decidió intervenir en el último mes y medio

Susana Díaz medió para salvar Abengoa con el Santander como principal aliado

La presidenta de la Junta abrió el diálogo también con la familia Benjumea para convencerlos de que se buscaran salidas a la principal multinacional de Andalucía

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (i), y la presidenta del Banco de Santander, Ana Patricia Botín. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (i), y la presidenta del Banco de Santander, Ana Patricia Botín. (EFE)

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, no ha permanecido al margen de la crisis de Abengoa, principal multinacional andaluza y una de las empresas más importantes de España. La dirigente socialista ha jugado un papel mediador que algunos consideran “clave” para evitar el descalabro del grupo, y en esa misión ha tenido al Banco Santander como principal aliado.

El silencio es total sobre las conversaciones que ha mantenido la presidenta de Andalucía, aunque según ha podido confirmar El Confidencial, su intervención se ha dirigido tanto a los inversores, a los que se acercó a través del Santander para pedir un esfuerzo que evitara el desguace de la compañía, como a la familia Benjumea, a la que ha costado mucho convencer de que diera un paso atrás y renunciara al control accionarial como condición de la banca para mantener a flote la empresa.

La preocupación fue aumentando en el Gobierno andaluz a medida que pasaban los meses y las posiciones inmovilistas dentro de Abengoa conducían la empresa a un callejón sin salida. A preguntas de este periódico sobre cuál ha sido su papel en esta crisis, la presidenta de la Junta ha declinado hacer ninguna valoración oficial y se ha limitado a asegurar que su deber es “siempre ayudar a Andalucía” y ella trata “de cumplir lo mejor que puede con este papel”. La discreción más allá de estos comentarios ha sido total. “No me corresponde a mí hablar más de este tema”, zanjó.

Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones que han rodeado la operación para salvar Abengoa sí confirman que Susana Díaz decidió intervenir en el último mes y medio, justo en el momento en que la compañía estaba a punto de despeñarse por un complicado precipicio. La dirigente socialista tiene un trato cercano con el Santander y su presidenta, Ana Patricia Botín. Recién aterrizada en su cargo, la presidenta del Santander eligió Andalucía, una región prioritaria para los intereses del banco, y a Susana Díaz para su primera foto institucional. Recogía así el testigo de su padre, Emilio Botín, que figuró entre los primeros representantes del Ibex 35 en visitarla en su despacho en una ronda con el poder financiero y empresarial del país que marcó su llegada a la presidencia de Andalucía y le dio un fuerte respaldo en su aterrizaje en la política nacional.

El expresidente de Abengoa Felipe Benjumea (d) y el ex CEO de la entidad Manuel Sánchez, en el Nasdaq.
El expresidente de Abengoa Felipe Benjumea (d) y el ex CEO de la entidad Manuel Sánchez, en el Nasdaq.

Las relaciones del Gobierno andaluz con el Santander siguen siendo fluidas, confirman a este periódico varios miembros del Ejecutivo regional. Susana Díaz se dirigió a la entidad de forma directa, prescindiendo en esta intervención de los consejeros económicos de su gabinete, y decidió mediar en primera persona para ofrecerse a facilitar alguna salida. Tampoco es nada extraño en una dirigente política que tiene como norma descolgar personalmente el teléfono cada vez que un asunto le interesa, y éste era clave.

El Gobierno andaluz ha seguido muy de cerca la caída de Abengoa desde que hace casi un año, en noviembre de 2014, empezaron a encenderse las luces de alarma. Más allá de interesarse por la situación, Susana Díaz no entró directamente en acción hasta las últimas semanas. No solo se dirigió al Santander para conseguir que los bancos apostaran por una ampliación de capital a vida o muerte sino que también, según ha podido saber El Confidencial, pidió directamente a la familia Benjumea que facilitara una salida.

Finalmente, Felipe Benjumea dejará de ser presidente y la familia perderá el control del consejo de administración por primera vez en la historia de la compañía. Además, los Benjumea aportarán 120 millones de euros que junto a los 465 millones que dan los bancos (Santander, HSBC y Crédit Agricole) y los 65 del fondo Wadell & Reed Investment Managament, suman los 650 que salvan al grupo de ingeniería.

El nuevo presidente fue alto cargo con Chaves

PS20, situada en el complejo Solúcar, Sevilla. (Abengoa)
PS20, situada en el complejo Solúcar, Sevilla. (Abengoa)

Felipe Benjumea cederá la presidencia no ejecutiva a José Domínguez Abascal, actual secretario general técnico de Abengoa y antiguo alto cargo del Gobierno andaluz. Fue desde mayo de 2004 a mayo de 2008 secretario general de Universidades, Investigación y Tecnología, desde donde dirigió la política de universidades e I+D+i de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa. Como tal, fue miembro del consejo rector de la Agencia IDEA. En mayo de 2014, Domínguez Abascal, precisamente como integrante de la cúpula de IDEA, fue imputado por la jueza Mercedes Alaya en el caso ERE junto a otros 15 cargos, entre ellos el presidente de Unicaja, Braulio Medel. La agencia pública IDEA, que tomó el testigo del IFA, era el organismo encargado de librar las ayudas de las pólizas de los prejubilados.

Sin embargo, tanto dentro como fuera de la compañía, nadie pone en duda el prestigio profesional de Domínguez Abascal, catedrático  de Estructuras de la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Sevilla y con un currículo académico indiscutible. Era desde 2008 secretario general técnico de Abengoa, donde fue escalando posiciones internas como asesor de I+D del presidente y donde era considerado como el “sucesor natural” de Felipe Benjumea.

Abengoa nació como una empresa familiar de ingeniería en Sevilla hace más de 75 años hasta convertirse en una multinacional líder y pionera en energías renovables mencionada por el propio presidente Obama en 2009 como ejemplo de éxito empresarial español. Quienes conocen los entresijos de la compañía señalan que precisamente su desembarco en Estados Unidos por la puerta grande, con contratos millonarios en energías renovables, la llevaron a adquirir una dimensión difícil de controlar por sus propios fundadores.

Posiblemente la ingeniería financiera desbordó a una familia de ingenieros que sigue afincada en Sevilla e íntimamente ligada a la capital andaluza. La ampliación de capital que ha permitido salvar la empresa no ha solucionado sin embargo todos los problemas. Existe preocupación por las multas que posiblemente tendrá que afrontar por los retrasos en las obras que tiene en EEUU y también crece la preocupación en la plantilla porque el nuevo accionariado, donde manda la banca, acometa una operación de saneamiento que pueda suponer recortes en su personal.  

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