El 'espionaje' de Endesa alcanzó a El Confidencial para vigilar sus informaciones
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dentro del dispositivo de seguridad montado

El 'espionaje' de Endesa alcanzó a El Confidencial para vigilar sus informaciones

Un redactor de El Confidencial fue puesto bajo la lupa, con el fin de determinar de dónde procedían las informaciones sensibles que publicó este diario sobre la compañía y desenmascarar al ‘topo'

placeholder Foto: El presidente de Endesa, Borja Prado, en la presentación de la Liga Endesa. (EFE)
El presidente de Endesa, Borja Prado, en la presentación de la Liga Endesa. (EFE)

El dispositivo de seguridad puesto en marcha en2014 por el presidente de Endesa, Borja Prado, para tener controlada a su cúpula directivase habría extendido más allá de las paredes de la firma eléctrica. De hecho, y según aseguran distintas fuentes consultadas por este periódico, varios miembros del 'staff' de El Confidencialhabrían estado bajo la lupadel entramado, con el fin de determinar de dónde procedían las informaciones sensibles que publicó este diario sobre la compañía y desenmascarar al presunto ‘topo’.

Como informóayer este rotativo, entre los 'espiados' en Endesa estaban el consejero delegado,Andrea Brentan; el director general de Latinoamérica, Ignacio Antoñanzas; el secretario general del consejo de administración, Salvador Montejo, y el exdirector de relaciones institucionalesAlfonso López. Uno de los objetivos de este dispositivo de vigilancia consistía en identificar quién de entre sus ejecutivos se relacionaba con el periodista Agustín Marco, adjunto al director de El Confidencial, cuyo número de teléfono obra en poder de la firma por razones propias del ejercicio de la profesión periodística.

La empresa se habría acogido a lapotestad que tiene cualquier compañía de hacer una investigación interna o 'forensic' a sus directivossi tiene constancia de que están manteniendo un comportamiento impropio que dañe los intereses del grupo. Endesa se habría limitado a casar los teléfonos de sus ejecutivos con otros ajenos que atesoraba previamente, entre ellosalgunos de los miembros del 'staff' de este diario. Cuestión distinta sería si hubiera lanzado una investigación a posteriori para poner nombre y apellidos a números aflorados enllamadas y cuyo titular desconoce. Un matiz de suma importancia.

De Salgado a Aznar

La historia es de largo aliento. Hay que remontarse años atrás para dar con el inicio de este serial de informaciones incómodas para la eléctrica. Así, corría el 5 de marzo de 2012 y este periódico adelantaba que la exvicepresidenta del Gobierno y exministra de EconomíaElena Salgadohabía fichado como consejera de Chilectra, la filial de Endesa en Chile. Se trata solo de un botón. La sucesión de noticias exclusivas -basadas en información que conocían muy pocos colaboradores- nunca tuvo freno.

Apenas unos meses después, ya en 2013, se sometía a juicio del lector la estrategia seguida por la ‘utility’ en la contratación de expolíticos, al exponer cómo la tarea de ‘lobby’ realizada José María Aznar en favor de la eléctrica no terminaba de convencer a Enel, la sociedad italiana dueña de la española desde 2009, que se planteaba rebajarle el sueldo como asesor. Ese mismo año, se avanzaba el plan de adelgazamiento al que Enel pretendía someter a su filial, debido a la brusca caída de la demanda eléctrica en plena crisis.

En el año 2014, en los meses previos al 'espionaje', El Confidencialpuso de manifiesto las tensiones existentes en Endesa por el cambio de Ejecutivo en Roma -con el aterrizaje en la presidencia de Matteo Renzi- y el nombramiento de nuevos ‘capos’ en Enel. Con la consiguiente limitación en las atribuciones de Prado. En octubre de ese año, se publicaba cómo la cúpula transalpina pedía al banquero que dejara la presidencia ejecutiva de Mediobanca por el conflicto de interesesque supone asesorar a competidores de Endesa.

El dispositivo, coordinado por el jefe de gabinete de Prado,Borja Klingerberg, y porFlorencio J. Retortillo, director de seguridad de la eléctrica, hizo un seguimiento exhaustivo de los movimientos de los citados directivos, así como de otros vinculados a las áreas de legal, auditoría y distribución. La mayoría de las personas que fueron vigiladas haabandonado sus funciones en Endesa desde que finalizase el espionaje. Un cerco que en algún caso han tenido que comunicar en su nuevo destino. La compañía española ha declinado hacer comentario alguno sobre esta información.

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