrari, personas de confianza de Alierta y que llevan en Telefónica prácticamente desde principios de siglo, figuran en la lista de ceses que será propuesta al consejo de administración de mañana para su posterior ratificación en la junta general del próximo 12 de mayo. En ambos casos, se trata de dos consejeros independientes con mandato vencido, lo que contrasta con el caso de Almansa, cuyo último nombramiento como vocal data de mayo de 2013. El reglamento del consejo de Telefónica establece una duración en el cargo de cuatro años, lo que evidencia el deseo de adelantar la marcha del que fuera hombre de confianza del actual rey emérito Juan Carlos.

El vizconde del Castillo de Almansa se incorporó al principal ‘sanedrín’ de Telefónica en febrero de 2003 en calidad de consejero independiente, si bien su actual condición como administrador de la compañía respondía al enunciado de ‘otros externos’, pseudónimo que utilizan las grandes sociedades cotizadas para catalogar a determinados consejeros de confianza que ni son ejecutivos ni representan a ningún socio de referencia. Los códigos de gobierno corporativo permiten en España este tipo de denominaciones, que en realidad constituyen un subterfugio para renovar a consejeros que ya no pueden ostentar el cargo de independientes por puras razones legales de antigüedad en la empresa.

Gran parte de los consejeros 'independientes' más cercanos a Alierta y que entraron hace 15 años en Telefónica dejarán este viernes la compañía

La salida de Almansa ha sido impulsada por Alierta, dada la relación de confianza mantenida a lo largo de todos estos años. El antiguo jefe de la Casa del Rey ha asumido con naturalidad las razones del presidente de la compañía para dejar que sea ahora Álvarez-Pallete quien disponga cuanto antes de un margen discrecional a la hora de estructurar el nuevo consejo de Telefónica. No se descarta que los relevos afecten también a otros administradores que llegaron al cargo de la mano de Alierta, como pueden ser Gonzalo Hinojosa, cuyo mandato vence también ahora, o incluso Santiago Fernández Valbuena, consejero ejecutivo que hasta el año 2014 fue responsable de Telefónica en Latinoamérica.

La estrategia de remodelación del máximo órgano de gobierno establece algunas excepciones, vinculadas con la singularidad de determinados consejeros que llevan mucho tiempo en la empresa y cuyos mandatos vencen también ahora, pero que están en un momento dulce desde el punto de vista profesional que Telefónica no quiere desaprovechar. Es el caso del actual presidente y consejero delegado de Inditex, Pablo Isla, una de las figuras emergentes del mundo de los negocios en España y al que muchos analistas consideraban el 'sucesor in pectore' de Alierta antes de que pasara a convertirse en la mano derecha de Amancio Ortega.

El expresidente de Telefónica César Alierta. (EFE)
El expresidente de Telefónica César Alierta. (EFE)

Otros consejeros que seguirán en Telefónica son Javier de Paz y Eva Castillo, cuyos respectivos cargos fueron renovados en la misma fecha que Fernando Almansa. El primero forma parte del selectivo grupo de independientes llegados a la empresa gracias a sus conexiones políticas, pero que han echado raíces dentro de Telefónica. De Paz ha trabajado en tareas ejecutivas como colaborador del propio consejero delegado ahora promovido a presidente. En lo que concierne a Eva Castillo, su anterior responsabilidad como titular de Telefónica en Europa le otorga un valor añadido, además de que es, de momento, la única mujer en el consejo de administración de la compañía.

La decisión de Alierta de pasar ahora el testigo ha estado muy influida por esta reestructuración, que venía madurándose a fuego lento desde hace unos meses. El presidente ha preferido incorporar su cese dentro de un contexto generalizado de relevos dentro del consejo, facilitando que los demás dimisionarios entiedan el alcance del cambio que propugna Telefónica. Es verdad que el presidente mantendrá un sillón de consejero, pero no es menos cierto que su labor estará alejada de las obligaciones corporativas y empresariales con una dedicación plena a la Fundación Telefónica, con despacho en Gran Vía y sin mayor presencia en el cuartel general de Las Tablas. Alierta llevaba meses trabajando en la formación del nuevo consejo, lo que evidencia que había decidido también desde hace tiempo ceder el timón de la compañía.

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