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Abengoa necesitará más liquidez para las nóminas pese al aplazamiento del concurso
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la empresa espera firmar el convenio en un mes

Abengoa necesitará más liquidez para las nóminas pese al aplazamiento del concurso

Los acreedores de Abengoa tendrán que poner más dinero si se prolongan las negociaciones para la adhesión al convenio, que la empresa espera cerrar en un mes

Foto: Parque solar de Abengoa en Sanlúcar la Mayor (Sevilla). (Reuters)
Parque solar de Abengoa en Sanlúcar la Mayor (Sevilla). (Reuters)

Abengoa salvó este lunes un nuevo 'match-ball' al conseguir adhesiones suficientes para solicitar al juez un aplazamiento de siete meses antes de declarar el concurso de acreedores. La empresa andaluza consigue así ganar tiempo para que sus acreedores firmen el plan de reestructuración que le evitaría la suspensión de pagos. Ahora bien, no tiene ni mucho menos liquidez suficiente para aguantar todo este tiempo; si las negociaciones se alargan más allá de finales de abril, fecha en que Abengoa espera tener cerrado el acuerdo, los acreedores tendrán que volver a 'aflojar la mosca' para que pueda pagar las nóminas y seguir funcionando.

Así lo aseguran distintas fuentes implicadas en el proceso, que recuerdan que la compañía pudo abonar la nómina de febrero -con retraso- gracias a que la banca desbloqueó la liquidez necesaria a cambio de la 'rendición' de Felipe Benjumea a sus exigencias de quedarse por debajo del 5% del capital. Posteriormente, la semana pasada, firmó una inyección de 137 millones procedente de varios fondos acreedores con un interés disparado de euribor más el 14,5% y la garantía del 14,3% del capital de Atlántica Yield (la filial norteamericana de Abengoa).

Con esta línea, teóricamente podrá pagar la nómina de algún que otro mes, pero tampoco le da para seguir funcionando mucho más allá. Un portavoz de la empresa asegura no tener calculado cuánto tiempo les permite funcionar esa cantidad, y otras fuentes consultadas aseguran que apenas 30 días. De ahí el interés de Abengoa en cerrar el acuerdo en abril, puesto que, de lo contrario, tendrá que buscar otros acreedores dispuestos a poner más dinero en la empresa y aceptar las condiciones draconianas que le impongan.

Necesita el 75% del pasivo y solo tiene el 40%

Por tanto, la cuestión crítica es si podrá conseguir suficientes adhesiones al plan de reestructuración en un plazo tan breve. Y, 'a priori', se antoja complicado. Abengoa necesita alcanzar el 75% del total del pasivo (no solo de la deuda financiera, como en el caso de la solicitud de prórroga de ayer) para poder imponer esas condiciones al 25% restante, según el real decreto-ley de medidas urgentes en materia de refinanciación y reestructuración de deuda empresarial aprobado en marzo del año pasado.

Sin embargo, de momento, solo cuenta con el 40%: los bancos del llamado G6, tras la salida del Sabadell (Santander, Caixabank, Bankia, Popular, Crédit Agricole y HSBC), y los fondos de inversión asesorados por la consultora Houlihan Lockey (entre otros, Blackrock, D. E. Shaw, Värde Partners, Invesco, Eton Park, Elliott International o Centerbridge). Para alcanzar ese 75%, tiene que sumar al resto de los fondos, a bonistas particulares y, sobre todo, a los proveedores.

Los proveedores y los bonistas, en contra

Y ahí es donde aparecen los problemas. Porque ni los tenedores de bonos ni los proveedores están dispuesto a adherirse a un convenio de acreedores que les condena a quitas de hasta el 70%, es decir, a recuperar solo el 30% de su dinero. Fuentes de ambos colectivos aseguran que su objetivo no es llevar a Abengoa a la liquidación, dado que esa situación es la peor para todos, pero sí renegociar las condiciones propuestas por la compañía para recibir un porcentaje mayor. Y es que estas quitas son inasumibles para muchos de ellos: por ejemplo, muchos proveedores son pequeñas empresas que tendrían que cerrar y despedir a sus empleados si no cobran un porcentaje mayor de lo que se les debe.

Por tanto, salvo que Abengoa esté dispuesta a ceder en este punto y sus principales acreedores a asumir una parte mayor de la quita para hacerlo posible, la negociación se presenta bastante más larga de lo que espera la empresa. Y ello conllevaría la necesidad de aportaciones de liquidez adicionales para poder seguir en funcionamiento. Así que Abengoa ha superado un nuevo ultimátum, pero ni mucho menos está salvada y le quedan muchos desafíos todavía por delante.

Abengoa salvó este lunes un nuevo 'match-ball' al conseguir adhesiones suficientes para solicitar al juez un aplazamiento de siete meses antes de declarar el concurso de acreedores. La empresa andaluza consigue así ganar tiempo para que sus acreedores firmen el plan de reestructuración que le evitaría la suspensión de pagos. Ahora bien, no tiene ni mucho menos liquidez suficiente para aguantar todo este tiempo; si las negociaciones se alargan más allá de finales de abril, fecha en que Abengoa espera tener cerrado el acuerdo, los acreedores tendrán que volver a 'aflojar la mosca' para que pueda pagar las nóminas y seguir funcionando.

Concurso de acreedores Felipe Benjumea
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