BBVA y Santander exigen a Celsa un ajuste de 2.000 personas para refinanciar la deuda
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LA COMPAÑÍA RECHAZA EL BRUSCO PLAN DE RECORTES

BBVA y Santander exigen a Celsa un ajuste de 2.000 personas para refinanciar la deuda

Los principales acreedores de la siderúrgica catalana han encargado un informe a FTI Consulting para diagnosticar el problema real del grupo, que adeuda 2.700 millones

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Foto: Celsa Group.

Celsa Group, la mayor empresa industrial de Cataluña, se enfrenta a unos duros meses de negociaciones con la banca acreedora, a la que adeuda 2.700 millones de euros. Mientras la empresa considera que aplazando de nuevo el vencimiento de los créditos y con un nuevo plan industrial de expansión sería suficiente para superar la crisis en la que se encuentra, BBVA y Santander, los principales prestamistas, aseguran que la multinacional con sede en Barcelona necesita un brusco ajuste de su capacidad productiva, que supondría el despido del 50% de la plantilla en España.

La banca justifica esta conclusión en base al informe solicitado a FTI Consulting para hacer una radiografía de la situación real de Celsa. La consultora presidida por Andrea Brentan, exconsejero delegado de Endesa, de la que se fue con 11 millones de indemnización bajo el brazo, estima que el grupo de la familia Rubiralta tiene que acometer el cierre de la mitad de sus plantas en España. En concreto, las que forman parte de la división Celsa Norte, que incluye instalaciones en A Coruña, Asturias, Bilbao, Santander, así como las de Barcelona y Bayona (Francia).

De llevarse a cabo esta propuesta, bendecida por BBVA y Santander, los mayores acreedores, y seguida de cerca por Caixabank y Sabadell, otros de los prestamistas más relevantes pero más sensibles por la cercanía catalana, Celsa debería poner en marcha en las próximas semanas un plan de bajas de 2.000 personas, la mitad de la plantilla del grupo en España. El informe tiene en consideración la opinión del auditor, Ernst & Young (EY), que ha advertido a la compañía que debería provisionar 841 millones por créditos fallidos intragrupo concedidos a las dos filiales que agrupan los activos de Celsa Norte, Nervacero y Celsa Atlantic.

“A este respecto, en el contexto actual, consideramos que el importe recuperable de dichas inversiones, prudentemente valorado, a la fecha de este informe, a través del descuento de flujos de efectivo esperados de cada entidad, implica que, excepto una parte del crédito financiero ordinario concedido a cada una de ellas, la sociedad debería deteriorar íntegramente el resto de las citadas inversiones”, sentencia EY en su última memoria anual.

La banca, que hasta hace medio año no le había dado mucha importancia a la advertencia del auditor y que había concedido a los Rubiralta otro año más para pagar pequeños créditos a los que no podían hacer frente, estima ahora que con esas salvedades el Banco de España y el Banco Central Europeo (BCE) le obligarán más pronto que tarde a provisionar parte de los 2.700 millones de deuda.

Plan alternativo sin despidos

Los gestores de Celsa están manteniendo conversaciones con los responsables de BBVA, Santander, Caixabank y Sabadell para explicarles que no es necesario poner en marcha un ajuste tan severo y que tienen un plan alternativo que garantizaría, con el aplazamiento del pago del pasivo, la continuidad industrial, la de la plantilla y el cumplimiento de las obligaciones financieras. Una estrategia que pasaría, entre otras medidas, por ampliar la planta de Bayona, abrir nuevas instalaciones de ferrallas y por una integración vertical del proceso de producción. Además, explican que la producción ya se ha disminuido un 30%, desde 10 a siete toneladas, al reducir los turnos de trabajo.

Por contra, fuentes de varias entidades financieras sostienen que Celsa no solo tiene un problema financiero de gran magnitud, derivado de su deuda -la relación del pasivo sobre el ebitda es de más de 13,5 veces, cuando lo normal sería no pasar de tres-, sino también operativo. En concreto, se refieren al impacto en el mercado del acero producido por China a precios muy bajos, lo que ha provocado quejas formales de los productores europeos ante la UE por 'dumping', así como la caída de la demanda de los países árabes por el desplome del precio del gas y el petróleo.

Desde la compañía, donde reconocen parte del diagnóstico, pero discrepan de la medicina, se sostiene que ahora no tiene sentido aplicar un plan tan agresivo porque Reino Unido (está presente en Gales e Irlanda) ya ha frenado la competencia desleal china y bielorrusa, y se confía en que Europa tome las mismas medidas para proteger al sector, además de que Argelia quite los aranceles a la compra de acero europeo. Unas expectativas que la banca deberá poner en la balanza junto al informe de FTI Consulting para tomar una decisión a corto plazo.

La referencia que preocupa a los acreedores es ArcelorMittal, el gigante del acero, que registró pérdidas de 7.100 millones en 2015. Unos números rojos que le han obligado a ampliar capital en 3.000 millones y a implementar un plan de ajuste "planta por planta" que se traducirá en miles de despidos.

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