contrataron los servicios de Intelligence Bureau

El presidente de Endesa montó un dispositivo en 2014 para 'espiar' a su consejero delegado

Bureau Intelligence inspeccionó ordenadores de la cúpula directiva de Endesa, entre ellos el de Andrea Brentan, en busca de correos electrónicos o documentos que pudieran incriminarlo

Foto: El presidente de Endesa, Borja Prado. (EFE)
El presidente de Endesa, Borja Prado. (EFE)

El presidente de Endesa (ver cotización), Borja Prado, montó un dispositivo de seguridad en 2014 para tener controlada a su cúpula directiva, lo que incluía el seguimiento de móviles y ordenadores. Entre los 'espiados' estaban el consejero delegado, Andrea Brentan; el director general de Latinoamérica, Ignacio Antoñanzas; el secretario general del consejo de administración, Salvador Montejo, y el exdirector de relaciones institucionales Alfonso López. Cuatro fuentes distintas consultadas por este periódico han corroborado esta información. La compañía no ha contestado a las llamadas de este diario.

El dispositivo estuvo coordinado por el jefe de gabinete de Prado, Borja Klingerberg, y por Florencio J. Retortillo, director de seguridad de la eléctrica, quienes contrataron en septiembre de 2014 los servicios de Intelligence Bureau, una firma especializada en conflictos tecnológicos, que se encargó de hacer un 'barrido' de las principales salas de reuniones, incluida la del consejo de administración, en busca de micrófonos ocultos por temor a posibles filtraciones sobre las decisiones del máximo órgano de gobierno de Endesa. No se encontraron aparatos sospechosos.

Al mismo tiempo, este equipo hizo un seguimiento exhaustivo de los movimientos de los citados directivos, así como de otros vinculados a las áreas de legal, auditoría y distribución. Emplearon para ello técnicas 'forensic', es decir, técnicas que se valen de la informática para solventar problemas de privacidad, competencia desleal, fraude, robo de información confidencial y espionaje industrial a través del uso indebido de las tecnologías de la información.

El ex CEO de Endesa Andrea Brentan. (EFE)
El ex CEO de Endesa Andrea Brentan. (EFE)

Bureau Intelligence inspeccionó ordenadores de la cúpula directiva de Endesa, entre ellos el de Andrea Brentan, en busca de correos electrónicos o documentos que pudieran incriminar al consejero delegado. De forma repentina, Brentan dejó la compañía el 8 de octubre con una indemnización de 11 millones de euros, destitución que se explicó por el proceso de colocación en bolsa que Enel, la multinacional italiana dueña de Endesa, iba a realizar en noviembre.

Borja Prado siempre lo percibió como el enemigo que la matriz italiana, Enel, le había colocado en España para tenerle controlado y, llegado el momento, desplazarle en la presidencia. Ni Brentan ni ninguno de los nombres mencionados que fueron objeto de 'espionaje' se encuentran en la actualidad en el 'staff' de la compañía.

La investigación fue más allá. Prado, en coordinación con Klingerberg y la directora de la oficina de prensa, Carmen de Azúa, pidió que se hiciera un seguimiento de los teléfonos móviles de Brentan, Antoñanzas, Montejo y López, con el objetivo de saber con qué personas hablaban y si hacían filtraciones que pudieran ir contra los intereses de la compañía o de su presidente. El Confidencial tiene constancia de que algunos de estos afectados fueron llamados al despacho de Prado, quien les sometió a un careo sobre determinadas llamadas registradas.

Al conocer este dispositivo, alguno de los espiados pidió explicaciones al presidente de Endesa, al considerar que se estaba violando su intimidad. Según estas mismas fuentes, el primer ejecutivo de la eléctrica les respondió que, “de haber algo, es todo legal”. Prado se refiere a que cualquier compañía tiene la potestad de hacer una investigación interna o 'forensic' a sus directivos si tiene indicios o constancia de que están teniendo un comportamiento impropio que dañe los intereses del grupo.

El objetivo era conocer si alguno de ellos filtraba informaciones a la prensa, en especial las relacionadas con el doble trabajo de Prado como presidente de Endesa y presidente de Mediobanca, entidad financiera desde la que al mismo tiempo asesoraba a inversores -al fondo CVC- para comprar activos -el negocio de E.ON en España- de competidores de Endesa. Ante este eventual conflicto de intereses, Prado fue obligado por Enel a dejar la presidencia ejecutiva de Mediobanca y centrarse exclusivamente en la eléctrica, tal y como publicó El Confidencial.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Los trabajos de espionaje, que fueron pagados con fondos de Endesa pese a que su propósito final era proteger la imagen del presidente, dieron lugar a la elaboración de un informe interno que fue revisado en dos ocasiones por Prado, Klingenberg y Azúa, responsable de la oficina de prensa y que se encuentra en la recta de salida tras más de siete años en la compañía.

Además de la salida sorpresa de Brentan, la mayoría de las personas que fueron vigiladas ha abandonado sus funciones en Endesa desde que finalizase el espionaje. El 5 de noviembre de 2014, Ignacio Antoñanzas, el entonces director general de Enersis, el 'holding' latinoamericana de la eléctrica española, dejó su puesto tras una remodelación ordenada desde Roma y que también supuso la salida del consejo de esta filial de Borja Prado y de Elena Salgado, ministra durante la etapa del PSOE. Posteriormente, el pasado 1 de agosto, Salvador Montejo, consejero de la empresa energética entre 2012 y 2014 -sustituyó a Luis de Guindos cuando fue nombrado ministro de Economía-, también cesó como secretario del consejo.

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