merrill lynch pone en alerta a los inversores

BBVA tiene un riesgo de casi 20.000 millones al petróleo y a las materias primas

Los analistas de Merrill Lynch advierten de que el banco español podría verse afectado por el colapso de ambas industrias al obtener el 68% de su beneficio de países vinculados a estos sectores

Foto: BBVA inaugura en México su nueva sede de 50 pisos y 650 millones de dólares. (EFE)
BBVA inaugura en México su nueva sede de 50 pisos y 650 millones de dólares. (EFE)

Mientras esta semana Francisco González inauguraba feliz la Torre BBVA Bancomer, el edificio más alto de Ciudad de México, acto para el que se hizo acompañar por el presidente del país, Enrique Peña Nieto, en la segunda mayor economía de Latinoamérica sucedían asuntos de gran relevancia. Peña Nieto destituía a Enrique Lozoya, director general de Pemex, la petrolera nacional, la empresa de la que depende en gran parte el PIB local. Un cambio para tratar de evitar la quiebra del que fuera segundo mayor accionista de Repsol, que el año pasado perdió más de 10.100 millones de dólares.

Al mismo tiempo, Bank of America Merrill Lynch publicaba un informe sobre BBVA en el que alertaba de la exposición del banco español a la industria petrolífera y a las materias primas, los dos sectores que tienen en vilo a todo el planeta, advirtiendo de que los riesgos se acercaban sigilosamente. El bróker americano aseguraba que la entidad presidida por Francisco González tenía concedidos 15.000 millones a empresas relacionadas con el crudo y unos 4.000 millones a las conocidas como 'commodities'.

Un riesgo que Merrill Lynch considera manejable, ya que solo representa el 3% de la cartera total de BBVA, pero al mismo tiempo preocupante, porque el banco con sede en Bilbao es el segundo de México, cuya economía está ligada a la evolución del petróleo, y el cuarto de Texas, estado americano que tiene a la exploración y producción del oro negro como una de sus mayores industrias. De hecho, el bróker ha reducido la previsión de crecimiento de la economía mexicana por la ralentización de la actividad corporativa del país, por la debilidad mostrada por el sector manufacturero estadounidense y por la mayor presión fiscal que impondrá el Gobierno de Peña Nieto para compensar la caída de los ingresos.

El presidente de BBVA, Francisco González, en la inauguración de la nueva sede de su filial mexicana. (EFE)
El presidente de BBVA, Francisco González, en la inauguración de la nueva sede de su filial mexicana. (EFE)

Como consecuencia de este análisis, Merrill Lynch ha rebajado el precio objetivo de las acciones de BBVA, desde los 6,10 euros por título anterior hasta los 5,70 euros. Los expertos de esta firma consideran que el banco español cotiza con una prima no justificada sobre sus comparables del sector, motivo por el cual recomienda infraponderar el valor al no descartar un nuevo recorte de su tasación.

Exposición al oro negro

Y es que Merrill Lynch explica con claridad que BBVA obtiene el 68% de su beneficio de países en los que el petróleo y las materias primas son vitales para sus economías. Solo México genera el 40% de los resultados. Además, añade que la entidad española no ha detallado cuántos de los 30.000 millones de bonos de empresas mexicanas que tiene en cartera están relacionados con el crudo y cuántos de los 11.000 millones que tiene en Estados Unidos tienen vinculación con el oro negro.

Porque el informe desliza que, aunque la morosidad de BBVA Compass, su franquicia americana, es muy baja, el banco se verá afectado por el colapso del sector, ya que muchas empresas locales han quebrado después de que el barril de petróleo se haya desplomado más de un 60% en los últimos 12 meses. Y especialmente si se tiene en cuenta que en el mercado se descuenta que el precio del crudo permanecerá bajo durante al menos 2016. De hecho, en el último trimestre ya repuntó hasta el 0,79%, desde el 0,3% anterior.

Respecto al capital, Merrill Lynch sostiene que BBVA tiene un déficit de 2.900 millones de euros sobre el objetivo autoimpuesto del 11%, tras acabar 2015 con un ratio 'fully loaded' del 10,3%, al incluir por primera vez 1.500 millones de plusvalías sin realizar sobre deuda española. Aunque los gestores del banco español confían en generar beneficios suficientes para elevar este medidor de solvencia hasta 2017, el documento expone que la entidad va muy justa y tiene dudas sobre su capacidad de robustecer el capital, crecer al mismo tiempo y pagar dividendo a los accionistas. Esos 2.900 millones representan el 8% de la capitalización del grupo, por lo que deja entrever que no sería descartable una ampliación de capital al preguntarse si ¿es cuestión de tiempo?

Desde el banco explican que en ningún caso se plantea ninguna emisión de acciones nuevas y que, en el caso de no alcanzar el objetivo del 11% por la vía ordinaria, la entidad dispone de herramientas para lograrlo, como la reducción del ritmo de crecimiento en países como Turquía. En todo caso, subrayan que esa meta de solvencia ya está por encima de las exigencias del Banco Central Europeo. 

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