el banco trocea los activos para su venta

Cerberus ofrece 2.000 millones por la deteriorada cartera inmobiliaria de Bankia

El fondo asesorado por José María Aznar Botella es uno de los que finalmente han presentado oferta por los suelos y las viviendas que el banco aún tiene en balance tras provisionarlos en 1.300 millones

Foto: Vista de la torre de Bankia en la madrileña Plaza de Castilla. (EFE)
Vista de la torre de Bankia en la madrileña Plaza de Castilla. (EFE)

Pese a que la inestabilidad política ha provocado cierta aversión de los inversores institucionales extranjeros a invertir en España, el ladrillo sigue teniendo muchos seguidores entre los fondos oportunistas. Prueba de ello es que Bankia recibió hace dos semanas las ofertas vinculantes por su cartera inmobiliaria. Una de ellas es de Cerberus, el fondo asesorado por José María Aznar Botella, que ya gestiona los activos tóxicos del banco público.

Según han confirmado fuentes próximas a la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri, el pasado 18 de septiembre varios fondos 'distress', o especializados en comprar a descuento, formalizaron sus ofertas por la cartera remanente de ladrillo que aún está en el balance de Bankia. Si bien habían mostrado interés cerca de 10 instituciones extranjeras, las mismas fuentes apuntan a que el abanico de competidores ha quedado reducido a menos de cinco.

Entre ellas destaca la oferta de Cerberus, que en septiembre de 2013 ya se quedó con la administración de inmuebles de Bankia valorados en 12.000 millones mediante un acuerdo de 10 años de duración a cambio de una contraprestación de 40 millones de euros. Fuentes próximas a la operación aseguran que, debido a esta relación previa, el fondo estadounidense asesorado en España por uno de los hijos de José María Aznar es quien mejor conoce la calidad de los activos inmobiliarios de Bankia, cuyo valor original asciende a 4.231 millones brutos.

José María Aznar Botella. (Gtres)
José María Aznar Botella. (Gtres)

No obstante, la tasación real es bastante inferior. Como el banco dirigido por Goirigolzarri ya ha provisionado 1.308 millones sobre la cifra inicial en que los inmuebles terminados, los que están en construcción y los suelos fueron valorados cuando salieron a la venta años atrás, el precio neto son 2.905 millones de euros. De esta cantidad, 2.161 millones, la partida más importante, proceden de la financiación para la adquisición de viviendas, es decir, de pisos y casas embargados por impagos.

Bankia espera recibir al menos esos 2.905 millones para no tener que realizar nuevas provisiones que deteriorarían sus resultados de 2015, pero fuentes próximas a los interesados aseguran que las ofertas están lejos de esas pretensiones. Texas Pacific Group (TPG), que gestiona la cartera inmobiliaria de Caixabank, y Oaktree también han presentado sus propuestas, que ahora tendrán que ser analizadas por el equipo de desinversiones del banco público.

Lo que ya ha hecho Bankia para facilitar la venta de la cartera y atraer más inversores para sacarle el mayor provecho posible ha sido trocearla, entre los activos residenciales y el suelo. Se prevé que las conversaciones con los potenciales interesados se alarguen varias semanas, por lo que se estima que la operación no se cerrará hasta finales de año.

Esta operación es vital para Bankia a la hora de demostrar a la Comisión Europea que ha cumplido con creces con la hoja de ruta impuesta por Bruselas cuando autorizó el rescate de la entidad resultante de la fusión entre Caja Madrid, Bancaja y otras cinco entidades regionales de menor tamaño. Uno de los principales objetivos de Goirigolzarri es conseguir que las autoridades comunitarias le levanten el castigo que impide al banco dar préstamos a determinados sectores, lo que mutila su capacidad de crecimiento y, en consecuencia, de generar beneficio operativo para sus accionistas.

Entre ellos, el Estado, que tiene el 60% del capital y que debe privatizar toda su participación en un plazo máximo de dos años. De hecho, la entidad no ha podido participar en varios préstamos sindicados, como los que ha pedido Euskaltel para refinanciar su deuda -500 millones- y financiar la compra de R Cable, por 900 millones. Créditos que le hubieran generado unas jugosas comisiones para mejorar su margen de intermediación, muy presionado por los bajos tipos de interés.

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