el 'frente andaluz' terminó ganando la partida

Santander propuso a Javier Monzón para Abengoa en plena 'operación rescate'

La idea topó con la ofensiva andaluza, partidaria de apuntalar una estructura con más peso regional, y de la propia banca, que recelaba del expresidente de Indra y se conformaba con perfiles más técnicos

Foto: El expresidente de Indra, Javier Monzón. (EFE)
El expresidente de Indra, Javier Monzón. (EFE)

Arrancaba el mes de agosto y, lejos de tomarse vacaciones, Abengoa anunciaba una ampliación de capital que laminaba su valor en bolsa. No tenía otra salida para reducir deuda y reforzar su cuestionado balance la histórica firma de los Benjumea. Un mes después, bien entrado septiembre, la empresa no solo no lograba cerrar la operación, sino que ni siquiera conseguía que HSBC -uno de sus bancos de cabecera- la respaldara. El otro, el Santander, buscaba fórmulas 'in extremis' para sacar a la familia fundadora del atolladero. Con soluciones externas, como que Javier Monzón, presidente de Indra hasta hace apenas meses, cogiera los mandos de la sociedad.

No obstante, y según aseguran fuentes conocedoras de las conversaciones mantenidas entre bambalinas, la idea apenas cogió vuelo. Es evidente que, a tenor de su posición acreedora, Ana Botín hubiera podido hasta imponerlo -o al menos haber jugado mucho más fuerte- si es que ese era realmente su deseo. Sin embargo, otras sensibilidades también jugaban. Para empezar, la política. Y es que el 'frente andaluz', encabezado por Susana Díaz en torno a la propia saga familiar, tenía en mente una solución más autóctona, toda vez que el presidente, Felipe Benjumea, ya había accedido a abandonar sus tareas ejecutivas.

Santiago Seage, consejero delegado de Abengoa. (EFE)
Santiago Seage, consejero delegado de Abengoa. (EFE)

Pero además, el plan tampoco contó con el respaldo del resto de implicados. No lo tuvo expreso de Lazard, firma de asesoría contratada por Abengoa para encontrar inversores que pudieran cubrir la ampliación de capital cuando el proceso amenazaba con descarrilar. ¿Sus argumentos? No es difícil intuir que no muy diferentes de los que maneja el sector, consciente de la compleja última etapa de Monzón al frente de Indra y de las pérdidas afloradas en la tecnológica. La banca extranjera, por su parte, confiaba para desfacer el entuerto en el perfil más técnico del actual consejero delegado, Santiago Seage

Es decir, que el Santander tenía sobre la mesa más razones para no insistir que para enfangarse en una pelea a fin de cuentas colateral, con la compañía al borde del colapso. "Mejor buscar consensos", debieron concluir. La propuesta de Botín, en todo caso, tampoco sorprende, en tanto su cercanía a Monzón está más que documentada. Basta recordar cómo, en una de las últimas grandes remodelaciones del banco, la que supuso la creación del nuevo Consejo de Santander España, el expresidente de Indra fue designado como miembro independiente. Paradójicamente, también formó parte del cónclave Ignacio Benjumea.

"El objetivo de estos cambios es contar con los profesionales mejor cualificados y más adecuados para cada responsabilidad y avanzar en la visión de construir juntos un banco sencillo, personal y justo para equipos, clientes, accionistas y la sociedad", exponía entonces Botín, el día que entregaba la jefatura de la división española a Rodrigo Echenique. La presidenta de la mayor entidad financiera por capitalización bursátil de la eurozona también coincide con Monzón en el patronato de la Fundación CYD (Conocimiento y Desarrollo), nacida en 2002 para impulsar los vínculos entre la universidad y la empresa. Botín la preside y Monzón está al frente de su comité ejecutivo, como informa su propia web. Todo quedaba en casa.

La ofensiva andaluza

"Finalmente, se impuso un nombre de consenso y confianza de la Junta, del 'establishment' socialista andaluz -del nuevo y del de siempre-, y con una gran experiencia", aseguran fuentes próximas al proceso en referencia a José Domínguez Abascal, hasta hace apenas días secretario general técnico de la empresa y convertido en presidente no ejecutivo. Su bagaje 'político' deja poco lugar a la duda. No en vano fue desde mayo de 2004 a mayo de 2008 secretario general de Universidades, Investigación y Tecnología, puesto desde el que dirigió la política de universidades de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía.

Como publicó El Confidencial, la participación del Gobierno andaluz en el último tramo de la negociación con la banca no ha sido baladí. Al punto que Susana Díaz medió con el Santander y los Benjumea para facilitar un acuerdo, según exponen fuentes conocedoras de los contactos. Razón de más para, al final del día, reclamar que la compañía, nacida hace más de 75 años en Sevilla, conserve su esencia andaluza. Visto el agresivo plan de desinversiones impuesto por la banca para salvar la compañía, todos los apoyos con que ésta cuente serán pocos. El plan Monzón, que nunca dejó de ser un regate en corto, quedará en la intrahistoria de una saga cuyo final aún no se ha escrito.

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