la banca se resiste a prestarle más dinero

Abengoa asegura las nóminas de los 25.000 empleados a costa de los proveedores

La compañía acuerda aplazar el pago de facturas por 50 millones de euros para que los trabajadores puedan cobrar el mes de diciembre y evitar así un conflicto social a las puertas del 20-D

Foto: La planta de Abengoa en Sanlúcar la Mayor. (Reuters)
La planta de Abengoa en Sanlúcar la Mayor. (Reuters)

Buenas noticias para los empleados de Abengoa dentro del caos en que se ha convertido el grupo de ingeniería. Según indican fuentes próximas a las conversaciones, la compañía ha acordado con la banca garantizar el abono de las nóminas de diciembre a los cerca de 25.000 empleados repartidos por todo el mundo a cambio de suspender el pago de facturas a proveedores por cerca de 50 millones de euros. Mientras tanto, las partes siguen buscando una solución para eludir un concurso de acreedores que se da por hecho.

El presidente de Abengoa, José Domínguez Abascal, tiene previsto reunirse esta tarde con los sindicatos para trasmitir algo de tranquilidad dentro del volcán en que vive la otrora exitosa multinacional sevillana. El sustituto de Felipe Benjumea, que se ha garantizado una indemnización de 12 millones pese a dejar el grupo al borde de la quiebra les informará de que las nóminas de este mes están aseguradas con el exiguo dinero que aún hay en caja a cambio de aplazar el pago de facturas a suministradores. Es decir, cobrarán los empleados de Abengoa, pero dejarán de percibir sus emolumentos los trabajadores de los proveedores.

Este es el acuerdo sobre la marcha que se ha alcanzado entre la compañía y la banca en las maratonianas reuniones que están manteniendo todos los días para buscar una solución que permita que la empresa llegue viva a fin de año. Una meta para la que Abengoa necesita ahora 115 millones, 15 más de los que solicitaba hasta la semana pasada. Un dinero que los acreedores principales no quieren poner encima de la mesa salvo que se encuentre la fórmula para garantizar que tendrán preferencia en el caso de que el grupo entre definitivamente en concurso.

“La prioridad son las nóminas”, indican fuentes financieras al tanto de las conversaciones, en las que participan activamente Banco Santander, Caixabank, Bankia, Sabadell, Popular, Credit Agricole y HSBC, más el sueco EKN, el tercer mayor prestamista. Al mismo tiempo, señalan que no habrá dinero nuevo excepto si se asegura prioridad futura en el cobro, porque todos los bancos tienen claro que la compañía andaluza pasará del preconcurso a la suspensión de pagos antes o después. El único objetivo de la banca es que la bancarrota sea ya en 2016 para poder hacer sus millonarias provisiones en 24 meses en lugar de inmediatamente, como exigiría el Banco de España.

Primeras ejecuciones mientras se busca salvador

En busca de esa alternativa, la banca ha pedido al despacho norteamericano Sullivan que analice si esos 115 millones podrían estar garantizados con acciones de Abengoa Yield, la filial americana que cotiza en bolsa y que parcialmente ya está hipotecada a favor de bonistas que suscribieron determinadas emisiones realizadas por la matriz. Una opción que parece poco probable, porque algunos de estos inversores institucionales ya han comenzado a ejecutar las garantias por el impago la semana pasada de los intereses de las citadas emisiones domiciliadas en Irlanda.

En concreto, han pedido la pignoración de 5,87 millones de títulos de Abengoa Yieldco, equivalentes al 5,8% del capital. De esta manera, Abengoa reduce su participación en la filial al 43%, lo que dificulta aún más si cabe su salvación.  Así consta en una comunicación que ha sido remitida a la SEC, el órgano regulador de los mercados financieros en Estados Unidos, país que tiene una exposición a la empresa española de 2.600 millones de dólares garantizados por el Ministerio de Energía.

A la par, la banca está tratando de vender sus 5.000 millones de deuda corporativa a fondos de gran tamaño dispuestos a quedarse con Abengoa a precio de saldo, siempre y cuando los acreedores acepten una quita previa del pasivo de al menos el 50%. Los miembros del conocido como G-7 han contactado con una docena de potenciales candidatos, entre los que están Blackstone, Carlyle, Brookfield y Macquarie, entre otros. 

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