ante la brusca caída de la cotización

Repsol aplica un duro plan de ajuste de 2.000 millones por el desplome del petróleo

La compañía está elaborando un programa de ahorros denominado Proyecto Go con el que pretende reducir costes estructurales con los que combatir el hundimiento del precio del barril

Foto: El presidente de Repsol, Antonio Brufau, (d) y el consejero delegado, Josu Jon Imaz. (EFE)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, (d) y el consejero delegado, Josu Jon Imaz. (EFE)

Repsol ha decidido coger el toro por los cuernos para hacer frente al desplome del precio del petróleo, que ha arrastrado la cotización de la multinacional a mínimos en dos años. Lejos de esperar a una recuperación del barril del crudo, la compañía española presidida por Antonio Brufau anunciará en las próximas semanas un duro programa de ajuste de gastos e inversiones que se incluirá en su nuevo Plan Estratégico 2016-2020.

Según fuentes próximas al grupo participado por La Caixa y Sacyr, el equipo directivo está ultimando las líneas maestras de la nueva hoja de ruta ante el vencimiento cercano del anterior plan y tras el cierre de la adquisición de Talisman. Una operación de 10.400 millones de euros, incluida la deuda del grupo canadiense, que cambia completamente la dimensión de la compañía, al pasar de ser una refinería a una productora de petróleo.

Sea como fuere, el movimiento ha coincidido con un hundimiento prolongado del precio del crudo, muy lejos de las previsiones del propio Brufau, que cuando anunció la compra de Talisman vaticinó un barril a 85 dólares. El presidente, no obstante, matizó que precisar con exactitud a cuánto estaría “esto no lo sabe nadie”. Una negación que ha cobrado toda la realidad porque la cotización del oro negro apenas se cambia ahora a 50 dólares pese a los intentos de la OPEP por elevar el valor.

Trabajadores del Pozo Margarita, en Bolivia. (EFE)
Trabajadores del Pozo Margarita, en Bolivia. (EFE)

Ante esta coyuntura, con la amenaza del enfriamiento de China y la entrada en recesión de dos de los países de los que más depende Repsol, Brasil y Canadá, precisamente por el desplome del petróleo, Brufau y el consejero delegado, Josu Jon Imaz, se han puesto manos a la obra para ahorrar costes a gran velocidad. Han pedido a los directores generales una lista de partidas de las que se pueden cortar gastos, tanto operativas, como compras y de personal. Se le ha llamado Proyecto Go y tiene objetivos claros: ahorrar este mismo año 250 millones, cantidad similar en 2016, unos 300 en 2017 y 400 millones al año siguiente. Las cifras todavía no están totalmente cerradas, pero las mismas fuentes indican que al menos será de 1.200 millones de euros, sin descartarse que ascienda a 2.000 millones

El último plan de ajuste que puso en práctica Repsol fue en 2009 ante la recesión económica mundial que provocó el crash financiero. Dicho programa ascendió a 1.500 millones de euros e incluyó la congelación del salario de la cúpula directiva. En definitiva, redujo un 10% el presupuesto anual de la compañía. Como hace seis años, la empresa quiere concretar su programa, con objetivos precisos, en la presentación del nuevo Plan Estratégico para que los inversores y las agencias de calificación sepan con detalle que se cumplirán uno a uno.

Efectos colaterales en Caixabank y Sacyr

El desplome de cerca del 50% del petróleo ha arrastrado la cotización de Repsol, que ha perdido casi un 40% de su capitalización bursátil en los últimos 12 meses, en línea con otras compañías del sector. Una situación que preocupa mucho a Brufau y a los dos principales accionistas de la petrolera, Caixabank y Sacyr, que acumulan graves pérdidas por sus participaciones del 9,9 y 8,8%, respectivamente. Para la constructora es un problema mayúsculo, puesto que deberá provisionar cerca de 700 millones a finales de año, ya que tiene contabilizadas las acciones a 21 euros, frente a los 11,7 a los que cotizan en estos momentos. Una provisión que le llevaría de nuevo a entrar en pérdidas.

Según Brufau, por debajo de 60 dólares, la mayoría de los pozos de Repsol no son rentables, en referencia a los de Brasil, Venezuela, Trinidad y Tobago y Libia

Además del severo programa de ahorro de costes, Repsol incluirá en su Plan Estratégico 2016-2020 un recorte significativo de sus inversiones. Si en la anterior hoja de ruta se estableció un capex de 19.100 millones de euros, especialmente destinado al negocio de upstream o exploración y producción, esta cifra podría reducirse en un 50%, condicionada a la evolución del precio del barril. Algunos de los proyectos actuales se pararán hasta que se estabilice la cotización del crudo.

Según explicó el propio Brufau, por debajo de los 60 dólares, la mayoría de los pozos de Repsol no son rentables, en referencia a los campos que la compañía tiene en Brasil, Venezuela, Trinidad y Tobago y Libia, donde la situación política hace prácticamente imposible mantener la producción de forma recurrente. A los 50 dólares por barril actuales, la extracción hace muy difícil la rentabilidad.

La otra pata del Plan Estratégico es la venta de activos. La compañía ya tiene en marcha desinversiones por 1.000 millones, cifra que fuentes próximas al grupo aseguran tendrá que incrementarse para evitar que las agencias de rating le bajen la calificación crediticia, lo que supondría un sustancial aumento de los costes financieros. Repsol ha contratado los servicios de Goldman Sachs y BBVA para desprenderse de algunas participaciones, como su 10% en CLH, por el que podría obtener unos 150 millones.

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