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ACS, Inditex y Seat... las empresas que más se juegan en el Tratado de Libre Comercio
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por sus planes de expansión

ACS, Inditex y Seat... las empresas que más se juegan en el Tratado de Libre Comercio

El TTPI sí que puede servir para darle un entierro digno a la Organización Mundial del Comercio (OMC), convertida en un organismo zombi tras el fracaso de la ronda de Doha

Foto: Varias personas se manifiestan en contra del Tratado de Libre Comercio en Berlín. (EFE)
Varias personas se manifiestan en contra del Tratado de Libre Comercio en Berlín. (EFE)

El presidente de ACS, Florentino Pérez; el propietario de Inditex, Amancio Ortega, y el máximo responsable de Seat, Francisco Javier García Sanz, son tres de los grandes empresarios españoles que más se juegan en el acuerdo de comercio internacional Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (más conocido por sus siglas en inglés TTPI), que están negociando Estados Unidos y la Unión Europea. Las perspectivas de sus respectivos sectores de actividad cambiarán de manera radical en caso de que se firme este pacto, según explican fuentes de la UE conocedoras de las negociaciones.

El TTPI es conocido, en esencia, por las polémicas que desata. Para la izquierda, se trata de un acuerdo que va a desplazar el poder de los países hacia las multinacionales y que va a privatizar la justicia para dejarla en manos de tribunales de arbitraje. Para la derecha, se trata de un pilar del libre comercio que va a disparar el crecimiento económico y que, sobre todo en el lado europeo, va a sacar a la UE de su estancamiento. Pero más allá de dudosos análisis partidistas, el TTPI puede tener importantes consecuencias para sectores determinados.

Es el caso de la automoción, ramo donde García Sanz, quien además ejerce de vicepresidente de compras de Volkswagen, es el directivo más poderoso de España. El acuerdo no supondrá un cambio relevante en los aranceles de los coches, pero sí en las homologaciones técnicas que se piden a un lado y otro del Atlántico. Si el TTPI llega a buen puerto, España, que es el segundo fabricante de coches de Europa, tendrá muchas más facilidades para exportar a un mercado tan importante como el norteamericano, donde fabricantes extranjeros como Toyota o VW -antes del ‘dieselgate’- ya se han hecho un hueco.

En automoción, donde el nivel de los aranceles es del 2,5%, el objetivo de ambas partes en la mesa de negociación es armonizar las normativas de EEUU y la UE sin comprometer la seguridad.

Oportunidad para la armada Inditex

Pero España no es solo una potencia haciendo coches. La moda española es otro fenómeno en plena expansión internacional y aquí el proteccionismo sí es determinante. Estados Unidos aplica actualmente un 10% de arancel a las importaciones de confección y textil. Todo lo que se rebajase, favorecería el margen de grupos como Inditex, Mango, Desigual o Cortefiel, con tiendas en Estados Unidos o planes de expansión en ese país, según explican fuentes comunitarias conocedoras del proceso.

En otros sectores de moda, el impacto será todavía mayor. El arancel para el calzado es del 20% en el mercado americano, con lo que una reducción del mismo sería una gran oportunidad para grupos como Camper o para toda la industria del calzado en Alicante.

Contratos públicos

Pero donde el TTPI provocará cambios de mayor calado será en el sector de la obra pública, donde grupos como ACS, Sacyr o Ferrovial han demostrado capacidad de crecimiento internacional. Pero EEUU, en este momento, aplica una política proteccionista de privilegiar a las empresas locales, en detrimento de los grupos extranjeros. Los negociadores están intentando que se acabe este veto 'de facto', en especial en el sector del transporte ferroviario, donde Europa tiene grandes jugadores como Siemens o Alstom.

El acuerdo lo negocian grupos de cerca de 120 negociadores por banda, divididos en 20 mesas en función de los sectores o intereses, como es la protección.

Cada sector, un mundo

Cada sector es un mundo en el TTPI. En farmacia, por ejemplo, tanto la UE como Estados Unidos tienen mucho que ganar con el reconocimiento mutuo de inspecciones, lo que evitaría duplicidades y ahorros de tiempo en las autorizaciones. En cambio, en alimentación y agricultura es Estados Unidos a quién se le abre todo un mundo de oportunidades si consigue sortear la actual política agraria común.

Pese a las promesas de sus promotores, es muy dudoso que el TTPI consiga disparar el crecimiento económico. Independientemente del sector, el arancel medio en Estados Unidos para la UE es del 3,5% y, en el caso contrario, de Europa a EEUU, del 5%. Incluso si se consiguiera el arancel cero, difícilmente se lograría un impacto relevante en el aumento del PIB.

En cambio, el TTPI sí que puede servir para darle un entierro digno a la Organización Mundial del Comercio (OMC), convertida en un organismo zombi tras el fracaso de la ronda de Doha. Tanto el TTPI como el recientemente alcanzado acuerdo Asia-Pacífico aíslan a los países como China, Brasil o Rusia, que estaban bloqueando la ronda. Con EEUU convertido en el gran eje del comercio libre mundial, estos países pierden incentivos para seguir bloqueando la OMC y en cambio los ganan para negociar sumarse a los nuevos pactos, en especial en un entorno económico con menores perspectivas de crecimiento para los BRIC.

El presidente de ACS, Florentino Pérez; el propietario de Inditex, Amancio Ortega, y el máximo responsable de Seat, Francisco Javier García Sanz, son tres de los grandes empresarios españoles que más se juegan en el acuerdo de comercio internacional Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (más conocido por sus siglas en inglés TTPI), que están negociando Estados Unidos y la Unión Europea. Las perspectivas de sus respectivos sectores de actividad cambiarán de manera radical en caso de que se firme este pacto, según explican fuentes de la UE conocedoras de las negociaciones.

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