para adelgazar antes de su salida a bolsa

BMN pone a la venta sus oficinas en secano para abrir en ciudades turísticas

La institución financiera controlada por el Estado quiere seguir reduciendo costes y mejorando la eficiencia para embellecer su balance de cara al intento de salida a bolsa del próximo otoño

Foto: BMN pone a la venta sus oficinas en secano para abrir en ciudades turísticas

El consejo de administración de Banco Mare Nostrum ha llegado a la conclusión de que, si quiere salir a bolsa a medio plazo, necesita adelgazar este verano, quitarse grasa, especialmente después de los discretos resultados obtenidos en el primer semestre del año. Con este fin, la entidad resultante de la fusión de Caja Murcia, Caja Granada, Sa Nostra y Caixa Penedès ha decidido poner a la venta parte de la red de oficinas que el grupo tiene fuera de sus zonas autóctonas.

BMN asegura que, “en el marco del proceso de reestructuración, y con el objetivo de poner un mayor foco en el desarrollo eficiente de su actividad en los territorios originarios de las entidades fundadoras, ha decidido poner en marcha un proceso competitivo de venta de su actividad” en determinados mercados. En concreto, la entidad quiere desprenderse de entre quince y veinte oficinas situadas en Castilla-La Mancha, especialmente en la provincia de Albacete, donde el negocio no es rentable.

Por el contrario, el banco quiere hacer honor a su nombre -Mare Nostrum- y quiere abrir ese mismo número de sucursales en zonas de Andalucia, como Málaga, y Alicante, donde el turismo vive otra vez años de gran expansión. Según la institución financiera presidida por Carlos Egea, este plan, que conlleva una reubicación de oficinas, permitirá reforzar su posición de solvencia y concentrar sus esfuerzos en aquellas zonas geográficas y líneas de negocio con una mayor capacidad de generación de valor”. 

El presidente de Banco Mare Nostrum, Carlos Egea. (EFE)
El presidente de Banco Mare Nostrum, Carlos Egea. (EFE)

Granda, Murcia y Baleares son los tres territorios originales que aún siguen casi intactos después de que en 2013 le vendiese todo su negocio en Cataluña y Aragón a Banco Sabadell, con la pérdida de cerca de 440 oficinas y la reducción de la plantilla en unas 2.200 personas. La institución, participada mayoritariamente por el Estado a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), aún está presente con relativa fuerza en zonas como Madrid, Valencia, Alicante y Sevilla.

Fuentes oficiales indican que en total se desprenderán de sucursales que tienen unos 300 millones en activos, principalmente créditos a los clientes, y 430 millones en pasivos, sobre todo depósitos de los usuarios minoristas. “BMN necesita seguir adelgazando si quiere tener alguna posibilidad de salir a bolsa porque los números del primer semestre son muy poco atractivos para un inversor de largo plazo”, explican desde un banco internacional que conoce bien las tripas de la entidad.

Y es que, aunque el grupo obtuvo un beneficio de 42 millones entre enero y junio, un 2,44% más que en el mismo periodo de 2014, sus ratios operativos han caído con fuerza. Así, el margen de intereses, que mide los ingresos bajó un 14%, hasta los 250 millones, mientras que los resultados por operaciones financieras empeoraron un 10%, lo mismo que el margen bruto.

Por su parte, los ingresos por comisiones descendieron un 6,5%. Por último, el margen neto o el resultado antes de provisiones se situó en 314 millones, un 17,4% menos, tras restar los gastos de explotación, que crecieron un 4%. La mejora del beneficio neto sólo se produjo por la caída del 18% de las provisiones por morosidad.

BMN ha anunciado su intención de salir a bolsa en octubre para levantar unos 300 millones de euros mediante una oferta pública de suscripción (OPS), una operación que podría servir, además, para que tanto el FROB, dueño del 65% tras darle ayudas públicas por 1.600 millones, y el resto de accionistas minoritarios también tuvieran una ventana para poder deshacerse de sus participaciones.

El objetivo que se ha propuesto BMN es convertirse en una entidad cotizada el próximo 2 de octubre. No obstante, en el mercado se considera muy precipitado este intento de dar el salto a los mercados dados los ratios a los que se cambia la banca en bolsa y los precios a los que el Estado tiene valorado su paquete. En definitiva, que perdería aún más dinero, tras las minusvalías –40.000 millones–​ que ha cargado contra el erario público por el rescate de CatalunyaCaixa, Abanca, Bankia y otras cajas de menor tamaño.

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