hay casi un centenar de proyectos en espera

Colapso en Urbanismo por los volantazos de Carmena y la falta de técnicos

Los proyectos se amontonan en Urbanismo, donde realizar un sencillo trámite se ha convertido en una compleja espera debido a la falta de recursos y al cambio de criterio del nuevo Gobierno

Foto: Promoción de viviendas en construcción. (EFE)
Promoción de viviendas en construcción. (EFE)

"La Concejalía de Urbanismo está completamente colapsada, tiene un atasco de cerca de un centenar de proyectos". Esta frase es confirmada por varios profesionales del sector inmobiliario, que desde hace meses están viendo cómo cada vez son más lentos todos los procesos que intentan tramitar con esta área del Ayuntamiento de Madrid.

Sus quejas son escuchadas pacientemente por los técnicos del área, que son los primeros en lamentarse de esta situación, ya que es consecuencia de varias causas, una de ellas, la falta de plantilla. Los profesionales de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid han visto cómo, en los últimos años, la política de ajuste de las plantillas públicas ha hecho que solo se estén cubriendo una décima parte de los puestos que van quedando vacíos, sobre todo, por jubilaciones.

A este mal generalizado se suma uno concreto derivado de las promociones que el nuevo Ejecutivo de Manuela Carmena ha llevado a cabo en esta área y que ha terminado en una situación donde se cumple la máxima de que 'hay muchos jefes para pocos indios'. "El nuevo organigrama solo tiene cabezas. No han cubierto los mandos intermedios, lo que complica la firma de expedientes una vez hecho el informe por parte de los técnicos", denuncia una fuente del consistorio.

Manuela Carmena.
Manuela Carmena.

A esta falta de recursos se ha sumado el giro de 180 grados que el nuevo equipo de Manuela Carmena ha dado al urbanismo de la capital, poniendo en cuarentena numerosos proyectos, dando por imposibles otros e, incluso, desatando una batalla entre las propias bases de su partido, Ahora Madrid, que ha terminado de enredar un área ya de por sí compleja y polémica.

Operación Chamartín, Plaza de España, Campamento, Bernabéu o Calderón son, probablemente, los casos más conocidos que se han quedado atrapados en este cambio político, pero el volantazo dado por el nuevo Ejecutivo ha arrollado a todo tipo de proyectos, desde residenciales, como los planes para levantar viviendas en los solares de Raimundo Fernández Villaverde y Padre Damián, a los tocados por un tinte más cultural y de protección del patrimonio, como ocurre con el Palacio de la Música o el frontón Beti Jai.

Palacio de la Música, en Gran Vía.
Palacio de la Música, en Gran Vía.

Todo ello, sin olvidar grandes operaciones que siguen esperando su momento, como la transformación del Palacio de Congresos del Paseo de la Castellana en un hotel, el arranque definitivo de la Quinta Torre, o la reforma de Plaza de España, que ha abierto otro concurso de ideas.

Incluso las operaciones que han recibido las bendiciones públicas del consistorio, como toda la transformación del Complejo de Canalejas, siguen esperando los correspondientes pronunciamientos administrativos, mientras que otras, como la mejora de las plazas de Azca, han terminado siendo financiadas con dinero privado para evitar retrasos.

Nuevo modelo

A estos dos factores, se ha sumado un tercero: el apetito por los proyectos de transformación y valor añadido. Esta nueva realidad tiene uno de sus principales motivos en los bajos tipos y en el exceso de liquidez, que han disparado las operaciones sobre activos inmobilarios ante las dificultades para encontrar rentabilidad en la renta fija y variable.

Tanta demanda ha encarecido precios, sobre todo de los inmuebles más seguros, lo que ha hecho que cada vez más inversores estén girando sus ojos hacia la compra de edificios con problemas de licencias o cambios de uso, ya que al requerir mayor gestión y asumir más riesgos, prometen también mayores ganancias.

La consecuencia inmediata de la proliferación de este tipo de obras es que multiplican también la carga de trabajo en Urbanismo, por la necesidad de elaborar informes, resolver preguntas y autorizar cambios. Un ejemplo del creciente interés por este tipo de obras es el largo rosario de proyectos que se están llevando a cabo en arterias principales como Gran Vía, Preciados, Sol o Fuencarral, calles donde se han disparado las consultas y peticiones ligadas a cambio de uso o nuevas licencias y que, ahora, se enfrentan a largos retrasos. Es la gota que ha colmado el vaso.

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