el legado de ferrovial

Quién es quién en el clan Del Pino tras el divorcio amistoso de los hermanos

Durante una década, y siempre con la vista puesta en blindar a Ferrovial de las disputas familiares, los cinco hermanos Del Pino ha ido construyendo cada uno su propio camino. Ahora ya todos vuelan libres

Foto: Gráfico: El Confidencial
Gráfico: El Confidencial

María, Rafael, Fernando, Leopoldo y Joaquín Del Pino y Calvo-Sotelo. Son los cinco hijos nacidos del matrimonio entre Rafael del Pino Moreno, fundador de Ferrovial y uno de los empresarios más importantes del último siglo en España, y Ana María Calvo-Sotelo Bustelo, hermana del expresidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo. Sus apellidos, por tanto, les preceden a todos ellos, una herencia que convierte en noticia casi cualquier paso que afecte a su situación familiar.

La última se ha producido este misma semana, cuando Leopoldo ha decidido desprenderse de la mitad de su participación en la compañía, un 4,15%, paso que el mercado ha interpretado de manera negativa, por tratarse de la primera colocación relevante de un miembro de la familia Del Pino desde que el pasado verano decidiesen romper su acción concertada y completaran así un divorcio amistoso, tejido a lo largo de la última década, que permite a cada uno volar definitivamente por libre.

A pesar de la discreción que caracteriza a todos ellos, y del sigilo con el que han tratado de abordar siempre sus diferencias, el hecho de controlar una de las principales compañías del país ha hecho que, poco a poco, se hayan ido filtrando las tensiones que existen entre los hermanos. Unas desavenencias que, no obstante, han sabido ir abordando siempre bajo la máxima que tanto defendió su padre de separar el negocio de la familia. De hecho, Rafael del Pino Moreno fue uno de los grandes impulsores de la creación de protocolos que eviten trasladar a la empresa las diferencias que, como cualquier familia, también sufren las grandes sagas empresariales, incluidas aquellas que consiguen llegar al selectivo Ibex 35. 

Rafael del Pino.
Rafael del Pino.

Capitaneados por su madre tras el fallecimiento del padre en 2008, los hermanos Del Pino han ido poco a poco repartiéndose el legado para, cada uno, abordar sus propios retos profesionales dentro y fuera de Ferrovial y de la otra gran institución que creó el patriarca, la Fundación Rafael del Pino. Los dos hermanos mayores, María y Rafael, están al frente de cada una de ellas; el segundo como presidente del grupo de infraestructuras, relevo que ya recibió en vida del fundador, y la primera manteniendo dentro de la saga el lado más filantrópico de la familia.

Los dos, junto a Joaquín y Leopoldo, también forman parte del consejo de administración de Ferrovial, órgano donde sus participaciones ya no están sindicadas, pero que permiten seguir manteniendo entre todos un control superior al 30%, límite a partir del cual cualquier inversor que intente tomar el control de la compañía está obligado a lanzar una opa. No obstante, en la última década, la familia ha visto reducir su participación primero por debajo del 50%, hasta situarse en el 40%, y tras la reciente venta de Leopoldo, a cerca del 35% que se reparten los cuatro hermanos que permanecen en el capital: Rafael (20,1,%), María (8,09%); Leopoldo (4,1%) y Joaquín (2,52%).

Sede de la Fundación Rafael del Pino.
Sede de la Fundación Rafael del Pino.

Además, este último y la única fémina controlan de manera conjunta otro 1,209% a través de Casa Grande de Cartagena. La otrora gran sociedad patrimonialista de la familia ahora sólo tiene en su cúpula a estos dos hermanos, que siempre se han identificado como los más dispuestos a tender puentes entre todas las ramas, unos esfuerzos que no han impedido que tanto Rafael como Fernando y Leopoldo hayan preferido gestionar su patrimonio fuera del Family Office de la saga, los dos primeros, creando sus propias sociedades de inversión, y el último abordando una dirección similar tras aglutinar gran parte de su fortuna en la sicav Tosqueta, creada en 2013 y que suma más de 107 millones de euros.

Leopoldo abandonó sus labores ejecutivas en el Grupo Ferrovial en 2009, cuando la compañía, en los momentos más duros de la crisis, vendió la división de aparcamientos de Cintra a Empark, y éste decidió emprender nuevos retos junto a la empresa portuguesa. Pero, cuatro años después se desligó de esta sociedad para crear su propia compañía, Iberpark, que poco a poco, y con la discreción que caracteriza a los Del Pino, se ha convertido en uno de los referentes del sector en un momento en el que, se espera, va a haber un importante movimiento de consolidación.

Fernando fue el primero en desligarse del hólding familiar para centrarse en su propia sociedad, Myway, movimiento que inició hace casi una década y que le ha llevado a ser el único de los cinco hermanos que no ocupa un sillón en el consejo de administración de Ferrovial. Considerado un alma inquieta y liberal, forma parte del Think Tank Civismo y, a pesar del pudor que despiertan en toda la familia los focos, ha publicado artículos de opinión en varios medios de comunicación y hace públicas sus reflexiones sobre la sociedad actual y la economía a través de su blog personal.

Joaquín, además de ser consejero de Ferrovial y vicepresidente de Casa Grande de Cartagena, está al frente de la gestora Pactio, paraguas bajo el que se cobijan siete sicavs ligadas a la familia -Addition, Allocation, Altais, Chart, Keeper, Match Ten y Tosqueta- que juntas suman cerca de 840 millones. No obstante, dentro de todos los movimientos que han ido dando los hermanos en los últimos años para repartirse la fortuna familiar, también se ha repartido la presidencia de estos vehículos entre María, Joaquín, Leopoldo y su madre, Ana María, fórmula que permite a cada uno aplicar sus criterios de inversión.

Diferencias de inversión

Uno de los puntos de disensión entre los hermanos han sido las diferentes visiones que, en diversos momentos, han tenido sobre cómo organizar las inversiones de las sagas. Entre los capítulos más espinosos están las participaciones bursátiles que tomaron en varias compañías tras la primera gran reorganización del patrimonio que hicieron para blindar a Ferrovial de las disputas entre ellos.

Fue en el año 2006 cuando Casa Grande de Cartagena vendió a Portman Baela (otra sociedad familiar) el 17,777% que controlaba en la constructora. Para evitar pagar a Hacienda peajes millonarios por las plusvalías de esta transacción, decidieron invertir en sociedades cotizadas, en las que empezaron a tomar participaciones del 5%, ya que estas compras se beneficiaban de incentivos fiscales.

La fallida política de toma de participaciones en cotizadas y el nuevo rumbo que ha dado Rafael a Ferrovial ha aflorado las diferentes sensibilidades

Así fue como la saga se hizo con el 5% de Acerinox, Gamesa, Indra, Ebro, Pastor y Dinamia, participaciones se han ido deshaciendo con serias minusvalías e importantes roces, ya que no todos los hermanos apoyaban por igual esta fórmula. Del mismo modo, más de uno se ha mostrado crítico con el rumbo que tomó Ferrovial cuando, bajo el mando de Rafael, decidió embarcarse en la compra de los aeropuertos británicos, con Heathrow a la cabeza, y llegó a disparar su endeudamiento hasta los 30.000 millones.

Tras unos duros años, la compañía ha conseguido recuperar el vuelo, como demuestra la revaloración del 135% que suma en los últimos cinco años. Pero le ha supuesto pagar un duro peaje, tanto por el elevado número de desinversiones que he tenido que llevar a cabo el grupo, como por el fuerte recorte del peso de la familia en el capital del grupo.

Ahora, la gran incógnita es si Rafael continuará acompañado por María, Joaquín y Leopoldo en el capital, lo que permite estar por encima del límite de opa, o si el reciente movimiento dado por el último será replicado y dejará a una de las empresas más importantes de la bolsa española a expensas de potenciales compradores.

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